jueves, 25 de abril de 2013

Las momias egipcias revelan sus secretos genéticos


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Hasta hace poco se consideraba que la avanzada técnica de secuenciación del ADN en la reconstrucción genética es posible solo para las momias que se han conservado en condiciones de congelación y no para las de climas cálidos.
El estudio de los científicos está publicado en la revista ‘Journal of Applied Genetics’. Los investigadores, dirigidos por Carsten Pusch, genetista de la Universidad de Tübingen, Alemania, descodificaron el ADN de cinco momias del Museo de la Universidad de Tübingen y, como un control adicional, dos esqueletos de Bolivia. Las momias pertenecían a personas que vivían en épocas relativamente recientes (el Antiguo Egipto, desde 806 a. C. a 124 d. C.).
Los científicos han sido capaces de encontrar en los fragmentos del ADN descodificados secuenciación de la malaria y la toxoplasmosis, así como secuencias de ácidos nucleicos de pino y abeto, plantas que se utilizaron para embalsamar los cuerpos.
Recientemente los biólogos han leído los genomas de varias muestras de pueblos de la antigüedad conservadas en frío, incluidas las de un paleoesquimal llamado Saqqaq (hallado en Groenlandia) de hace 4.000; las del hombre Denisovsky, un homínido hallado en Siberia; y las de Ötzi, o el hombre de Hielo, una momia de 5.300 años de antigüedad.
Muchos científicos todavía dudan de que el ADN de las momias que se mantuvieron en la condiciones cálidas de Egipto esté lo suficientemente bien conservado para sacar de ellos el genoma completo.

Descubierta una enorme estatua de Taharqa


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Una colosal estatua del rey Taharqa ha sido descubierta en los más profundo del Sudán, nunca antes se había hallado una estatua de estas características tan al Sur de Egipto. La estatua muetra al faraón en actitud de marcha y tiene un pilar dorsal con escritura jeroglífica, donde en el interior de un cartucho se encuentra el nombre del rey.
El coloso, de más de una tonelada, se ha hallado en Dangeil, un lugar situado aproximadamente a unos 350 km al noreste de Jartúm, en el area de la quinta catarata del Nilo.

Un homenaje a los dibujantes egipcios


Una muestra en el Louvre rinde homenaje a todos aquellos artistas anónimos del Antiguo Egipto que crearon un universo mágico.
Los antiguos egipcios conocían la artesanía, pero el concepto de arte, como lo entendemos hoy, no tenía cabida en su vocabulario. El arte no tenía una finalidad meramente estética, sino más bien funcional, estaba relacionado con el culto a los dioses y debía favorecer el tránsito al Más Allá. El artista individual no era relevante, a pesar del extraordinario nivel de perfección que podían alcanzar algunos de ellos. El dibujo fue un componente esencial en el arte del Antiguo Egipto, el punto de partida para el desarrollo de otras técnicas artísticas como la pintura, el relieve, la escultura de bulto redondo, las artes decorativas y la arquitectura. Los dibujantes y los pintores eran «aquellos que trazan los límites de las formas». La exposición El arte del contorno. El dibujo en el Antiguo Egipto, en el Museo del Louvre, en París, hasta el 22 de julio de 2013, examina el arte bidimensional egipcio a través de diferentes técnicas y explora la relación entre la escritura jeroglífica y el dibujo en la época de los faraones. Esta interdependencia entre la escritura y el dibujo se refleja en el verbosesh («perfilar» o «delimitar»), que utilizaban los egipcios para referirse al acto de escribir, dibujar y pintar, y demuestra también la importancia que el contorno tenía para ellos.

Artistas anónimos

La muestra, que reúne unas 200 obras, en primer lugar rinde homenaje a los artistas anónimos que dominaban el arte del contorno. Se pregunta quiénes eran, cómo vivían y cómo trabajaban. A continuación ofrece una visión general de las diferentes prácticas y características del dibujo en el Antiguo Egipto, célebre por su multiplicidad de puntos de vista, el estilo hierático de las figuras y la ausencia de perspectiva. Una serie de pinturas murales descubiertas en tumbas muestra la variada paleta de colores que utilizaban los pintores y los dibujantes, y su tendencia a perfilar las figuras y los objetos pintados. A continuación se exhiben varias obras que transgreden los cánones establecidos y evidencian una flexibilidad en la línea y una creatividad por parte de los artistas, como por ejemplo mediante una distorsión de las proporciones clásicas. La última parte de la muestra profundiza en el universo de los dibujantes, que se inspiraban en sus dioses o en criaturas híbridas. Una vez momificados, los muertos se enterraban junto a los objetos que podían utilizar en la eternidad.

