domingo, 30 de noviembre de 2014

El arte egipcio revela una gran extinción de especies por sequías




Las representaciones de animales en antiguos artefactos egipcios ha ayudado a los científicos a reunir un registro detallado de los grandes mamíferos que vivían en el valle del Nilo en los últimos 6.000 años. Un nuevo análisis demuestra que la extinción de las especies, probablemente causada por un clima más seco y el crecimiento de la población humana en la región, ha hecho que el ecosistema sea cada vez menos estable.

El estudio, publicado este lunes en 'Proceedings of the National Academy of Sciences', encontró que las extinciones locales de especies de mamíferos llevaron a una disminución constante de la estabilidad de las comunidades de animales en el valle del Nilo.

Cuando había muchas especies en la comunidad, la pérdida de cualquiera de las especies tuvo relativamente poco impacto en el funcionamiento del ecosistema, mientras que ahora es mucho más sensible a las perturbaciones, subraya el primer autor Justin Yeakel, quien trabajó en el estudio como estudiante de tercer ciclo en la Universidad de California, Santa Cruz (UCSC), Estados Unidos, y ahora es becario postdoctoral en el Instituto de Santa Fe, en Nuevo México, Estados Unidos.

Hace unos seis milenios, había 37 especies de grandes mamíferos en Egipto, pero sólo ocho permanecen hoy. Entre las especies registradas en obras de arte de finales del periodo predinástico (antes del 3100 aC) que ya no se encuentran en Egipto están leones, perros salvajes, elefantes, antílopes oryx y jirafas. "Lo que antes era una comunidad rica y diversa de mamíferos es muy diferente ahora", lamenta Yeakel.

"A medida que el número de especies disminuyó, una de las cosas principales que se perdió fue la redundancia ecológica del sistema. Hubo múltiples especies de gacelas y otros pequeños herbívoros, que son importantes porque muchos depredadores diferentes se aprovechan de ellos. Cuando hay menos de esos pequeños herbívoros, la pérdida de cualquiera de las especies tiene un efecto mucho mayor sobre la estabilidad del sistema y puede conducir a extinciones adicionales", argumenta.

El nuevo análisis se basa en los registros compilados por el zoólogo Dale Osborne, cuyo libro de 1998 'Los mamíferos del Antiguo Egipto' proporciona una imagen detallada de las comunidades de animales históricos de la región sobre la base de la evidencia arqueológica y paleontológica, así como los registros históricos. "Dale Osborne recopiló una increíble base de datos de cuando las especies estuvieron representadas en obras de arte y cómo eso cambió con el tiempo. Su trabajo nos permitió utilizar técnicas de modelado ecológico para ver las consecuencias de esos cambios", añade Yeakel.

El estudio tuvo sus orígenes en 2010, cuando Yeakel vistió una exhibición de Tutankamon en San Francisco con el coautor Nathaniel Dominy, entonces profesor de Antropología en la Universidad de California Santa Cruz y ahora en Dartmouth, en Estados Unidos. "Estamos sorprendidos por las obras de arte y las representaciones de animales y nos dimos cuenta de que estaban plasmando observaciones del mundo natural. Nate estaba al tanto del libro de Dale Osborne y empezamos a pensar en cómo podríamos aprovechar esos registros", relata Yeakel .

El coautor Paul Koch, paleontólogo en la UCSC que estudia los ecosistemas antiguos, ayudó a diseñar el enfoque del equipo a partir de los registros para ver las consecuencias ecológicas de los cambios en las especies. Yeakel se asoció con los modeladores ecológicos Mathias Pires, de la Universidad de Sao Paolo, en Brasil, y Lars Rodolfo, de la Universidad de Bristol, en Reino Unido, para hacer un análisis computacional de la dinámica de las redes de depredador-presa en las antiguas comunidades de animales egipcios.

