martes, 14 de enero de 2014

El Faraón del Éxodo



Uno de mis temas preferidos siempre ha sido el Egipto de los faraones, ese y la Biblia. Una cosa que siempre me ha intrigado aunque no soy yo el único, era saber quién pudo ser el faraón del éxodo israelita puesto que la Biblia no menciona el nombre y los documentos egipcios que se conservan no dicen nada, aunque esto no es totalmente seguro que sea cierto como se verá.



Déjenme presentarles un nuevo punto de vista sobre esta cuestión. En el registro histórico de los antiguos hebreos se menciona un llamativo nombre relacionado con la época de Moisés, ustedes pueden leerlo personalmente en Éxodo 1:11, sí, en ese lugar se menciona el nombre de Raamsés, aunque en esta ocasión lo mencionan como nombre de una ciudad egipcia. Seguramente será por eso que algunos expertos y obras ¿de consulta se atreven a decir que el faraón del éxodo fue Ramsés II.



La trayectoria del gran faraón no casa demasiado bien con el relato bíblico del éxodo israelita, no, porque se sabe que Ramsés II falleció siendo muy anciano y cargado de enfermedades, pero eso no significa que no fuera contemporáneo de Moisés. Creo que el bíblico Moisés conoció durante su vida a tres faraones, Ramsés II solo sería el segundo de ellos: el primero fue aquel cuya hija, la princesa, lo adoptó (Seti I ?); el segundo faraón de la vida de Moisés y el que más tiempo permaneció en el trono tuvo que ser Ramsés II; y el tercer faraón que conoció Moisés sería el decimotercer hijo de Ramsés II, ósea, Menefta I. Precisamente Menefta pudo haber sido el faraón del éxodo.



Conversando con un miembro de la Sociedad Catalana de Egiptología, aquella persona me dijo que en la tumba del faraón Ramsés VI había un jeroglífico que decía que el faraón Menefta combatió contra el Libertador de los hebreos. Aquello resonó de forma especial en mis oídos. Cuando al fin pude visitar Egipto un tiempo más tarde, y mientras preparábamos con nuestro guía la visita al Valle de los Reyes del día siguiente, él nos dijo que una de las tumbas que visitaríamos era, precisamente, la tumba de Ramsés VI. “¡Bingo!”, me dije yo para mis adentros. De modo que le pregunte si era cierto que en la tumba de ese faraón se decía que el faraón Menefta había peleado contra el Libertador de los hebreos, y él me dijo que sí, que eso era cierto. Así que ahora tenía yo a dos personas diferentes que no se conocían entre sí pero que me estaban diciendo lo mismo, lo cual podía estar relacionando al faraón Menefta con el bíblico Moisés, el llamado Libertador de los israelitas. Ya en la tumba de Ramsés VI el guía me señaló el jeroglífico, yo le pregunté que cómo es que se hablaba de un faraón que había vivido unos 100 años antes en la tumba de Ramsés VI, y él me respondió que eso todavía estaba en estudio.



¿Puede interesar al mundo que se encuentre una prueba directa que relacione una parte de la historia egipcia con la historia que cuenta la Biblia? Verán. En el Museo de El Cairo pude mirar y admirar la famosa estela funeraria del faraón Menefta, una gran losa de unos cuatro metros de alto por unos dos de ancho y más o menos 20 ctm. de grueso. Allí se menciona por primera y única vez en la historia egipcia el odiado nombre de Israel, pero se hace de un modo muy peculiar. La frase en concreto dice: “Israel ha sido exterminado. Su simiente ya no existe”. Y como todo el mundo sabe Israel sigue existiendo en nuestros días. ¿Por qué, entonces, diría el faraón Menefta o quien hablara en su nombre una clarísima mentira histórica? ¿Querían ocultar algo aquellos escribas? ¿A quién querían contentar quienes escribieron un texto que solo decía parabienes en cuanto al faraón Menefta?



Esta última pregunta tiene su importancia porque puede que no todo sean parabienes en el caso de Menefta, puede que ese soberano tenga un lado oscuro y poco conocido o que a algunos sectores no les interese que se conozca.



Todos conocen lo que cuenta la Biblia durante la época de Moisés en Egipto sea que lo crean o no, yo ahí no voy a entrar. Pero concediendo el beneficio de la duda razonable al registro histórico de los hebreos, diré que el éxodo comenzó y se detuvo en la cabecera de Suez. La idea de Moisés era conducir al pueblo por el camino de la costa mediterránea, por en medio de la tierra de los filisteos, pero se desistió de tal camino porque como dice la Biblia: “Y aconteció, al tiempo en que Faraón envió al pueblo, que Dios no los guió por el camino de la tierra de los filisteos simplemente porque estaba cerca, porque dijo Dios: “Puede ser que el pueblo sienta pesar al ver guerra y ciertamente se vuelva a Egipto”, Éxodo 13:18. Así que en la tierra de los filisteos había guerra en aquellos momentos, ¿guerra contra quién o entre quiénes?



La estela funeraria del faraón Menefta es un “loa” a los logros del faraón. Se dice que él ha capturado varias ciudades que en realidad eran filisteas, pero no se dice que Menefta consiguiera la victoria total sobre aquellos enemigos de la costa. Y ya para terminar el jeroglífico, los escribas dijeron que Menefta había extinguido a los odiados israelitas.



Cuando todo el pueblo de Israel huye de Egipto el faraón tarda tres días en darse cuenta de lo que está pasando, y en ese preciso momento se pone al frente de su ejército para perseguir a Israel. La Biblia habla de 600 carros de combate y de un número indeterminado de caballería, pero el historiador judío Flavio Josefo confirma esos 600 carros de guerra y añade 50.000 jinetes y 200.000 infantes. Era imposible que este faraón reuniera en solo unas pocas horas un ejército tan grande, la única explicación razonable es que este faraón se estaba preparando para sestar el golpe definitivo a los enemigos filisteos, pero que al enterarse de que los esclavos israelitas huían desvió a sus soldados para intentar traer de regreso a los esclavos.