jueves, 18 de abril de 2013

La necrópolis de Dashur, amenazada por nuevas tumbas


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Las noticias que llegan desde Dashur son bastante descorazonadoras. Esta necrópolis, que alberga dos grandes pirámides del Reino Antiguo, tres del Reino Medio y un número aún por definir de pequeñas pirámides de la XIII dinastía, está en grave peligro. Las gentes de los poblados cercanos llevan años quejándose a las autoridades de que sus cementerios están llenos y de que necesitan un lugar donde enterrar a sus muertos con la dignidad que merecen. Todas y cada una de sus peticiones han sido desoídas, de modo que aprovechando la coyuntura decidieron actuar.
Como demuestran las declaraciones de Mohammed Abdel Qader, un vecino del lugar, desconocen la riqueza arqueológica de la necrópolis: “Enterrar a nuestros muertos es de la mayor importancia para nosotros. La tierra aquí es amplia y plana, es un valle. ¿Dónde están las antigüedades de las que hablan? [...] Aquí no tenemos antigüedades”. En realidad, la arqueología no les preocupa nada, excepto por los tesoros que pueda proporcionarles. Las palabas de otro vecino, Ehab Eddin el Haddad, son muy claras al respecto: “¿Dónde está el oro que sale de esta tierra? Todo sale de contrabando. No voy a esperar a que una extranjera medio desnuda venga y se lleve lo que encuentre en los cementerio. ¿Qué ganamos nosotros con ello? [...] Quiero un lugar donde ser enterrado”.
Así que, aprovechando el vacío de poder y la falta de recursos del Servicio de Antigüedades, ni cortos ni perezosos un día se salieron de los límites de su cementerio y construyeron sus tumbas en zona arqueológicamente protegida. La verdad es que todo empezó de forma discreta: alguienconstruyó una tumba por fuera del abarrotado cementerio existente sin que las autoridades reaccionara; la noticia no tardó en trascender y, al poco, eran cientos las nuevas tumbas que se construían… Hasta que un egiptólogo dio la voz de alarma, la noticia saltó a los periódicos y las autoridades se vieron obligadas a intervenir, consiguiendo detener la metástasis apenas a 150 metros del recientemente descubierto templo bajo de la pirámide Romboidal.
Pero esto no detuvo las nuevas construcciones, porque un día de principios de enero pasado los guardias de Dashur se despertaron con el ruido de los tubos de escape de las excavadoras y de los disparos de fusil. Hay que decir en su descargo que los guardias intervinieron e intentaron parar el desastre; pero la falta de efectivos, de armas y la negativa de la policía y del cercano destacamento del ejército (acuartelado a menos de un kilómetro) a intervenir impidió que lograran su propósito. Al final del día había más detreinta tumbas nuevas prácticamente a los pies de la pirámide de Amenemhat III y uno de los guardianes estaba en el hospital con una pierna rota a la espera de ser intervenido quirúrgicamente.
Lo malo es que, con ser grave, la cuestión de los enterramientos nuevos es casi secundaria. El principal problema es que con la excusa de las nuevas tumbas los saqueadores profesionales ya están haciendo de las suyas. Los vecinos saben que por la noche vienen grupos a excavar protegidos por la oscuridad y la incapacidad de los vigilantes, que han sido repelidos a tiros y heridos cuando se han acercado a investigar.
Al día siguiente se construye una tumba encima y nadie se da cuenta del desaguisado… En realidad, la negativa de los vecinos a trasladarse a un terreno cercano e igual pero fuera de la zona arqueológica resulta bastante sospechosa e indica qué, o quién, además de su legítima necesidad de un nuevo cementerio, puede haber detrás del repentino afán constructor. Como vemos, el problema de las autoridades no es baladí. Una urgente cuestión a tratar en un país sumergido por completo en una crisis económica y política de la que no es sencillo que salga en los próximos años.
José Miguel PARRA

martes, 16 de abril de 2013

Próxima apertura al sur del Sinaí de la Casa de Hathor


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Con vistas a la costa del Mar Rojo, donde se encuentra Serabit Al-Khadim   se encuentra la Casa de Hathor, un edificio cilíndrico de hormigón rosado que mostrará y documentará el variado patrimonio del Sinaí, tanto el natural como el cultural
El centro de documentación del patrimonio del Sinaí, está afiliado a la Biblioteca de Alejandría y cuenta con el apoyo del Ministerio de Comunicaciones y Tecnología de la Información.
En él podrá verse una réplica en 3D del Templo de Hathor  con el fin de proporcionar a los visitantes una idea del sitio arqueológico más importante de la zona. En Serabit El Khadim se encontraban las minas de turquesas y era lugar de residencia de la diosa de la turquesa, Hathor, protectora también en las regiones desérticas. Como tal, la diosa tuvo un gran templo donde se localizaron 30 graffitis grabados en proto-escritura del Sinaí.

