lunes, 17 de junio de 2013

Vida y muerte en el Antiguo Egipto

El cementerio de Kellis 2 aporta información muy valiosa sobre la reproducción y las creencias de una comunidad cristiana en el Antiguo Egipto
Kellis 2 es un gran cementerio de época romano-cristiana situado al nordeste de la antigua ciudad de Kellis, en el Alto Egipto. El Proyecto del Oasis de Dakhleh (DOP), de laSociedad para el Estudio del Antiguo Egipto y del Museo Real de Ontario, ha dirigido su excavación desde 1992 hasta 2012 y ha aportado información muy valiosa sobre la vida y la muerte en el Antiguo Egipto, que fue presentada el pasado mes de abril en la reunión anual de la Sociedad de Arqueología Americana.
«El cementerio formaba parte de una comunidad que vivió una época de transición que incluía prácticas mortuorias y espirituales del cristianismo primitivo, pero que seguía manteniendo muchas de las antiguas tradiciones y creencias espirituales de la antigua cultura egipcia, especialmente en lo que respecta a conceptos sobre la fertilidad y la progresión estacional de los cultivos anuales», explica Lana Williams, bioarqueóloga de la Universidad de Florida Central que ha formado parte del DOP, a Historia National Geographic.
El cementerio fue utilizado aproximadamente entre los años 100 y 400 d.C. Hasta la fecha se han excavado las tumbas de 765 individuos, desde las 18 semanas de desarrollo fetal hasta los 70 y 80 años de edad. La mayor parte de las inhumaciones pertenecen a infantes. ¿Por qué murieron tantos niños en la antigua ciudad de Kellis? La investigación realizada por el DOP no sólo responde a esta pregunta, sino que arroja luz sobre la época del año en que los antiguos egipcios solían concebir sus bebés y los diferentes factores que influían en la procreación. 
www.nationalgeographic.com.es/imagenes.nationalgeographic.com.es/medio/2013/06/10/xkellis_2_160x120.JPG.pagespeed.ic.NRPC4gBtI0.webp" src="http://1-ps.googleusercontent.com/x/www.nationalgeographic.com.es/imagenes.nationalgeographic.com.es/me..." width="241" height="181" />
«En el pasado, como ocurre hoy en día, el parto era un proceso muy traumático y a veces peligroso, no sólo para las madres sino también para los recién nacidos. Durante el período romano del Antiguo Egipto se estima que la mujer promedio se quedaba embarazada aproximamente entre 6 y 8 veces, y sólo 2 ó 3 de los infantes sobrevivían a su primer año de vida», afirma Lana Williams. «Existen varias razones para explicar por qué murieron las mujeres y los niños durante o poco después del parto: debido a un parto difícil que provocara un trauma en el niño, por una excesiva pérdida de sangre por parte de la madre o incluso debido a las dificultades de lactancia, que impedían su desarrollo. Un total de 86 mujeres adultas procedentes del cementerio de Kellis 2 estaban en edad fértil y la mayoría estaban embarazadas cuando les sorpendió la muerte o lo habían estado unas semanas antes. Lo hemos podido detectar a través del análisis de isótopos estables de su cabello», añade. 
Todas las tumbas del cementerio de Kellis 2 estaban orientadas hacia el sol naciente, es decir, hacia el lugar por donde salía el sol en el momento en que se produjeron las muertes. «La práctica común entre los primeros grupos cristianos consistía en colocar la cabeza en dirección al oeste y los pies hacia el este para que estuvieran encarando el sol naciente en el momento de la resurrección. Hemos calculado el ángulo que describía el sol con respecto a las tumbas y a través del análisis de isótopos estables en el cabello hemos podido determinar los cambios estacionales en la dieta en relación con los cultivos propios de cada temporada», observa.
De esta forma, los investigadores han podido saber que en los meses de marzo y abril se produjo el mayor número de nacimientos, durante los cuales murió una parte importante de las mujeres y los niños, y en julio y agosto, en una época en que se registraban altas temperaturas, se concebía la mayor parte de los infantes. En cambio, en las culturas mediterráneas contemporáneas la época de mayor fecundidad no corresponde con los meses más cálidos. Esto se debe a la crecida del río Nilo en el Antiguo Egipto, que comenzaba en verano y que estaba íntimamente ligada a la fertilidad y al desarrollo de la agricultura. «Aunque el Nilo no discurre por Dakhleh, sus habitantes creían que el agua y la vida procedían de sus manantiales. Sin embargo, hay que tener en cuenta que se trataba de una comunidad cristiana transicional y que también reconocían y respetaban las prohibiciones del cristianismo primitivo, como por ejemplo abstenerse de mantener relaciones sexuales durante el Adviento y la Cuaresma», puntualiza. 
El cementerio de Kellis 2 no sólo pone de manifiesto las prácticas reproductivas en el Antiguo Egipto, sino que demuestra la forma en que las primeras comunidades cristianas se adaptaron a las antiguas creencias.

No hay comentarios :