miércoles, 26 de diciembre de 2012

Descubiertas dos prótesis del Antiguo Egipto



Ambos artilugios terapéuticos adelantan en cuatrocientos años a la primera prótesis conocida hasta el momento.
El Egipto faraónico no deja de ofrecer sorpresas a aficionados e investigadores. Esta vez, de la mano de la Universidad de Manchester y el equipo de Jacky Finch, quien, no convencido del uso sólo cosmético y funerario de dos dedos (uno de cartonnage y otro de madera y cuero) encontrados en sendas momias, ha ido más allá.

Todo apuntaba a que esos dos dedos no estaban sólo para decorar: la precisión de su forma y el desgaste poco común que presentaban. El dedo fabricado de madera y cuero apareció en un enterramiento femenino en Luxor, datado entre 970 y 710 a.C. El de cartonnage (especie de papel maché de lino, yeso y pegamento con el que se hacían máscaras funerarias), que de la colección de Greville Chester, datado en el año 600 a. C.

Los expertos los han analizado y han llegado a la conclusión de que se trata de las primeras prótesis conocidas para ayudar a caminar a los pacientes” dice Finch. Y añade “se conocen estas prácticas, el reemplazamiento de partes del cuerpo, pero, hasta ahora, sólo para la sepultura y no para el día a día. El desgaste de estas dos piezas indica que fueron usadas en vida”.

Para la investigación se contrató a dos personas cuyos dedos gordos del pie habían sido amputados. Se crearon prótesis similares a las egipcias, se les proporcionó sandalias del estilo de la época y se monitorizó todo el proceso. Se les hizo caminar por una pasarela de diez metros de largo descalzos, con las sandalias egipcias y con su calzado normal y se siguió el movimiento con diez cámaras.

Los resultados fueron sorprendentes. Uno de los voluntarios, con la prótesis y descalzo, recuperó un 87% de la flexión del pie usando el modelo de prótesis fabricada con cartonnage. El otro, un 78% con la réplica de madera y cuero (más antigua). Además, se constató que las prótesis no causaban molestias a los voluntarios sin embargo sí lo hacían las sandalias egipcias sin prótesis. Sobre la comodidad de las prótesis, sin embargo, encontraron más confortable la réplica de madera y cuero y añadieron que se podrían, actualmente, acostumbrar a llevarlas.

Estos resultados, publicados en Journal of Prosthetics and Orthotics, adelantan en cuatrocientos años a la primera prótesis conocida hasta el momento, una pierna de madera y bronce encontrada en un enterramiento de Capua y datada, en época romana, en el año 300 a.C.


FUENTE  http://www.fantasymundo.com

Egipto: descubrieron el patio de la tumba de una princesa faraónica



   Las autoridades egipcias anunciaron hoy el descubrimiento del patio de la tumba de una princesa faraónica, llamada Shert Nebti, perteneciente a la V dinastía (2.465-2.323 a. C.).

   En un comunicado, el ministro egipcio de Antigüedades, Mohamed Ibrahim, explicó que fueron arqueólogos checos quienes efectuaron el hallazgo en la zona monumental de Abu Sir, en el sur de la provincia de Giza, a 30 kilómetros de El Cairo.

   Dentro del patio, hay cuatro pilares con inscripciones jeroglíficas, que aluden al nombre de la princesa como "la hija del rey, su querida, la bendecida ante el gran Dios, Shert Nebti".

   En el sur del lugar, se ha encontrado un pasillo que conduce a la entrada de cuatro tumbas esculpidas en la roca, de las que dos pertenecen, según las inscripciones halladas en ellas, al "gran responsable de justicia en la gran casa, Shebs Bu Betah" y la otra al "supervisor de los sirvientes del palacio, Dua Betah".

   Esas dos tumbas datan de la era del rey "Guid Ka Rá Asisi" de la V dinastía, mientras que las otras dos aún están siendo exploradas por la misión checa.