 

viernes, 12 de abril de 2013

En los confines de Egipto


Entrada al templo de Abu Simbel, en la región de Nubia, al sur de Egipto. / SEUX PAULE


De entre todas las maravillas arquitectónicas que contiene Egipto, quizá los templos de Abu Simbel sean los únicos que pueden rivalizar con las pirámides de El Cairo. Las multitudes turísticas no engañan, y por eso se han aglomerado religiosamente en estos dos puntos. Desde la primavera árabe, sin embargo, se puede pasear por estos y otros emplazamientos antaño congestionados con una inédita sensación de desahogo. Aunque el país está mucho más tranquilo de lo que sincopadamente sugieren los informativos, el visitante se vuelve temeroso. Y en el mercado del miedo, los precios del viaje cotizan a la baja.
Abu Simbel es un conjunto de construcciones que conforman el Museo al Aire Libre de Nubia y Asuán, declarado patrimonio mundial en 1979. Las piezas más valiosas del conjunto son dos templos erigidos por Ramsés II en el siglo XIII antes de Cristo. La furia constructora de este faraón, que gobernó de 1279 a 1213, es bien conocida: bajo su supervisión se ampliaron los templos de Abidos y de Amón, se construyó la majestuosa sala hipóstila en este último y se erigieron el templo funerario de Ramesseum, en el Valle de los Reyes, y los de Abu Simbel. Gracias a Cecil B. DeMille, Ramsés II siempre tendrá el perfil calcáreo y un poco hosco de Yul Brynner (Los diez mandamientos),aunque si se prefiere una visión más edulcorada se puede recurrir a los dibujos animados de El príncipe de Egipto, según Dream Works.
El templo menor de Abu Simbel, al sur de Egipto. /PHILLIPE BODY
De una u otra manera, Ramsés llevó a cabo su obra. En realidad, los templos que se visitan en Abu Simbel son reconstrucciones, piedra a piedra, de los monumentos originales, ahora cobijados bajo una campana de cemento disimulada por la montaña que da al lugar su aspecto primitivo. La erección de la presa de Asuán amenazó con sepultar bajo las aguas todos los templos nubios. En 1959, una campaña internacional organizada por la Unesco se ocupó en recaudar fondos para salvar estas maravillas. Entre 1964 y 1968, cada templo fue desmontado en piezas de entre 20 y 30 toneladas, y reconstruido 65 metros más arriba en su actual emplazamiento.
El lugar se compone de dos grandes construcciones hipogeas (excavadas en roca): la mayor, dedicada a los dioses Amón, Ra-Horajti y Ptah, es la más conocida, con sus cuatro colosales estatuas en la fachada dedicadas a Ramsés II (la segunda por la izquierda, caída por obra de un terremoto ya en su emplazamiento original). La menor, ofertada a Nefertari (esposa de Ramsés), está regida por Hathor, la diosa del amor y la belleza. Seis estatuas dan lustre a la fachada de este último templo, cuatro reproduciendo a Ramsés y dos a su esposa.
Para acercarse hasta este mítico lugar hay diversas posibilidades. Se puede llegar cómodamente en avión o incluso en barco. Si se escoge la opción de la carretera, sin embargo, el viajero es invitado a recorrer los 300 kilómetros que separan Asuán de Abu Simbel atravesando el desierto Líbico. Esas pocas horas en autobús se realizarán usualmente de noche, puesto que si el viaje tiene lugar en verano —con temperaturas que alcanzan fácilmente los 60 grados—, hay que aprovechar al máximo las primeras horas del día y estar a cubierto a partir de las diez de la mañana. Ver la salida del sol en el desierto (los guías no olvidan despertarte para la ocasión) es un espectáculo fascinante: a ratos la arena, con su carne ocre, forma caprichosos relieves femeninos, pero en ocasiones la hamada (planicie rocosa) esculpe la mirada y la orienta hacia un horizonte perpetuamente sediento. Cuando el viaje toca a su fin, solo nos separan 40 kilómetros de la frontera de Sudán.
Interior del templo de Abu Simbel, en Nubia (Egipto). /MICHAEL DEFREITAS
En el interior de los templos nos aguardan pequeñas joyas. En el mayor de ellos, la sala hipóstila alberga unos bajorrelieves con escenas de diversas batallas libradas por Ramsés II. De entre ellas, la madre de todas las luchas faraónicas es la de Qadesh, donde el faraón se vanagloriaba de haber vencido a los hititas (representados como prisioneros). El templo además está orientado de tal manera que durante dos días al año, el 21 de octubre y el 21 de febrero (61 días antes y después del solsticio de invierno, respectivamente), el sol penetra hasta su santuario. Este se halla situado al fondo del templo e incluye cuatro estatuas de dioses sedentes. De estas, tres se iluminan con la entrada del sol, pero una (la de Ptah, el dios del inframundo) permanece en oscuridad perpetua.
JAVIER BELLOSO
Otras glorias divinas, sin embargo, aguardan al visitante paciente. Suele constituir motivo de guasa el descubrimiento, en la penumbra, del dios Min, adorado por los egipcios de la era predinástica. Asociado a la sexualidad y la fertilidad, se le suele representar como un hombre con barba, de pie y con las piernas juntas, con un enorme pene erecto y una corona de plumas en la cabeza. Ante él encontramos una ofrenda formada por plantas de lechuga, alimento que los antiguos egipcios tenían por afrodisiaco. Min era el dios de la agricultura y se le representaba con tono negro porque es el color de la tierra fértil del Nilo. Asimismo, se le relacionaba con la supremacía del faraón sobre toda clase de enemigos.
Confortado por estas visiones virilmente guerreras, el viajero que ha escogido la carretera deberá volver a atravesar el desierto para regresar a Asuán. Allí le esperará, quizá, un confortable crucero por el Nilo que le transportará hasta Luxor, con sus templos y sus tumbas del Valle de los Reyes y de las Reinas. Egipto, para entonces, ya lo habrá hechizado irreversiblemente.