Cinco episodios de cambios drásticos

Los investigadores identificaron cinco episodios durante los últimos 6.000 años, cuando se produjeron cambios drásticos en la comunidad de mamíferos de Egipto, tres de los cuales coincidieron con modificaciones ambientales extremas como un clima más árido. Estos periodos más secos también coincidieron con agitación en las sociedades humanas, como el colapso del Imperio Antiguo hace unos 4.000 años, y la caída del Imperio Nuevo hace unos 3.000 años.

"Hubo tres grandes pulsos de aridez en los que Egipto pasó de de un clima húmedo a más seco, empezando por el final del Periodo Húmedo Africano hace 5.500 años, cuando los monzones se desplazaron hacia el sur", explica Yeakel. "Al mismo tiempo, la densidad de población humana estaba aumentando y la competencia por el espacio a lo largo del valle del Nilo, que habrían tenido un gran impacto en las poblaciones de animales", detalla.

El cambio reciente más importante en las comunidades de mamíferos ocurrió hace unos cien años. El análisis de las redes de depredador-presa mostró que la extinción de especies en los últimos 150 años tuvo un impacto desproporcionado sobre la estabilidad del ecosistema y estos resultados tienen implicaciones a la hora de entender los ecosistemas modernos, plantea Yeakel.

"Esto puede ser sólo un ejemplo de un patrón más amplio –señala-. Vemos una gran cantidad de ecosistemas de hoy en los que un cambio en una especie produce una gran alteración en el funcionamiento del ecosistema y que podría ser un fenómeno moderno. No tendemos a pensar en cómo fue el sistema hace como 10.000 años, cuando podría haber habido mayor redundancia en la comunidad".

Fuente: europapress.es/ 09/09/2014
http://www.europapress.es/ciencia/ruinas-y-fosiles/noticia-arte-egipcio-revela-gran-extincion-especies-sequias-20140909103407.html

De cómo llegaron las arenas de Egipto a Madrid…


De cómo llegaron las arenas de Egipto a Madrid…



Durante todo el siglo XVIII se sucedieron diversas publicaciones (algunas incluso escritas durante el XVII), normalmente de origen Inglés o Francés que contaban e ilustraban las innumerables maravillas que escondía Egipto, esos libros circularon de forma más fluida en los entornos ilustrados españoles terminando el siglo, así como se forjaba un orientalismo en los gustos y un especial interés por las ruinas y el legado del país de los faraones.

Por encargo de Manuel Godoy, un diplomático español llamado Domingo Badía Leblichpartió hacia tierras egipcias allá recién entrado el siglo XIX. Mitad espía, mitad científico, este misterioso personaje viajó a tierras marroquíes y después otomanas para obtener información de aquellas tierras pagado por el estado. Domingo fue una figura en la corte de Madrid pero nació en Barcelona en 1767 y se crió en Andalucía.

Apenas seis años después de la gran expedición de Napoleón, Domingo viajó disfrazado por las tierras del oriente con el nombre de Ali Bey el-Abbasí, rodeado de un séquito de unos 30 hombres, entre los que contaba con cartógrafos, científicos y dibujantes. En mayo de 1806, Alí Bey desembarcó en Alejandría. Se metió tanto en su papel que cuando llegó a la Meca se sentía totalmente musulmán. De sus viajes se conserva una publicación titulada “Viajes de Alí Bey”, un relato en primera persona en la que nos narra como remontó el Nilo en chalupa y su visita a la meseta Gizeh, visita breve ya que la zona de las pirámides estaba tomada por soldados arnaoutes otomanos, que Alí Bey calificaba de bandidos.

Su libro, publicado en París, influyó con toda seguridad en los siguientes viajeros que osaron explorar en el siglo XIX el país del Nilo, imitando su disfraz y siguiendo muchas de sus rutas que dejó escritas, como Giovanni Battista Benzoni, gran… “expoliador” al servicio de la corona inglesa.

