martes, 17 de junio de 2014

El tesoro robado a los faraones vuelve a su patria





La miniatura de un barco hallada en Australia. Una estela de la necrópolis de Saqara interceptada en España. Un pequeño obelisco de caliza cazado en Alemania. Más de un centenar de joyas del patrimonio egipcio, robadas y esparcidas por el mundo, celebran su vuelta a casa en una exposición inaugurada este sábado en las abarrotadas y caóticas vitrinas del Museo de Antigüedades de El Cairo.

"Es un gran día. Inauguramos una exposición de objetos repatriados, rendimos homenaje a quienes nos han ayudado a traerlos de regreso a casa y mostramos al mundo que estamos decididos a recuperar cualquier pieza, por pequeña que sea, de nuestro patrimonio", ha proclamado el ministro de Antigüedades egipcio, Mohamed Ibrahim, durante la rueda de prensa internacional que ha dado la bienvenida a 140 piezas arqueológicas sacadas ilegalmente del país árabe y recuperadas en lugares tan remotos como Australia o Brasil.

El tesoro, que permanecerá expuesto hasta el próximo agosto en la sala 44 del mayor templo de arte faraónico del mundo, incluye piezas de todos los períodos históricos. Las épocas predinástica y faraónica -a la que pertenece la mayoría de los objetos- conviven con un busto del periodo grecorromano recuperado en Brasil, una túnica infantil de tiempos coptos y un libro de oraciones de época islámica. Una pequeña muestra de las más de 2.000 piezas repatriadas desde la revolución que forzó la salida de Hosni Mubarak en 2011.

Otras miles más han regresado a casa desde que se creara en 2002 el departamento de repatriación del ministerio de Antigüedades. "Es un equipo que desempeña su trabajo de un modo muy activo. Mira cuidadosamente los lotes a la venta en las casas de subastas de todo el mundo", ha advertido Ibrahim. En los últimos meses las autoridades egipcias han declarado la guerra a instituciones tan poderosas como Sotheby's o Gorny & Mosch paralizando pujas de colecciones sobre las que existían sospecha de que fueron extraídas ilegalmente del país.

El último éxito de una labor conjunta con embajadas, la Interpol y la Unesco permitió que hace una semana llegaran al aeropuerto de El Cairo tres piezas -un pequeño obelisco del Imperio Antiguo, una estatua que representa la familia del sacerdote Merenptah y un santuario del Imperio Nuevo- procedentes de tierras germanas tras ganar un litigio en los tribunales. "Egipto está en un momento crítico de su transición y necesita que se redoblen los esfuerzos para luchar contra el tráfico ílicito internacional de bienes culturales", ha recalcado Ibrahim.

El busto de Nefertiti, todavía lejos
El agujero negro sigue siendo la proliferación de excavaciones ilegales al calor de la falta de seguridad. "La protección de los museos está mucho mejor que hace un año pero no es el caso de los yacimientos perdidos en el desierto que no se hallan cerca de aglomeraciones urbanas. Están expuestos al expolio. La pobreza además empuja a los vecinos de esas zonas a buscar los tesoros para mejorar su nivel de vida", ha denunciado a EL MUNDO Tamar Teneishvili, experta de la oficina egipcia de la Unesco.

El vértigo de los últimos tres años y medio, primero con la desbandada policial de 2011 y luego con la desprotección del inabarcable patrimonio egipcio, ha animado el ardor de los cazatesoros. El Museo Egipcio de El Cairo sufrió el primer ataque el 28 de enero de 2011. Desaparecieron 54 piezas, de las que una veintena aún se hallan en paradero desconocido. El último desastre sucedió a mediados de agosto con el salvaje ataque que sufrió el museo de Malaui, en el Medio Egipto y a 300 kilómetros al sur de la capital. Una turba asaltó el centro y destrozó unas salas que albergaban preciadas piezas del reinado de Ajenatón -el primer monoteísta y 'fanático' religioso de la Historia- junto a tesoros de conquistadores griegos y califas musulmanes.
De las 1089 piezas expuestas en el museo, se han logrado recuperar 902 objetos. Precisamente, la joya de la corona de la colección recuperada preside la exhibición inaugurada este sábado. La estatua de Anjesom, hija del faraón Ajenatón y hermana de Tutankamón- fue encontrada en El Cairo por la policía a principios de diciembre. De 32 centímetros de altura y tallada en piedra caliza, la pieza representa a la descendiente del 'rey hereje' desnuda y con una ofrenda en la mano.

La única obra que no se espera y que desde hace años obsesiona a las autoridades egipcias es el busto de Nefertiti. Está expuesta en el museo Neues de Berlín pero el país árabe la considera una reclamación histórica. "Tenemos pruebas de que abandonó Egipto de manera ilegal y la lucha debe continuar. Que regrese a casa no es el deseo de Zahi Hawass sino el de todos los egipcios. Nunca cejaré en este empeño", prometió el mediático egiptólogo a este diario. En una entrevista a EL MUNDO, el actual ministro optó por la cautela: "El de Nefertiti es un asunto político que depende de una solución política. Claro que la situación interna no está ayudando pero no quiero hablar de eso en estos momentos".

Fuente: Elmundo.es 10/05/2014
http://www.elmundo.es/cultura/2014/05/10/536e52bf22601df3748b456f.html

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