Guía

Cómo ir

» El viaje organizado suele salir más rentable que si se hace por libre. Los de una semana cuestan de media entre 600 y 1.200 euros, según agencias, itinerarios y categorías de barcos y hoteles. Mayoristas y agencias especializadas como Faraona ToursÁmbarCataiTuiKarnak TravelsLogitravel y Kuoni, entre otras, organizan viajes a Egipto para todos los gustos y presupuestos. En Buscounviaje.com se suelen encontrar ofertas de última hora de estas mismas agencias.
» Antes de partir hay que aclarar con la agencia contratada todos los detalles: las excursiones y visitas que incluye, el tipo de seguro (para bucear con botellas en el mar Rojo, por ejemplo, se requiere una póliza que cubra la práctica del submarinismo), categoría y ubicación de los hoteles, régimen alimenticio y extras, propinas… La mayoría de los programas contemplan pensión completa en el crucero (aunque no el agua y las bebidas a bordo, ni las propinas) y alojamiento y desayuno en El Cairo. También las visitas a los templos de Esna, Edfú y Kom Ombo; al recinto de Guiza, donde está la Esfinge y las pirámides (aunque no siempre la entrada en ellas), y opcionalmente visitas al Museo Egipcio y a templos como Philae, Dendera o Abu Simbel.

Información

» Oficina de turismo de Egipto en Madrid.

Hallan en Egipto un puerto histórico con los papiros más antiguos.


Hallan en Egipto un puerto histórico con los papiros más antiguos.


HALLAN EN EGIPTO PUERTO HISTÓRICO CON LOS PAPIROS MÁS ANTIGUOS DESCUBIERTOS
Se remontan a la época del faraón Keops, hace más de 4.500 años. Hay 40 papiros que narran la vida cotidiana de los egipcios.
Un equipo de arqueólogos ha descubierto en Egipto un puerto histórico en la costa del mar Rojo con los papiros más antiguos hallados hasta el momento, ha informado este jueves en un comunicado el Ministerio de Estado para las Antigüedades.
El puerto, que se remonta a la época del faraón Keops, el segundo rey de la IV dinastía que reinó hace más de 4.500 años, se ubica en la zona de Wadi al Gurf a 180 kilómetros al sur de la ciudad de Suez, en el este de Egipto.
En él, se han encontrado 40 papiros con inscripciones jeroglíficas, que documentan la vida cotidiana de los egipcios, algunos de los cuales llevan fecha del año 27 del reinado deKeops.
En la nota, el ministro de Estado egipcio para las Antigüedades, Mohamed Ibrahim, explicó que esos textos incluyen registros mensuales con el número de trabajadores en el puerto y ofrecen detalles sobre sus vidas.
Estilo de vida de los eqipcios de hace 4.500 años
El arqueólogo francés Pierre Tallet, director del equipo galo que ha colaborado con arqueólogos egipcios en las excavaciones, ha agregado que en los papiros se refleja el estilo de vida de los ciudadanos en la antigüedad, sus derechos y obligaciones.
Los documentos han sido trasladados al Museo de Suez para que sean estudiados.
El puerto, al que llegaban barcos con bronce y metales procedentes de la península del Sinaí, cuenta con un muelle, donde se han descubierto varias anclas de piedra.
Asimismo, hay restos de habitaciones en las que se alojaban los trabajadores del puerto y 30 cuevas excavadas en la roca, junto a bloques de piedra empleados para cerrarlas con el nombre de Keops escrito en tinta roja. También se han hallado cuerdas de embarcaciones y herramientas usadas para cortarlas.
vía RTVE.es.

miércoles, 10 de abril de 2013

Las máquinas de guerra ya se utilizaban en el Antiguo Egipto



Los responsables del Trebuchet Park de Albarracín han descubierto en sus investigaciones que estos elementos tienen un origen más antiguo del que se pensaba. 

Los responsables del Trebuchet Park de Albarracín, un espacio donde se recrea a tamaño natural máquinas de guerra de la Antigüedad, han descubierto en sus investigaciones que estos elementos tienen un origen más antiguo del que se pensaba. Hasta ahora, se databan en el siglo IX a.C., aunque se ha descubierto que en el antiguo Egipto ya se utilizaban.  