Tras Alí Bey, fallecido en Alepo en 1818 (seguramente envenenado por espías ingleses),otros viajeros y científicos españoles visitarían las tierras egípcias. En 1845 el duque de Montpensier acompañado de su séquito visitarían esas tierras, del cual un miembro (A. Latour) publicaría un libro sobre el viaje; el catalán Baltasar Bacardi (1869); unaexpedición científica de la Armada española dirigida por el arqueólogo español Juan de Dios de la Rada (director del MAN desde 1894/1900) en la fragata “Arapiles” en 1871; diplomáticos españoles como Eduardo Toda en 1884.

Muchas de las piezas traídas en la expedición Arapiles fueron recogidas en ilustraciones en una publicación del jefe de la expedición, Juan de Dios de la Rada, llamada “El Museo Español de Antigüedades” entre 1872/80 con un formato lujoso para la época. Posteriormente el curioso por excelencia de la época, el señor Laurent no tardaría en ofrecerse para fotografiar esas mismas piezas. Por supuesto todas estas piezas están actualmente expuestas en el Museo Arqueológico Nacional.

De todos estos viajes, en los cuales se fueron forjando importantes colecciones particulares, y de los viajes “oficiales” financiados por el estado, especialmente de losviajes de la fragata Arapiles (viaje del cual esperamos poder escribir algún artículo) y de las expediciones de Eduardo Toda, que antes y después de ser Cónsul Gral. de España en Egipto, participó como arqueólogo, se fue formando una selecta colección de piezas egipcias que terminarían formando la colección permanente de Egipto y Nubia de nuestro Museo Arqueológico Nacional.

El excepcional trabajo (el más destacado dentro de la expedición francesa Maspéro) deEduardo Toda, hace más de 120 años, en el descubrimiento de la tumba de un artesano del siglo XIII a.C, en Deir el Medina, cerca de Luxor, llamado Sennedjem y sus buenas labores como diplomático sentaron las bases de la futura presencia científica española en Egipto.

Gracias a las publicaciones de Eduardo Toda surgiría un nuevo interés por Egipto en España, llamando la atención de estudiosos como José Ramón Mélida que centraría algunos de sus estudios en el antiguo Egipto. El nombre de Eduardo Toda aparece en el museo de El Cairo formando parte de la galería de ilustres egiptólogos del siglo XIX, junto a Belzoni, Maspero…

Toda, fue uno de los primeros en denunciar el maltrato de los viajeros europeos hacia las obras egipcias, como se puede ver en su libro.

Cabe destacar que a día de hoy los científicos y arqueólogos egipcios valoran el respeto y la profesionalidad con la que los españoles llevan a cabo sus excavaciones, muestra de esto es la exposición que hace 5 años (2009) rendía homenaje, en el Museo Egipcio de El Cairo, al esfuerzo de los nuestros. En la que se incluía la puerta de madera policromada de la tumba de Sennedjem, descubierta en 1886 por Eduardo Toda, puerta que ha sido definida, por la conservadora jefe del departamento de antigüedades egipcias del MAN (Carmen Pérez Die), como “La puerta de entrada de España en la egiptología”.

Los fondos del MAN serían enriquecidos por sarcófagos, cerámicas, esculturas… procedentes de las colecciones de estos viajeros del siglo XIX, la más importante sin duda la colección de Eduardo Toda.

La tradición egiptológica en España era muy escasa, y a pesar de los grandes tratados de los viajeros españoles, no había una formación arqueológica como en otros países como Francia, Inglaterra o Alemania. Por lo que los arqueólogos españoles tuvieron que formarse en otros países.

En 1959 España se unió a la coalición de países por la salvación de los templos nubiosa punto de ser sepultados bajo las aguas de la presa de Asuán. Ayudaron a salvar el templo de Abu Simbel, participaron en las últimas excavaciones que se podían realizar en aquellas tierras antes de ser inundadas y rescataron otros destacados edificios.

En estas excavaciones participaron, entre otros, el profesor Martín Almagro Basch catedrático de Prehistoria de las Universidades de Barcelona (1940) y de Madrid (1954) y Director del Museo Arqueológico Nacional desde 1968 hasta abril de 1981.

