jueves, 18 de abril de 2013

La necrópolis de Dashur, amenazada por nuevas tumbas


bent-pyramid-dahshur
Las noticias que llegan desde Dashur son bastante descorazonadoras. Esta necrópolis, que alberga dos grandes pirámides del Reino Antiguo, tres del Reino Medio y un número aún por definir de pequeñas pirámides de la XIII dinastía, está en grave peligro. Las gentes de los poblados cercanos llevan años quejándose a las autoridades de que sus cementerios están llenos y de que necesitan un lugar donde enterrar a sus muertos con la dignidad que merecen. Todas y cada una de sus peticiones han sido desoídas, de modo que aprovechando la coyuntura decidieron actuar.
Como demuestran las declaraciones de Mohammed Abdel Qader, un vecino del lugar, desconocen la riqueza arqueológica de la necrópolis: “Enterrar a nuestros muertos es de la mayor importancia para nosotros. La tierra aquí es amplia y plana, es un valle. ¿Dónde están las antigüedades de las que hablan? [...] Aquí no tenemos antigüedades”. En realidad, la arqueología no les preocupa nada, excepto por los tesoros que pueda proporcionarles. Las palabas de otro vecino, Ehab Eddin el Haddad, son muy claras al respecto: “¿Dónde está el oro que sale de esta tierra? Todo sale de contrabando. No voy a esperar a que una extranjera medio desnuda venga y se lleve lo que encuentre en los cementerio. ¿Qué ganamos nosotros con ello? [...] Quiero un lugar donde ser enterrado”.
Así que, aprovechando el vacío de poder y la falta de recursos del Servicio de Antigüedades, ni cortos ni perezosos un día se salieron de los límites de su cementerio y construyeron sus tumbas en zona arqueológicamente protegida. La verdad es que todo empezó de forma discreta: alguienconstruyó una tumba por fuera del abarrotado cementerio existente sin que las autoridades reaccionara; la noticia no tardó en trascender y, al poco, eran cientos las nuevas tumbas que se construían… Hasta que un egiptólogo dio la voz de alarma, la noticia saltó a los periódicos y las autoridades se vieron obligadas a intervenir, consiguiendo detener la metástasis apenas a 150 metros del recientemente descubierto templo bajo de la pirámide Romboidal.
Pero esto no detuvo las nuevas construcciones, porque un día de principios de enero pasado los guardias de Dashur se despertaron con el ruido de los tubos de escape de las excavadoras y de los disparos de fusil. Hay que decir en su descargo que los guardias intervinieron e intentaron parar el desastre; pero la falta de efectivos, de armas y la negativa de la policía y del cercano destacamento del ejército (acuartelado a menos de un kilómetro) a intervenir impidió que lograran su propósito. Al final del día había más detreinta tumbas nuevas prácticamente a los pies de la pirámide de Amenemhat III y uno de los guardianes estaba en el hospital con una pierna rota a la espera de ser intervenido quirúrgicamente.
Lo malo es que, con ser grave, la cuestión de los enterramientos nuevos es casi secundaria. El principal problema es que con la excusa de las nuevas tumbas los saqueadores profesionales ya están haciendo de las suyas. Los vecinos saben que por la noche vienen grupos a excavar protegidos por la oscuridad y la incapacidad de los vigilantes, que han sido repelidos a tiros y heridos cuando se han acercado a investigar.
Al día siguiente se construye una tumba encima y nadie se da cuenta del desaguisado… En realidad, la negativa de los vecinos a trasladarse a un terreno cercano e igual pero fuera de la zona arqueológica resulta bastante sospechosa e indica qué, o quién, además de su legítima necesidad de un nuevo cementerio, puede haber detrás del repentino afán constructor. Como vemos, el problema de las autoridades no es baladí. Una urgente cuestión a tratar en un país sumergido por completo en una crisis económica y política de la que no es sencillo que salga en los próximos años.
José Miguel PARRA

No hay comentarios :