El responsable de este parque, Rubén Sáez ha explicado que "hasta hace poco se pensaba que las primeras máquinas estaban datadas eran del siglo IX a.C", pero "hemos localizado las primeras evidencias en pinturas murales de tumbas egipcias lo que podría hacer retroceder la cronología de estas máquinas hasta el tercer milenio antes de Cristo". 

De esta forma, ha señalado que se cambian algunos conceptos de la historia puesto que "se pensaba que las tácticas de asedio eran propias del mundo grecoromano, pero ya las encontramos en esta época anterior"

Sáez ha señalado además que entre los objetivos de Trebuchet Park para este 2013 está el de continuar con estas investigaciones; tanto que se plantea incluso poder recrear algunas de las máquinas que aparecen en estas tumbas que "no pertenecían a faraones, sino que eran de segundo orden". Pero también están trabajando para recrear otras máquinas, "de la época de Alejandro Magno". 

Además, ha indicado que quieren construir un campo de tiro en las instalaciones, para que los visitantes puedan no solo ver las máquinas sino probar algunas de ellas, ya que todas funcionan. Y es que, ha explicado que pretenden "seguir creciendo y tener más visitantes". De momento, en 2012 se han conseguido "cifras interesantes porque hemos conseguido mantenernos y es un éxito". 

Asimismo, Sáez ha destacado que están preparando una exposición que se podrá ver el próximo mes de junio en el Museo del Ejército del Alcázar de Toledo que estará formada por "un total de 46 maquetas de estas máquinas y otras 12 en tamaño real". 



-FUENTE: Europa Press. Teruel | heraldo.es

Un antiguo certificado de matrimonio egipcio permite autentificar el Evangelio de Judas


Foto: Una página del Evangelio de Judas. (Credito: Joseph Barabe, McCrone Associates, Inc./Courtesy ACS).
Un certificado de matrimonio antiguo egipcio jugó un papel fundamental en la confirmación de la veracidad de las tintas utilizadas para verificar la autenticidad del Evangelio de Judas. La revelación, que arroja nueva luz sobre los grandes esfuerzos científicos para validar el evangelio, se hizo pública en la 245 edición de la Sesión y Exposición Nacional de la Sociedad Americana de Química.

"Si no hubiéramos encontrado un estudio del Louvre sobre la boda egipcia y contratos de la tierra, que eran de la misma época y tenía tinta similar a la utilizada para grabar el Evangelio de Judas, hubiera sido mucho más difícil discernir si el Evangelio es auténtico", dijo Joseph G. Barabe, microscopista investigador principal de McCrone Asociados.
Este experto que lideró un equipo de análisis de cinco científicos que trabajaron en el proyecto de McCrone, un laboratorio de consultoría en microscopía y microanálisis en Westmont, Illinois, explicó:"Ese estudio fue la pieza clave de evidencia que nos convenció de que la tinta del evangelio era probablemente correcta".
La presentación de Barabe formó parte de un simposio sobre química arqueológica de la reunión de la Sociedad Americana de Química Arqueológica. Otras presentaciones incluyeron el anuncio del descubrimiento del tinte bíblico más sagrado en Masada (una fortaleza de montaña antigua de Israel), entre otros asuntos que se expusieron.
Oculto durante 1.700 años
El equipo de Barabe fue parte de un esfuerzo multidisciplinario organizado en 2006 por la National Geographic Society para confirmar la autenticidad del Evangelio de Judas, que fue descubierto a finales de 1970 después de haber estado oculto durante casi 1.700 años.
El texto, escrito en copto egipcio, es convincente porque, a diferencia de otros relatos bíblicos que presentan a Judas Iscariote como un traidor vilipendiado, sugiere que Jesús pidió a su amigo, Judas, que le entregara a las autoridades.
La clave: tinte con base de cobre
Después de analizar una muestra, Barabe y sus colegas concluyeron que ese evangelio fue escrito probablemente con una forma temprana de tinta ferrogálica que también incluyó hollín negro de humo fijado con un aglutinante de goma.
Aunque este hallazgo sugiere que el texto podría haber sido escrito en el siglo III o IV, los investigadores se quedaron perplejos por una cosa: la tinta de hierro o de agalla utilizada en el evangelio era diferente a cualquier cosa que vista antes.
Generalmente, las tintas de hierro o agalla, al menos en la Edad Media, se hicieron a partir de una mezcla de sulfato de hierro y ácidos tánicos, como los extraídos de nuez de agalla de roble. Pero la tinta de hierro o agalla utilizada para producir el Evangelio de Judas no contiene azufre, algo que, según Barabe, es preocupante.
"No lo entiendo. Simplemente no encaja con nada de lo que había visto en mi vida. Fue uno de los momentos de más ansiedad que se ha producido en los proyectos que he tenido. Me he despertado por la noche tratando de averiguarlo. Estaba buscando desesperadamente respuestas", explicó este experto.
En última instancia, Barabe encontró una referencia en un pequeño estudio francés realizado por científicos del Louvre que analizaron un matrimonio egipcio y registros de tierras escritos en copto y griego y datan de principios del siglo III.
Para gran alivio de Barabe, esos científicos habían determinado que un certificado de boda y otros documentos fueron escritos en tinta hecha con cobre, pero poco o nada de azufre. "Encontrar ese estudio y darse cuenta de sus implicaciones, inclinó mi opinión un poco en el sentido de que era apropiado para la época", dijo Barabe. "Mi recuerdo de esa experiencia sigue siendo muy intensa. Tuve una repentina sensación de paz, de que las cosas estaban bien y de que podía presentar mis datos sin escrúpulos", agregó este investigador.
Barabe ahora sospecha que la tinta utilizada en el Evangelio de Judas fue probablemente transitoria, un"eslabón perdido" entre las tintas a base de carbono del mundo antiguo y las tintas de la vesícula (hechas de hierro con sulfato de hierro) que se hicieron populares en la época medieval.