En agradecimiento, el Gobierno egipcio regaló a España miles de objetos encontrados en aquella campaña, así como el Templo de Debod que fue trasladado piedra a piedra a la montaña de Príncipe Pío en Madrid en 1968.

La colección egipcia del MAN cobraba una nueva dimensión con estos nuevos aportes venidos del Alto Egipto ya muy avanzado el siglo XX. Durante los siguientes años los españoles siguieron excavando en diferentes ubicaciones de Egipto, y aunque la mayoría de las piezas se iban a los museos locales, no fueron pocas las llegadas a Madrid procedentes del ya conocido yacimiento de Heracleópolis Magna, Kom Khamaseen, Oxirrinco, Dra Abu El-Naga o la conocida tumba de Sen en-Mut, también en Luxor.

La aventura de las piezas egipcias del MAN, no fue sólo su odisea particular desde Egipto a España, las piezas pasaron por diversas ubicaciones y colecciones particulares. Fueron testigos de la guerra civil y tuvieron que ser almacenadas en cajas de madera, curiosamente la mayoría de piezas del Museo que tuvieron que ser almacenadas se alojaron en la Sala Egipcia.


Tras tantas aventuras y desventuras, las piezas españolas del legado egipcio descansan en paz en sus flamantes vitrinas dentro del renovado Museo Arqueológico Nacional. Es bonito y curioso saber como han llegado a nosotros a través del tiempo, y del espacio, y conocer algunos de los hombres que hicieron que las mismas llegaran a las estas, sus, generaciones venideras.

Esperamos y deseamos que otros grandes hombres y mujeres de nuestra generación las protejan y cuiden para que las siguientes puedan contemplarlas con asombro, y para queestas piezas cumplan la función por la que fueron creadas: perdurar para la eternidad.

Fuente: http://elretohistorico.com/de-como-llegaron-las-arenas-de-egipto-a-madrid/

Descubren sarcófago egipcio dentro de la pared de una casa en Inglaterra





El hallazgo, que podría tener 3.000 años de antigüedad, se ha producido en una propiedad en la localidad inglesa de Essex.

El tasador Stephen Drake estaba evaluando una propiedad en la localidad de Bradwell-on-Sea, en Essex, Inglaterra, cuando se topó con un sarcófago en posición vertical en la cavidad de una pared exterior. Una caja egipcia pintada y con jeroglíficos que un grupo de historiadores de la Universidad de Cambridge ha determinado que data aproximadamente del año 700 a. C.
Pero, ¿cómo llegó una obra tan valiosa a un domicilio tan modesto? Stephen Drake describe a «The Archaeology News» que acudió a la casa porque los familiares del dueño anterior, que había fallecido, querían que la tasase. «Cuando llegué allí, las obras de renovación de la casa estaban en pleno desarrollo y habían aplastado una de las paredes exteriores y realizado un agujero. Al mirar en el anterior me sorprendió ver la tapa de un sarcófago en un rincón, cubierta de polvo y telarañas. Había un rostro pintado en él y algunos jeroglíficos. Era como una escena de una película de Indiana Jones», relata Drake.
Al parecer, los nuevos propietarios de la casa desconocían el valor de la tapa del sarcófago pero imaginaban que sería parte de una colección de objetos antiguos. La estimación es en torno a las 1.000-2.000 libras y se subastará el próximo 13 de septiembre.
Si la tapa del ataúd realmente es del año 700 a. C., procedería de la Dinastía 25 en Egipto. Además de la pieza no hay ninguna señal de la momia o del resto del ataúd ni tampoco información acerca de cómo llegó hasta Inglaterra.

