jueves, 17 de enero de 2013

Las primeras máquinas de asedio son “made in Antiguo Egipto” hace 4.400 años.


Las primeras máquinas de asedio son “made in Antiguo Egipto” hace 4.400 años.


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Un historiador turolense asegura que unas pinturas en tumbas egipcias demuestran que existían ya máquinas de asedio en Egipto en el año 2400 antes de Cristo, muchas siglos antes de los relieves neoasirios del siglo noveno antes de Cristo, considerados hasta ahora las primeras referencias de estas máquinas.
“Creemos que debemos mucho al mundo grecorromano en cuanto a táctica, pero en tecnología militar hay que estudiar el antiguo Egipto y Mesopotamia”, ha asegurado a Efe el historiador Rubén Sáez.
Doctorado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y Premio Nacional Defensa 2004, en la modalidad de Historia y Geografía Militar, Sáez ha explicado que se han encontrado representaciones de escalas de asalto, con ruedas, torres de asedio y arietes en inscripciones en rocas y tumbas egipcias, pero que hasta ahora habían pasado desapercibidas para los historiadores.
“Se trata de tumbas de personajes menores, no faraones, como la del general Intef”, de las que hay fotografías en catálogos “on line” a través de los cuáles ha realizado la investigación.
“Ahora nos queda el trabajo más largo que es viajar hasta Egipto y buscar directamente las inscripciones y los textos en los que aparecen estas referencias”, ha añadido.
Sáez ha asegurado que hay documentadas escalas de asalto con ruedas en la dinastía VI, del 2350 al 2190 antes de Cristo, y arietes y torres de asedio en la Dinastía XI, “muy modernas en cuanto a sus diseños”.
“La investigación debe ahora atar cabos sobre cómo llegó la tecnología de Egipto y Mesopotamia a Cartago y reubicar cronológicamente todo. Es un proyecto muy ambicioso, de toda una vida”, ha resaltado.
Este historiador dirige el “Trebuchet Park“, un parque temático en la turolense Sierra de Albarracín en el que muestra medio centenar de recreaciones a escala real de máquinas de guerra de distintas épocas.
Gracias a las visitas a este espacio y las exposiciones en las que participa, con el material que él mismo con la ayuda de su familia ha construido, espera financiar su investigación.
“No me he puesto en contacto con ninguna publicación científica ni universidad porque ahora no hay financiación para destinarla a estos proyectos, así que espero poder sufragarla con los ingresos del parque, las exposiciones y las publicaciones”, ha dicho.
vía  Egipto.

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