martes, 9 de abril de 2013

Descubren tumbas del Segundo Período Intermedio en Egipto


En la colina de Dra Abu el-Naga en Luxor (antigua Tebas), el Proyecto Djehuty liderado por el CSICconfirma el hallazgo de un cementerio que pertenece a la élite de la dinastía XVII del Antiguo Egipto.
shabti momificado
Los resultados afirman que las tumbas pertenecen a cuatro personas que vivieron hace 3.550 años, un periodo histórico poco conocido y en el cual se asientan las bases del imperio egipcio sobre Palestina, Siria y Nubia. Hablamos del Segundo Periodo Intermedio (entre 1800 y 1550 antes de nuestra era), en el que la ciudad de Tebas pasa a ser la capital del reino, se manifiesta una gran fragmentación política puesto que el poder efectivo pertenece a los gobernantes locales sin controlar aún la monarquía todo el territorio. La dinastía XVII unificó el país e hizo posible que germinara el Imperio Nuevo.
Tratándose de la XII campaña de excavaciones arqueológicas, el proyecto del que hablamos está dirigido por José Manuel Galán, perteneciente al Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo, y obtiene financiación de Unión Fenosa Gas y del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
Una de las tumbas es de una persona llamada Intefmose, al cual se le denomina “hijo del rey” en una de las tres inscripciones que le acompañan, lo que lleva a pensar que se trate del hijo de Sobekemsaf, uno de los primeros reyes de la dinastía XVII. Esta tumba es una pequeña capilla construida con ladrillos de adobe.
Otra de las tumbas pertenece a Ahhotep, conocido con el sobrenombre de “portavoz de Nejen”, en la cual se encontraron tres figuras funerarias de barro, denominadas shabtis, con el nombre de este personaje tallado en la parte frontal.
shabits egipcios
También han sido encontrados el ataúd de un niño, así como, un conjunto de shabtis y linos pertenecientes a otro niño, el príncipe Ahmose-sapair.
Os dejamos aquí una serie de enlaces con más información sobre el Proyecto Djehuty:
montaje con todos los objetos descubiertos
sarcofago segundo periodo intermedio
Crédito de las imágenes: CSIC

