sábado, 23 de noviembre de 2013

El amor eterno de una sacerdotisa egipcia

Relieve de Kahai y Meretites | © Effy Alexakis - Macquarie University Ancient Culture Research Centre
¿Puede el amor durar toda la eternidad? Los más románticos responderán que sí sin dudarlo y, ciertamente, tras conocer la obra de arte que comentamos hoy incluso a los menos sentimentales les resultará difícil llevarles la contraria.
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Porque, ¿cuántas historias de amor sobreviven al paso del tiempo, hasta ser recordadas durante más de 4.000 años? Ese es el inusual e insólito caso de Meretites y Kahai –sacerdotisa y cantante respectivamente–, una pareja que vivió su amor en el los lejanos tiempos del Imperio Antiguo de Egipto.
En 1966, un equipo de arqueólogos que excavaba en la necrópolis de Saqqara (a unos treinta kilómetros de El Cairo) descubrió su tumba, y unos años más tarde, en 1971, se publicaban sus conclusiones en un libro que recogía algunas de las características y obras de arte del singular recinto funerario.
Entre dichas obras de arte se encontraba un interesante relieve policromado que representaba precisamente a los dos amantes, Meretites y Kahai, mostrando su cariño (ella aparece posando una de sus manos sobre el hombro de él, y ambos se miran fijamente a los ojos).
El libro de 1971 se hacía eco de dicho relieve, pero la publicación estaba editada con imágenes en blanco y negro, por lo que las obras de arte no lucían en todo su esplendor en las fotografías. Esta fue una de las razones que llevó a un nuevo equipo de arqueólogos a regresar a Saqqara para, entre otras cosas, rescatar del olvido la historia de los dos amantes.
Entre los investigadores que se adentraron de nuevo en los rincones de la tumba a comienzos del año 2010 se encontraba la arqueóloga Miral Lashien, miembro del Centro Australiano de Egiptología de la Universidad Macquarie.
En un reciente trabajo sobre la tumba (La capilla de Kahai y su familia) la investigadora desvela que tras estudiar los relieves e inscripciones del enterramiento se ha podido reconstruir con bastante detalle las vidas de los dos amantes y su familia.
Vista interior de la tumba de Kahai y Meretites | © Effy Alexakis - Macquarie University Ancient Culture Research …
Así, Kahai triunfó como cantante en el palacio del faraón Niuserre (2420-2389 a.C.), llegando a desempeñar la función de “inspector de cantantes” y otras labores administrativas, además de las meramente musicales, razón por la cuál tanto él como su esposa e hijos vivieron con las comodidades y riquezas de la corte, y a su muerte disfrutaron de un enterramiento digno de personajes de alta condición.
Lashien también ha explicado que, gracias al examen del relieve en el que aparecen representados los amantes –y que conserva parte de su rica policromía–, se han podido obtener valiosas conclusiones sobre la vida y el papel de las mujeres en el Egipto del Imperio Antiguo.
En primer lugar, el propio relieve resultaba bastante inusual, pues en aquellas fechas del Antiguo Egipto eran poco habituales las representaciones artísticas con muestras de afecto como aquellas, con la pareja acariciándose y mirándose directamente a los ojos.
Por otra parte, explica Lashien, tanto el relieve como otras muestras de arte encontradas en el interior de la tumba parecen indicar que las mujeres de aquellos años disfrutaban de un mayor nivel de igualdad del que creían hasta ahora los investigadores. La egiptóloga y sus colegas han llegado a esta conclusión guiándose por las obras de arte, en las que las mujeres aparecen representadas con la misma frecuencia y de un tamaño igual al de los varones, lo que indicaría un mismo estatus.
Gracias a las inscripciones dejadas en la tumba también hemos podido saber que a pesar de su amor, Meretites y Kahai no se libraron de la tragedia. La pareja vivió con dolor la muerte de uno de sus hijos, Nefer –también cantante–, que dejó atrás a varios niños pequeños y una mujer embarazada.
Cuando los arqueólogos descubrieron la tumba en 1966 hallaron en su interior restos humanos momificados, aunque es imposible saber si pertenecieron a Meretites, Kahai y su familia –que originalmente fueron también enterrados allí, nietos incluidos–, pues estas tumbas eran a menudo reutilizadas por los egipcios de siglos posteriores.
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Pero aunque sus restos mortales no permanecieran en el lugar de su último descanso, no hay duda de que Kahai y Meretites, el cantante y la sacerdotisa, consiguieron que el recuerdo de su amor perdurase durante toda la eternidad. O, al menos, durante más de cuatro milenios…
[Fuentes: Livescience, The Australian Centre for Egyptology]

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