En la sala de las momias del Museo de El Cairo pude contemplar el cadáver del gran Ramsés II y el cuerpo disecado de su hijo Menefta. Ambas momias han sido ampliamente estudiadas por los expertos, ¿a qué conclusiones pueden llevarnos los estudios sobre los cuerpos de estos dos hombres?



Ramsés II murió con cerca de los 90 años, estaba aquejado de artritis, artrosis, una lesión cervical y una grave infección bucal que fue lo que lo mató al final. Un hombre con esa edad y con esas enfermedades dolorosas era imposible que se subiera en un carro de combate para perseguir a unos esclavos, él se tuvo que morir en las habitaciones de su palacio. En cuanto a Menefta ¿qué?



Parece que el faraón Menefta murió cuando contaba alrededor de los 50 años de edad. Un minucioso examen de su momia revela que tiene los huesos del antebrazo y omoplato derecho fracturados por varios sitios, solo esos huesos y en ese lado del cuerpo. También se le detectó un gran hematoma en el lado izquierdo del pecho, producto de un fuerte golpe recibido. Los expertos razonan que estas lesiones se las pudo haber producido en algún combate, puede ser, pero ¿y si se las produjo de un modo diferente?



Y esta puede ser la parte más conflictiva de la historia bíblica, aceptar que el faraón del éxodo murió en el mar Rojo junto a buena parte de sus soldados. Vamos, que a muchos les cuesta creer que el Mar Rojo se abriera en dos y que Israel cruzara por el pasillo seco del lecho, y que cuando los egipcios entraron dentro de ese mar las aguas se desplomaron matándolos a todos incluido el faraón. Dejando a un lado las diferentes teorías que intentan explicar cómo pudo haberse abierto el Mar Rojo, pasaré a dar un nuevo enfoque, lo cual no significa que las cosas ocurrieran tal como yo las digo.



La revista New Scientist informa que dos físicos japoneses de la Universidad de Tokio, Masakazu Iwasaka y Shogo Ueno, lograron dividir el agua en un laboratorio, valiéndose de bobinas eléctricas de alta potencia que crearon un poderoso campo magnético alrededor de un tubo horizontal parcialmente lleno de agua. El campo magnético, unas quinientas mil veces más fuerte que el de la Tierra, obligó al agua a desplazarse con rapidez hasta los extremos del cilindro, dejando un espacio seco en el medio. Los científicos descubrieron este fenómeno en 1994, y lo han reproducido físicos de Europa y Estados Unidos. ¿Cómo se produce? Según Koichi Kitazawa, colega de los físicos mencionados de la Universidad de Tokio, el agua “tiene un ligero rechazo al magnetismo, de tal forma que un imán potente puede repelerla y conducirla desde lugares donde el campo magnético es más fuerte a otros donde es más débil”. El señor Kitazawa ha apodado a este fenómeno “el efecto Moisés”.



Dicho esto pensemos en lo siguiente. El registro histórico de los hebreos informa que un fuerte viento estuvo soplando toda la noche sobre una misma zona, y que antes de amanecer fue cuando se abrieron las aguas del Mar Rojo y Israel cruzó. El viento no fue lo único que mantuvo las aguas fuera de su sitio, pero qué duda cabe que tuvo que jugar un papel importante en el hecho. Si el viento hubiera seguido soplando durante todo el rato, ¿cómo es que no salieron volando por los aires los israelitas juntos con sus enseres domésticos y animales? No hay un científico que pueda asegurar que ya se sabe todo en cuanto a la Física, posiblemente todavía desconocemos muchas cosas, por ese motivo no sabemos si el fuerte viento soplando mucho tiempo sobre una misma zona fue capaz de alterar momentáneamente el campo magnético de cierto lugar y separar las aguas del Mar Rojo. Hay quien ha dicho que lo de los japoneses solo fue un experimento de laboratorio y que jamás se podría reproducir a escala grande, es cierto que los científicos no lo podrían hacer, pero ¿es que no puede entrar en juego una mente superior a la nuestra?



Bien. Volvamos con el faraón del éxodo (Menefta ?). Cegado por el odio hacia los esclavos israelitas, el faraón se precipita hacia el interior del lecho seco del mar sin pensar en lo que podría pasar, y lo que sucedió fue que cuando todos los egipcios estaban en medio del lecho marino las aguas se desplomaron pesadamente y con inusitada violencia sobre todos ellos. Podemos pensar que el faraón se había atado las riendas de sus caballos a su mano derecha para dominar mejor la alocada marcha del carro y cuando las aguas cayeron lo zarandearon muy violentamente, como estaba sujeto al carro por su brazo derecho el cuerpo y el carro comenzaron a adoptar posturas imposibles rompiéndose los huesos del brazo atado, entonces algo, quizás el carro de unos de sus soldados o el propio, o tal vez alguna piedra del fondo marino le golpeó con fuerza provocándole una traumática parada cardíaca y eso fue lo que lo mató, así que posiblemente Menefta no muriera ahogado. Horas más tarde llegarían al lugar de los hechos los soldados que iban a pie pero todo ya había concluido. Buscaron el cadáver del faraón, y cuando lo encontraron lo condujeron de vuelta a la capital Menfis, lo momificaron y ese es el que yo pude contemplar en el Museo de El Cairo.




FUENTE http://www.historiayarqueologia.com/profiles/blogs/el-fara-n-del-xodo

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