La cruel vida de los esclavos en el Antiguo Egipto


Independientemente de los conocimientos científicos que los antiguos egipcios poseyeran y de los cuales no se tienen noticias ciertas, es indudable que las pirámides y otras tantas edificaciones monumentales fueron construidas solamente por la fuerza manual. Los bloques de granito llegaban excavados de la lejana montaña practicando agujeros en la roca viva e introduciendo en ellos recias cuñas de leña que era necesario mojar para que al hincharse hiciesen resquebrajar a la misma roca.
Una vez transportados los enormes bloques al lugar donde se estaba construyendo la pirámide, merced al constante esfuerzo de miles de esclavos, dichos bloques se iban alzando uno a uno mediante adecuados "ingenios".
En resumen era una obra fenomenal y no hemos de asombrarnos si en la erección de las pirámides y en su derredor sonaron continuamente gritos de angustia de los desgraciados que trabajaban bajo la vigilancia y el látigo de sus implacables guardianes.
Por lo que respecta a este punto el enigma de las pirámides puede decirse que ésta aclarado. En la tumba de Tuthotep se encontró una inscripción que relataba como se llevaba a cabo el transporte de una pequeña estatua. Según dicha inscripción, era colocada sobre una especie de trineo, que era arrastrado por mil setecientos hombres.
Estamos seguros de una cosa: " En Egipto, todo descansaba en la fuerza muscular, la paciencia, la habilidad, la perseverancia, el sudor y la sangre. Pero hay aún muchas cosas que desconocemos. El "palo" pudiera ser tal vez la explicación de por qué se hacían tan grandes cosas en Egipto. Las pinturas halladas en una tumba tebana muestran cómo los capataces iban armados de palos. 
Desde luego, no sabemos todo aquello que de las pirámides desearíamos saber. Los jeroglíficos se han descifrado, las piedras han contado su historia, el inquietante capítulo de los ladrones se ha descubierto hasta el final. Sin embargo, aún resta bastante perplejidad y se espera una última respuesta.
Más, ¿que respuesta? ¿Y a qué? Es difícil, extremadamente difícil responder en términos claros. Tal vez porque los cuarenta siglos de que hablaba Napoleón son una distancia que fascina y espanta a la vez, acaso porque sobre las pirámides se proyecta todo el misterio de una gran civilización desaparecida, lo cierto es que no logramos convencernos completamente de que un esfuerzo como aquél, realizado para la construcción de algunas pirámides, como la de Keops, fuese debido solamente a la necesidad de proteger una momia.
Sin embargo, después de haber escuchado a la ciencia lo que ha dicho a este respecto, la mente continúa preguntándose: "¿Y por qué?"
Verdad o leyenda, la realidad es que una gran parte de las pirámides no garantizaron el reposo de los faraones que las habían mandado construir. Los ladrones lograron, casi siempre, superar todos los obstáculos y perpetrar sus robos sacrílegos. La sagacidad y medios discurridos para evitarlos no valieron de nada y la clave estuvo en suprimir a todos los esclavos que hubieran trabajado en el cierre final de las pirámides.
Algunos opinan que es un error sentir piedad hacia los esclavos de la antigüedad  "por cuanto su trabajo no debió ser más duro que el de los hombres libres modernos". También es un trabajo de esclavos, añaden, tener que realizar, día a día, un año y otro, "siempre el mismo trabajo, en el mismo lugar y hacer un movimiento igual treinta veces por minuto, estúpidamente y sin conciencia de que se hace, percibiendo una retribución escasa y en el aire viciado de la fábrica o de la oficina".
Tal vez aquellos esclavos fueran al trabajo cantando porque amaban lo que hacían en las pirámides. Quizá aliviara su carga la conciencia de que trabajaban para la divinidad. Es probable, pues los sacerdotes no vacilarían en ahogar todo afán de progreso y de justicia, tachándolo de falta de religiosidad y de fe.
"Cuando después de la muerte del faraón --dice Neubert--, se llevaba a cabo, con gran pompa, su sepelio, la pirámide era cerrada "para toda la eternidad". Con este objeto, se colocaba durante la construcción de la pirámide, encima del largo corredor, un pesado y enorme bloque de piedra. Y cuando el último de los vivos había abandonado la pirámide, se dejaba caer dicho bloque, cerrando así como un rastrillo, el corredor. A una distancia de algunos metros se dejaba caer , para mayor seguridad, un segundo bloque.
"A continuación se cerraba a cal y canto todo acceso a la pirámide, impidiendo que pudiera ser reconocido. Los esclavos que llevaban a cabo este trabajo y que, podrían ser un obstáculo para la conservación del secreto, eran matados lejos, en el desierto y enterrados en la arena o abandonados a las hienas. Una medida de seguridad que aparece como realmente excesiva y humanamente a prueba de toda sospecha".
Muchos esclavos, sin embargo, preferían esto a tener que pasar hambre, que era para ellos como ir muriendo lentamente. Su comida habitual se componía sólo de pan, arroz y cebollas, aunque no en exceso. Pero cuando el Nilo no inundaba los campos y, por tanto, las cosechas eran malas, cosa muy frecuente, ni siquiera disponían de tales cosas y el hambre hacía presa en aquellos miles de infelices.
Los pobres esclavos no recibían nunca alimentos ricos en albúmina, como carne y leche fresca. "Los hombres semejaban por ello esqueletos vivientes y lo mismo sucedía con las mujeres, cuyas figuras daban lástima, con sus pechos hundidos y sus vientres hinchados. Los niños padecían raquitismo. Eran como ascetas, aquejados por mil dolencias: parásitos intestinales, disentería, escorbuto, úlceras y pústulas..."  