Fuente: abc.es 02/9/2014

Egipto: Museo Nacional de Suez reabre con 1.276 piezas arqueológicas


Egipto: Museo Nacional de Suez reabre con 1.276 piezas arqueológicas



El Museo Nacional de Suez, que agrupa 1.276 piezas arqueológicas, fue inaugurado oficialmente hoy, con el objetivo de mostrar al público el papel geográfico e histórico que ha desempeñado la ciudad egipcia a lo largo de la historia.

“Suez necesitaba un museo para recoger toda su historia, todo un escenario que culminó con la construcción del Canal de Suez. Después de la guerra de 1973 (entre Egipto e Israel), el único museo que había fue destruido”, explicó la historiadora Amira Mohamed Naguib.

En un espacio de 6.000 metros cuadrados, estatuas, armas, monedas, mapas, herramientas y hasta un viejo carruaje forman parte de las reliquias que llenan el nuevo museo de Suez, una ciudad conocida por el canal de navegación que une el Mar Mediterráneo con el Mar Rojo a través de la península del Sinaí.

Las piezas se remontan a etapas que van desde la Prehistoria hasta la época faraónica, y también periodos más tardíos, como el que separan la era romana y la otomana.

De esta manera, ilustran un proceso histórico que acabó con la construcción del actual Canal de Suez, que permite unir Europa con Asia, aseguró el ministro egipcio de Antigüedades, Mamduh al Dalmati.

El costo de la construcción del museo se estima en 46 millones de libras egipcias (6.500.000 de dólares), explicó Al Dalmati, que añadió que el espacio es “una historia narrativa” de la ciudad y la lucha de sus gentes a través de las sucesivas etapas históricas.

El museo también es una esperanza de rentabilidad económica para Egipto en el actual contexto de crisis y baja presencia de turistas por la situación de inestabilidad política y de seguridad que está viviendo el país en los últimos años.

El ministro aseguró que se espera una enorme afluencia de visitas de egipcios y extranjeros, aprovechando también la llegada de curiosos ante la puesta en marcha del proyecto de ampliación del Canal de Suez.

Fuente: http://www.latercera.com/noticia/tendencias/2014/09/659-597969-9-egipto-museo-nacional-de-suez-reabre-con-1276-piezas-arqueologicas.shtml

Las primeras momificaciones


Las primeras momificaciones


Una de las momias encontradas en Hieracómpolis.





Durante la época predinástica, los egipcios se enterraban en la arena sin ataúdes, lo cual hacía que los líquidos de la descomposición (la autolisis) fueran absorbidos por la arena, a lo cual se sumaba luego el tremendo calor del desierto y, combinados, deshidrataban por completo el cuerpo y lo convertía en una momia natural.


Los "ricos" tenían tumbas más "pintonas", pero sus cuerpos se descomponían y los de los "pobres" no.

Pasado el tiempo, las diferencias sociales llevaron a los más pudientes a enterrarse dentro de ataúdes de madera, que señalaban su mayor disponibilidad de recursos; pero que, al mismo tiempo, los aislaban de la arena e impedían la momificación natural. ¿El resultado?, que los "ricos" tenían tumbas más "pintonas", pero sus cuerpos se descomponían y los de los "pobres" no. Como, evidentemente, entre los "ricos" se contaban los reyes, no hubo más remedio que inventar un procedimiento que impidiera la putrefacción de los cadáveres y permitiera que se conservaran para la eternidad enterrados dentro de su ataúd. Así fue como habría nacido la momificación en Egipto. Al menos esto es lo que se pensaba hasta que a finales del siglo XX se produjo un inesperado hallazgo en Hieracómpolis.

