miércoles, 11 de diciembre de 2013

La carne momificada mantenía a la realeza egipcia bien alimentada tras la muerte

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Stephanie Pappas, Senior Writer
18 Noviembre 2013
¿Les apetecen unas chuletas? Aparentemente, a las momias reales del antiguo Egipto sí. Un reciente estudio descubre que la carne colocada en las tumbas como sustento para el Más Allá fue tratada con elaborados bálsamos para su conservación.
Los trozos de carne momificada son hallazgos frecuentes en los enterramientos de los antiguos egipcios, siendo el primero del que se tiene noticia allá por el 3300 a.C.  La tradición siguió hasta el último periodo en el que se practicaban momificaciones en el s. IV d.C.  El famoso faraón Tut-anj-Amon  ocupó su morada final acompañado de 48 cajas de carne de buey y de ave.
Pero la carne momificada no se ha estudiado a fondo hasta ahora.  Richard Evershed, bioquímico de la Universidad de Bristol, y sus colegas, sintieron curiosidad sobre la preparación de estas piezas.  También se preguntaban si los métodos de momificación para la carne eran diferentes de los usados para la momificación de personas o animales.
El equipo analizó cuatro muestras de carne momificada archivados en los museos de El Cairo y Británico.  El más antiguo era una bandeja de costillas de buey procedente de la tumba de Tjuiu, una mujer de la nobleza y su esposo el noble Yuya. La carne se data entre 1386 y 1349 a.C. [Gallery: Scanning Mummies for Heart Disease
La segunda muestra se dató entre 1064 y 948 a.C. y consistía en carne de un ternero encontrada en la tumba de Isetemkheb D, hermana y esposa de un alto sacerdote de Tebas.  Las otras dos muestras eran de la tumba de una sacerdotisa tebana, Henutmehyt, que murió alrededor de 1290 a.C. Una de las piezas momificadas encontradas en la tumba de Henutmehyt era carne de pato y la otra probablemente de cabra.
Los investigadores efectuaron análisis químicos de las vendas o de la propia carne de todas las muestras.  Encontraron que las vendas estaban impregnadas de grasa animal. En el caso de la de ternera, la grasa estaba en las vendas pero no en contacto con la carne, sugiriendo que la habían ‘untado’ sobre ellas como conservante  más que la posibilidad de que se hubieran empapado de la grasa de la carne en su interior.
Sin embargo, el perfil  químico más intrigante apareció en la carne de buey.  Los vendajes alrededor de la momia contenía restos de un elaborado bálsamo hecho con grasa o aceite y resina del árbol llamado pistaccia  (terebinto), un arbusto de zona desértica. Esta resina era un artículo de lujo en el antiguo Egipto, asegura hoy (18 de noviembre) Evershed y sus colaboradores en el diario Proceedings of the National Academy of Sciences.  Se usaba como incienso y como barniz en sarcófagos de alta calidad, pero no se usaba como resina en la momificación  humana, al menos hasta 600 años después de las muertes de Tjuiu y Yuya.
No obstante, tiene sentido encontrar una sustancia embalsamadora tan sofisticada en la pieza de buey, aseguran los investigadores. Yuya y Tjuiu fueron una pareja muy poderosa y los padres de la esposa del faraón Amenhotep III. Y,  como padres de la reina, no debieron reparar en gastos.

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