Elevar el nivel de salubridad, disminuir la mortalidad, eran cosas desconocidas entonces. ¿Por qué ahorrar vidas humanas si los países sujetos a tributo aseguraban la continuidad del tráfico de esclavos?
Con cierta frecuencia hacía su aparición el cólera, la viruela o la peste. La suprema decisión de la sabiduría del faraón eran en estas  circunstancias parar las obras y cerrar las canteras hasta que todos los esclavos muriesen. Buena época para las hienas y las aves necrófagas.
"Y cuando, semanas después el sol había calcinado todos los esqueletos y los gérmenes de la enfermedad quedaban, al parecer, aniquilados, la pirámide estaba preparada para el acto siguiente..."
El látigo fue desde la más remota antigüedad el símbolo de la potestad suprema. Se empleaba para hacer cumplir las leyes de los dioses. En Egipto fue así, y lo mismo sucedió en Grecia y Roma. Se dice que Cicerón soñó en cierta ocasión que Júpiter había dado al joven Octavio --el que luego sería emperador-- un látigo, como símbolo de su dominio mundial.
Antiquísima es la costumbre de pegar a los esclavos. Y el terrible látigo debió de ser inventado especialmente para este fin. El látigo de los egipcios constaba de cinco correas de cuero, que llevaban unas bolas de metal en sus extremos. La sangre brotaba ya al primer azote.
En Egipto se convertía en esclavo aquel que perdía su libertad por haber sido vendido o por ser cogido prisionero en la guerra. A los esclavos, para distinguirlos, se les hacían unas incisiones en las orejas y en la nariz, o se les marcaba en la frente una señal con hierro candente, en la cual se ponían inmediatamente unos polvos negros. De forma que el esclavo quedaba marcado para toda la vida.
El esclavo se veía constantemente amenazado por el látigo. Su vida era, por tanto, un incesante tormento. Con frecuencia era azotado, no ya por haber cometido una falta o por rendir poco en el trabajo, sino, simplemente, porque lo exigía la perversidad de su dueño o de su dueña.
Cuando se producía este último caso, "el esclavo o esclava tenían que despojarse de sus vestidos, y era azotado en su cuerpo desnudo hasta que se desplomaba sin sentido. La sangre y el dolor de los esclavos calmaban a su sádico señor".
Asimismo, podían solazarse con esta reprochable costumbre las damas de la alta sociedad egipcia. Si la señora estaba disgustada con su esposo, o había dormido mal, o se veía en el espejo algún ligero defectillo, tenían que pagarlo sus esclavas, a las que azotaba sin piedad.
Del mismo modo, si en cualquier reunión el vino producía su efecto característico, un esclavo desnudo era azotado ante los ojos de todos los asistentes, "para regocijo y distracción". Sin duda, el placer de los azotes calmaba la concupiscencia.
El palmetazo fue también un castigo habitual entre los egipcios. El esclavo debía presentar la mano abierta, con la palma hacia arriba. "Su señor le pegaba entonces en la palma con una vara de palmera, a veces con tal dureza, que la piel de desgarraba y brotaba sangre. No era raro que ocasionaran heridas purulentas.
Por cierto que tales métodos eran utilizados todavía en algunas tribus de África hasta hace poco por los "señores" civilizados para castigar a los negros, e igualmente en muchas escuelas europeas por aquello de que "la letra con sangre entra".
A menudo miles de esclavos formaban el equipo de tiro o empuje para arrastrar un monolito, una estatua o un enorme bloque de piedra de muchas toneladas de peso. ¿Cuantos hombres eran muertos a golpes en el curso de estos transportes?
Se comprende que aquellos esclavos torturados por los carceleros o encargados se rebelaran a veces y derribaran a algunos de sus crueles verdugos. El castigo era que murieran unos cien esclavos por cada uno de los carceleros atacado.
Las faltas leves se castigaban con varios azotes en las nalgas desnudas. Las faltas graves se purgaban con la ceguera, la mutilación de algún miembro, las cenizas ardientes, la prisión o la muerte.
Resulta curioso observar cómo muchos egipcios sentían cierta inclinación a honrar a sus dioses de una manera dolorosa. En el capítulo 40 del libro II de su obra, nos explica Herodoto:
"Y después de haber ayunado en honor de la diosa Isis, le ofrecen sacrificios. Mientras arde el sacrificio, se pegan unos a otros, y después de haberse pegado hacen una comida con los restos del sacrificio..."
Más adelante, en el capítulo 61, agrega:
"Durante la celebración de la fiesta de Isis, en la ciudad de Bubastis, los hombres y las mujeres se flagelaban unos a otros durante los sacrificios. Pero sería para mí como un pecado decir la verdadera razón por la cual se pegan; no la diré, porque me la confió un sacerdote conocedor de todo secreto vergonzoso. Los carios que habitaban en Egipto llegan aún más lejos, pues se atacan mutuamente con afilados cuchillos..."
Es indudable que para los egipcios, los azotes eran placer y satisfacción. Y, por otra parte, este tormento era también el más cruel impulso para que no cesaran durante el trabajo. En Assuán, por ejemplo, hay un obelisco sin terminar, de 42 metros de longitud y 4,70 metros de base; los ingenieros han calculado se peso en 1168 toneladas. Partido en varios trozos, serían necesarios setenta y siete vagones de ferrocarril (de 15 toneladas cada uno) para transportarlo. Actualmente, a pesar de todos los medios de nuestra mecanización, no se dispone de medio alguno capaz de transportar esta piedra, la mas larga de la Tierra. Los egipcios, sin embargo, la transportaron, hasta una distancia de doscientos kilómetros, en dirección a Tebas. ¿Como lo hicieron?
Se ignora. En Egipto todo lo grande estaba consagrado a los dioses, mas no olvidemos que estaba impregnado de sangre, sudor y lágrimas.