martes, 18 de diciembre de 2012

Nefertiti, la top model del Nilo cumple cien años


El pasado miércoles, a las once y media de la mañana, se producía el hallazgo de un busto enigmático de una reina… ABC La incomparable belleza de la reina Nefertiti Alemania celebra con una exposición de un millón de euros el descubrimiento de una de sus más preciadas joyas arqueológicas: el busto de Nefertiti, de más de 3300 años protagoniza «A la luz de Amarna», que se ha inaugurado en el Neues Museum de Berlín. Hoy también, pero hace cien años, el arqueólogo alemán Ludwig Borchardt (1863-1938) descubría el busto de Nefertiti en el taller de su escultor, Tutmosis. Borchard dirigía excavaciones de la Orient-Gesellschaft en el valle de Amarna, una región situada en la ribera oriental del Nilo, incluyendo también las ruinas de la ciudad de Ajetatón, donde se encontraba el hogar de Tutmosis. Borchardt etiquetó la vivienda como «P47.2» sin saber quién era su propietario. Fue gracias a un caballo de marfil, encontrado en el patio y que tenía inscrito su nombre y título de trabajo –«Favorito del Rey y Maestro de Obras, el escultor Tutmosis»– que se identificó al dueño de la vivienda.

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Borchardt estaba obsesionado con la ciudad egipcia de Ajetatón –gracias probablemente a una mezcla de sus estudios de arquitectura y arqueología–: fue ordenada construir por el faraón Ajenatón hacia el quinto año de su reinado convirtiéndose en un par de años en la nueva capital de Egipto a mediados del siglo XIV a.C. El faraón buscaba un nuevo lugar de culto al dios Atón, representado iconográficamente por un disco solar cuyos rayos acaban en manos portadoras de la llave de la vida. Ajetatón, «El Horizonte de Atón», se localizó a mitad de camino entre Tebas y Menfis, las dos ciudades más influyentes del Antiguo Egipto. Durante las excavaciones en Amarna, los arqueólogos hallaron entre 7.000 y 10.000 objetos, de los cuales 5.500 se encuentran en Berlín.
Ajenatón se mudó a la nueva ciudad junto con su esposa Nefertiti –Neferu Atón Nefertiti (c. 1370 a. C. – c. 1330 a. C.)– , cuyo nombre se traduce como «Bondad de Atón, la bella ha llegado». Su belleza fue legendaria pero también su papel político y religioso ya que se suele hablar de un reinado en colaboración entre Ajenatón y su gran esposa real. Está establecido que el padre de Nefertiti era Ay, quien más tarde alcanzó el rango de faraón, sucediendo a Tutankamón, tras la muerte prematura de éste. Si bien se sabe que Ay estaba casado con una mujer llamada Tey, esta no era la madre de Nefertiti. A partir de aquí las especulaciones: que si de origen nubio que si una princesa del país Mitani. Seguro es que quedó huérfana de madre cuando aún era pequeña y Tey fue su madrastra.
Hitler no quiso devolver el busto porque lo consideraba un «icono»
La expedición de Borchardt estaba financiada por el mecenas, coleccionista y empresario James Simon, quien se encargaría de donar el busto de caliza y yeso de veinte kilos y 47 centímetros de altura que representa a Nefertiti al Museo egipcio de Berlín, que a su vez lo exhibiría hasta 1943, cuando fue trasladado a un lugar seguro a causa de la Segunda Guerra Mundial, en la que el Museo resultó destruido (1945). Durante el régimen nazi, el ministro prusiano Hermann Göring planteó devolver el Busto de Nefertiti; Hitler sin embargo se negó expresando en un discurso que se trata de «un icono»: «Nunca entregaré la cabeza de la reina. Es un obra maestra, una joya, un verdadero tesoro». Tras la guerra, se exhibió en diversos museos berlineses hasta su regreso al Neues Museum en octubre de 2009 tras la rehabilitación del edificio.
Para celebrar los cien años del hallazgo de Borchardt, Simon y la Orient-Gesellschaft, el Neues Museum inaugura hoy una exposición que estará abierta al público hasta el 13 de abril de 2013. «Im Licht von Amarna. 100 Jahre Fund der Nofretete» («A la luz de Amarna. Cien años del hallazgo de Nefertiti») ha sido organizada por el Museo Egipcio y la Colección de Papiros de Berlín, y presenta por primera vez cientos de tesoros egipcios nunca exhibidos, además del diario de excavaciones de Borchardt y el protocolo del reparto de hallazgos que firmaron entonces Berlín y El Cairo.
Visitar la muestra es sumergirse en la vida cotidiana de hace 3300 años. Unos 1300 objetos –entre piezas nunca antes expuestas de los fondos del museo y numerosos préstamos internacionales– ilustran la era de la reina Nefertiti y de su esposo en 820 m2. Vasijas, joyería, artículos de cocina, muebles de piedra e incluso el marco esculpido en madera de una puerta. Conceptualmente, la exposición fue diseñada por el despacho de arquitectos Duncan McCauley, quienes se decidieron por una escenificación lumínica siguiendo la teología del sol: la luz juega un papel trascendental en la muestra, la luz amarilla cual día soleado está omnipresente en todas las paradas de la exposición.

FUENTE AEDE

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