Fue allí, donde -siguiendo los más rígidos criterios del viejo Murphy para las excavaciones arqueológicas-, el último día de la campaña de 1997 de se encontró la intacta tumba 71. Rodeado de ocho cacharros de cerámica había un cuerpo enterrado envuelto en un sudario y bajo la protección de una estera. El cadáver, que debido a su pelo corto al principio se tomó por el de un hombre, estaba esqueletizado, pero ¡presentaba los primeros restos de momificación conocidos! Su cuello y manos estaban envueltos y acolchados con lino empapado en resina y realizado con esmero: la piel sólo estaba en contacto con lino de gran calidad, mientras que las capas exteriores eran de tela cada vez más grosera. Pero el detalle que demostró que se trataba de una momia, y no sólo de un peculiar estilo de adorno vestimentario, es que uno de sus órganos internos fue envuelto en lino empapado de resina antes de ser retornado a la cavidad pectoral. Una prueba irrefutable de que la práctica de eviscerar cadáveres para retrasar la putrefacción del cuerpo ya se estaba practicando en el año 3500 a. C. y no comenzó en el Reino Antiguo, como se creía hasta ahora.


Detalle de uno de los cuerpos de Hieracómpolis.

No se trató de un caso aislado o un ejemplo único, porque la tumba 25 del cementerio HK6, así como la tumba 16 (una mujer de unos 30 años) y la tumba 85 del cementerio HK43 de Hieracómpolis demostraron poseer momias semejantes... y algunos misterios, porque al cuerpo de la tumba 85, bautizado como Paddy (una joven de entre 16 y 20 años) le cortaron el cuello (literalmente) antes de acolcharlo con lino empapado en resina. La investigación al respecto de los motivos (¿un asesinato, un ritual?) continúa.

Hieracómpolis era la capital de uno de los tres proterreinos (los otros dos eran Nagada y Abydos) que dominaban por entonces el sur de Egipto, los cuales terminarían por amalgamarse posteriormente y conquistando todo el valle del Nilo para dar lugar a la I dinastía en torno al 3100 a. C.


Al cuerpo del jovenPaddy le cortaron el cuello antes de acolcharlo con lino empapado en resina.

Resulta lógico, por lo tanto, que en el yacimiento aparezcan muchos "primeros" de la historia de Egipto. Claro, que un reciente estudio puede quitarle la distinción de poseer las primeras momias egipcias, que pasarían a ser las enterradas en el cementerio deMostaggeda, cerca de la moderna Asyut (en el Medio Egipto). Se trata de cuerpos de una necrópolis badariense, el más antiguo de los períodos en los que se divide el Predinástico egipcio, fechado entre el 4400 y el 4000 a. C.

La investigadora Jana Jones y sus colegas de la Macquarie University de Sydney (Australia) han estudiado unas cincuenta muestras de restos textiles que se conservan en el Museo de Bolton(Inglaterra) desde hace más de cien años. En todas ellas han encontrado que aparecen empapadas con un producto compuesto de unas tres cuartas partes de grasa animal mezclada con una pequeña cantidad de resina, extractos de plantas aromáticas, azúcar o goma vegetal y petróleo natural.


Una de las muestras textiles que se conservan en el Museo de Bolton que se conservan desde hace más de 100 años. .

Dado que la resina posee una cierta capacidad antibacteriana, se ha sugerido que la mezcla habría sido derramada sobre los cuerpos badarienses a modo de tratamiento embalsamador, convirtiéndolas así en los primeros intentos de conservación de cadáveres en Egipto. Desgraciadamente, la investigación no va a poder profundizar mucho más, porque a principios del siglo XX, cuando se desenterraron estas tumbas, los cuerpos de las mismas no eran considerados algo digno de ser conservado y fueron desechados. No se trataba de algo que uno quisiera llevarle al patrocinador de la excavación, que por entonces tenía derecho a la mitad de los hallazgos realizados.

En cualquier caso, a pesar de que la fecha de la aparición de las momias egipcias pueda retrasarse hasta el 3500 a. C. (cuerpos de Hieracómpolis) o incluso el 4400 a. C. (cuerpos de Mostaggeda) siguen quedándose lejos de las momias más antiguas del mundo, las de la cultura chilena de Chinchorro, fechadas en el 6000 a. C.

Fuente El Mundo

http://www.elmundo.es/la-aventura-de-la-historia/2014/10/02/542d0a2322601d151b8b4573.html