domingo, 22 de septiembre de 2013

México resucita una puerta egipcia

puerta
Ciudad de México  (13 septiembre 2013).- Artesanos mexicanos replican una puerta milenaria que destaca entre las cien Obras Maestras del Museo del Cairo.
No se trata de una puerta convencional: es el umbral al Más allá para el espíritu de Pui-Em Ra, segundo sacerdote del dios Amón, cuya tumba restauran en Egipto, desde hace ocho años, especialistas de México.
La réplica de la “puerta falsa”, como denominan los egipcios esto accesos espirituales, es trabajada por el escultor Eduardo Menchaca —el mismo que reprodujo obras para la exposición de Tutankamón en el Palacio de la Autonomía— y viajará hasta Luxor, Egipto, para colocarse en la tumba Pui-Em-Ra, que abrirá al público cuando los mexicanos culminen su restauración.
La Tumba Tebana 39 (TT39)  se ubica en el antiguo Tebas, hoy Luxor, en el Valle de los Nobles. Es la primera a cargo de una misión mexicana con expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Sociedad Mexicana de Egiptología (SME) y la Universidad del Valle de México (UVM).
Gabriela Arrache, directora de la SME, responsable también del proyecto de intervención al monumento, advierte que los egipcios no aceptan fácilmente misiones extranjeras para involucrarse en su patrimonio.
“En una ocasión entrevistaron al doctor Zahi Hawass en Chicago. Le preguntaban si podían acudir voluntarios a trabajar la arqueología de Egipto. Él les dijo: ‘Váyanse a Israel’. Sabía que el sueño de cualquier arqueólogo es trabajar en Egipto, pero para qué recurrir a voluntarios si podía tener los mejores especialistas del mundo”.
La tumba de Pui-Em-Ra, integrada por un pórtico, tres capillas y un hall o corredor, tiene más de 3 mil años de antigüedad y fue reutilizada en época moderna como vivienda, luego se abandonó.
Cuando el equipo mexicano comenzó la intervención en 2006, las grietas se multiplicaban en el templo funerario del sacerdote, tan célebre en su tiempo que ostentaba al menos 15 títulos nobiliarios.
“Quiero pensar que no se derrumbó porque nos estaba esperando”, dice Arrache, quien calcula cuatro años más de labores.
Las casas que se construyeron en épocas posteriores sobre la tumba, así como un camino para los pobladores y sus bestias de carga, sumaron al sitio un peso que no soportaba, como revelaron las grietas.
La política de reubicación del arqueólogo Zahi Hawass, titular del Consejo Supremo de Antigüedades del 2002 al 2011, permitió despejar el Valle de los Nobles de los caseríos cercanos, desde los cuales se construían pozos de saqueo. En capilla o cámara sur de la TT39 se encontraron conductos clandestinos, incluso una parte de la pared la cortaron con sierra eléctrica, dice Arrache.
“¿Y cómo podía detenerse el saqueo si estaban excavando los pobladores desde la sala de su casa? Ahora está cercado. ¿Saben cómo convenció Hawass a la gente?, pues les decía: ‘son cinco de familia incluyendo al bebé, les doy cinco departamentos en otro lado, en Nueva Gurna”, recuerda la egiptóloga.
La consolidación y restauración de la TT39 presenta un avance del 60 por ciento y durante la próxima temporada de 2014, alrededor de la Semana Santa, se restituirá el muro que albergó la puerta falsa, del cual se encontraron los sillares —bloques de piedra— originales.
Aunque el sol abrasa, el equipo mexicano, del que forma parte la arqueóloga Angelina Macías, las restauradoras Dulce María Grimaldi y Patricia Meehan, así como su colega Luis Eduardo Amaro, entre otros, no trabaja en el desierto en condiciones precarias o incómodas, aclara.
“Estamos en el desierto, pero a unos segundos de la vegetación, tenemos luz, agua, todo. Ya nos están ofreciendo trabajar en otro templo, ese sí en medio de desierto. Pero primero terminamos esto y luego soñamos”.
Recreación perfecta
“Queremos que la gente se confunda, que se acerque a la puerta para comprobar que no es la auténtica de piedra”, dice Edmundo Menchaca, del equipo de artesanos que replica la puerta falsa de la tumba del sacerdote Pui-Em-Ra.
“No se trata de engañar”, previene, “sino de recrear”.
Edmundo, junto con su sobrino Julio César Menchaca y Manuel Rosado, entre otros colaboradores, trabajan de 14 a 16 horas diarias en su taller para concluir, en noviembre próximo, la obra encargada por la Sociedad Mexicana de Egiptología, a la que han dedicado cuatro meses de trabajo.
El poliuretano que emplean, la fibra de vidrio y la resina epóxica garantizan su resistencia en la tumba egipcia, donde se prevé llevar la pieza, indica César Menchaca, representante del equipo.
Pintores y escultores autodidactas, diseñaron ya réplicas de monumentos egipcios para la exposición Tutankamón. La tumba, el oro y la maldición, que presentó el Palacio de la Autonomía. Sus creaciones –por ejemplo diablos, monstruos o una llorona– formaron parte  del Museo del Miedo, en el mismo recinto del Centro Histórico.

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