martes, 21 de mayo de 2013

Cleopatra,la niña que gobernó un imperio.


medium_3149659079
Con tan solo nombrarla, somos capaces de transportarnos al antiguo Egipto.
Resulta muy complicado resumir en unas pocas líneas la historia que protagonizó una de las reinas más famosas del Antiguo Egipto. Una mujer poderosa, de carácter controvertido y con una personalidad  compleja, de la cual sabemos que existen múltiples leyendas y por contra no tantas certezas.
Kleopatra-VII.-Altes-Museum-Berlin1
Busto de Cleopatra
Crédito: Museo de Berlín
Tal vez la literatura y el cine sean los responsables de que el nombre de “Cleopatra” nos suene tan familiar. Ha servido como fuente de inspiración de escritores, poetas, compositores y pintores. No son pocas las películas donde Cleopatra ha sido identificada con la sensualidad, la seducción y la manipulación. Una imagen capaz de ocultar otras facetas importantes, como por ejemplo su amplia cultura. Se trató de una mujer extremadamente inteligente, que gozaba de muy buena reputación a nivel intelectual.
La hemos visto en juegos de ordenador, incluso acompañando a dos personajes míticos como son “Asterix y Obelix”.
Para los egipcios fue una diosa valiente. Para los macedonios, una reina. Los romanos la consideraban un  “ser monstruoso” y Shakespeare la retrató como un icono de la escena trágica.
Nació en enero del año 69 a.C. Su padre fue Ptolomeo XII Auletes”,
denostado por su pueblo ante los graves problemas que asolaban a Egipto, por su manifiesta corrupción y por ser más amante de las fiestas que de las cuestiones de estado. Tuvo dos hermanas mayores, Berenice IV y Cleopatra VI y tres hermanos menores, Arsinoe IV, y los Ptolomeos XIII y XIV, todos  educados durante su niñez bajo la cultura helenística. Sus principales fuentes de estudio fueron los poemas homéricos, la retórica de Demostenes…
Fue la primera mujer faraón de la era Ptolemaica en hablar el idioma egipcio, a pesar de haber recibido una educación puramente griega. Existen muy pocos datos sobre su infancia. Su figura está irremediablemente ligada a los últimos años de la vida de Egipto, un período que supuso la decadencia de una larga estirpe: la de los Ptolomeos.
En su primera aparición en público contaba tan sólo con catorce años, en
Paseo de los leones
Crédito: photopìn
ese entonces ya era famosa por su inteligencia y sabiduría. Se dice que hablaba varios idiomas, entre ellos griego, sirio, hebreo, egipcio y arameo. Destacaban sus conocimientos de música, historia y ciencias políticas además de ser buena en literatura, astronomía, medicina y sin duda alguna, en matemáticas.
Sobre su carácter se ha escrito que era espontanea, caprichosa, impulsiva, apasionada, constante y diplomática. Si hablamos de su físico, a pesar de existir todo tipo de opiniones al respecto, hay que decir que hoy por hoy esta considerada un ejemplo de sensualidad. En las monedas antiguas, grabadas con su rostro, era representada con una nariz larga y encorvada con rasgos “masculinos”. Su voz ha sido descrita como “muy musical, armoniosa  y dulce”. Su belleza, para algunos fascinante y para otros cuestionable, ha hecho correr ríos de tinta. De lo que no tenemos ninguna duda, varios autores coinciden en ello, es de su poder de seducción.
Con tan solo dieciocho años, su atractivo era irresistible, fruto de su presunta belleza, además de contar una intensa educación.
Se caso con su hermano Ptolomeo, que por ese entonces tenía apenas diez años. Siguiendo la antigua costumbre egipcia y por decisión testamentaria. Ascendió al trono egipcio en el año 51 a. C, cuando el padre de ambos ya unidos en matrimonio, había muerto, dejando el imperio en manos de su hija. Considerándola, mayor para permanecer soltera y de su hijo, demasiado joven para consumar el matrimonio. Siendo ya reina en edad casadera, necesitaba engendrar hijos que continuasen su línea dinástica.
Ser la parte dominante de la pareja, le pertenecía a su esposo y hermano Ptolomeo, en su calidad de rey. Lo cierto es que por la corta edad de ambos, durante los primeros años, realmente eran los altos dignatarios designados por su padre Ptolomeo los que gobernaban el Imperio.
El difunto faraón, sabía que llegado el momento, César ordenaría los asuntos egipcios. Fiel a la palabra que le había dado a Ptolomeo, César cita a los hermanos, e intenta mediar entre ellos para que lleguen a un acuerdo. De este modo trataba de evitar una guerra en perjuicio tanto de Roma como de Egipto.
Julio César y Cleopatra, de Jean-Léon Gérôme.
Crédito: Wikipedia Commons
César, quien no conocía a la reina personalmente, ansiaba coincidir con ella sin imaginar que aquel encuentro le iba a cambiar la vida. Como si de un cuento de hadas se tratase, una noche, César vio llegar a su palacio un cortejo. Al frente del mismo un alto dignatario egipcio. El emisario, penetro en el salón del trono y después de inclinarse ante el general dijo: “En nombre de mi reina, Cleopatra, ¡Oh César! os ofrezco este presente” con solo dar dos palmadas aparecieron doce esclavos, cuatro de ellos rubios trasportando un tapiz. César muy sorprendido observaba la escena. A un gesto del emisario, los esclavos desenrollaron el lujosos tapiz. El caudillo romano quedó desconcertado y sorprendido, pues de su interior vio salir una figura femenina. Delgada, morena, de pequeña estatura y vestida con una túnica de color blanco que apenas cubría las delicadas formas de su cuerpo. ¡Era Cleopatra! No era una niña, pero aparentaba serlo, con una leve sonrisa entre tímida y sensual, hechizo por completo al caudillo y tribuno romano.

La audacia de la reina egipcia había derrotado por completo al romano. Que todavía perplejo estaba dispuesto a concederle todo lo que estuviese en su mano. Desde ese mismo momento, César, quedo rendido a los pies de Cleopatra.
César estaba encantado, notaba como su amor por Cleopatra aumentaba cada día, su carácter infantil y a su vez maduro, sus arrebatos de furia y de humildad, cautivaron al general romano. Cleopatra aquel mismo año, (47 a. C) daría a luz a un niño al que llamaría Cesarion. El romano mandó alojar a la reina en un lujoso palacio a orillas del Tiber. E hizo esculpir una estatua de su amante, la cual colocaría al lado de la de Venus Afrodita, la diosa del amor.
Durante su estancia en Roma, Cleopatra, conocerá al general Marco Antonio, al que Cesar tenía en muy alta estima. Dando lugar a una espiral de relaciones, romances e intrigas. lo que dará lugar al famoso asesinato de Cesar por los tiranicidas Casio y Bruto.
Lo que dejará via libre a Marco Antonio para ser el nuevo amante y confidente de la reina egipcia.
En el 37 a.C, Marco Antonio viajó a Egipto reconociendo a Cesarion como
La muerte de Cleopatra, por Reginald Arthur.
Crédito: Wikipedia Commons
co-regente de Cleopatra. Recibió el dominio sobre Fenicia y Chipre entre otros territorios. Junto a la reina concibieron a sus tres hijos los gemelos Alejandro Helios y Cleopatra Selene II, y el menor Ptolomeo Filadelfo, a pesar de seguir casado con Octavia. Lo que acabará provocando la guerra civil entre Marco Antonio y Octaviano, hermano de su mujer y futuro Augusto.
En la derrota Marco Antonio, que se dice que, tras recibir la falsa noticia de la muerte de su amada se arrojó sobre su propia espada ocasionándose la muerte. El último faraón,Cleopatra, que vio perdido su poder y el apoyo de su esposo, vislumbro un futuro aterrador como esclava de Roma. Decidió quitarse la vida, se cuenta que por la mordedura de una cobra, y solicitando ser sepultada junto a su esposo, en un lugar que jamás se localizó.
Bibliografía| Ludwig, E., Cleopatra, biblioteca ABC
                     Tyldesley,J.Cleopatra: La última reina de Egipto,ed.Ariel.
                    VV.AA, La vida cotidiana en Egipto en los tiempos de los Ramses.
En colaboración con iHistoriArte| Mar García

No hay comentarios :