   Entre las entradas de las cuatro tumbas, se encontraron, además, cuatro sepulcros de caliza con estatuas de hombres y mujeres. (EFE)



FUENTE LANUEVA.COM

domingo, 23 de diciembre de 2012

“Hemos trabajado con Ramsés III como un equipo de forenses”




 Albert Zink, antropólogo molecular y director del Instituto para las momias y el Hombre de los Hielos de Bolzano (Italia) es el responsable del grupo que ha estudiado la momia de Ramsés III y cree haber dilucidado la muerte del faraón, hace 3.100 años. El científico subraya en una entrevista con este diario que han trabajado con el rey al igual que lo haría un equipo de forenses con un asesinado moderno.
Pregunta: ¿Cómo llegó a la momia de Ramsés III?
Respuesta: Estuve previamente involucrado en el estudio de la momia de Tutankamón y su familia. Tras concluir ese proyecto tuvimos la suerte de que nos propusieran estudiar la de Ramsés III y otras momias reales.
P. ¿Tiene la sensación de haber trabajado como una especie de CSI en la antigua Tebas?
R. De alguna manera sí. Hemos estado trabajando como un equipo forense que tratara de esclarecer un asesinato actual, con la salvedad de que el muerto era Ramsés III.
P. ¿Cómo imagina que fue la escena del asesinato del faraón?
R. Creo que pudo ocurrir dentro del propio harén. Quizá el rey estaba allí relajándose y repentinamente alguien apareció y le cortó el cuello. Muy probablemente el ataque llegó desde detrás, así que no pudo ver a su asesino.
P. ¿Cree en la teoría del suicidio de su hijo Pentaura, acusado del crimen?
R. Puedo imaginar que es cierto que cometió suicidio. En el Antiguo Egipto a las personas de origen real se les permitía hacerlo, quitarse la vida, en caso de que hubiera que castigarlos. De esa manera podían evitar ser posteriormente castigados en la otra vida, en el más allá, Puede haber sido el caso de Pentaura. Sin embargo, no podemos probarlo con nuestras investigaciones, así que es mayormente una especulación.
P. ¿Cuál ha sido el papel del dimitido Zahi Hawass en la investigación?
R. Fue el que la orientó, dado que era el director del Consejo Superior de Antigüedades egipcio. Asimismo, trabajó en el trasfondo histórico de la Conjura del Harén y contribuyó significativamente en la publicación científica del estudio.
P. Del glaciar al desierto: ¿qué tal es pasar del Hombre del Hielo a la momia de un rey egipcio?
R. Estamos interesados en toda clase de momias. Ötzi es muy diferente dado que quedó momificado de manera natural y vivió, claro, en una época muy distinta de Ramsés III, hace más de 5.000 años.
FUENTE EL PAÍS

El caso de la momia asesinada



Una imagen clásica de la momia de Ramsés III, la herida del cuello está oculta por capas de capas de lino
Puede que nunca sepamos cómo murió Tutankamón, pero parece que ya sabemos de qué falleció Ramsés III, y no fue precisamente de muerte natural: le rebanaron la garganta. Una nueva investigación sobre la momia del rey, una de las más queridas por los aficionados a la egiptología, ya que tuvo el privilegio de ser la que inspiró la caracterización de Boris Karloff y Lon Chaney Jr. en la serie de películas clásicas de terror iniciada con La momia (1932), ha concluido que el notable faraón de la XX dinastía fue brutalmente asesinado.
En una carambola digna del CSI (sección tebana) o Mentes criminales, los científicos afirman haber dado, apenas 3.000 años después del crimen, con el asesino del faraón (o al menos uno de ellos). Fue otra momia, esta realmente espantosa, no en balde se la conoce como la Momia Aullante, por su atormentada expresión. En esa segunda momia, los estudiosos identifican al príncipe Pentaura, hijo de Ramsés III, que fue uno de los principales implicados en el conocido complot palaciego para matar a su padre bautizado como la Conjura del Harén, y al que, según las fuentes, se le obligó a suicidarse, posiblemente por estrangulación. Y luego dicen que la historia antigua no es interesante...
Resulta curioso que nadie se hubiera dado cuenta antes de que la momia de Ramsés III presenta un tajo delantero en el cuello de tal envergadura que, según el nuevo análisis, le cortó la tráquea y la carótida y le alcanzó la espina dorsal. Vamos, una herida mortal de necesidad y realizada con una hoja afilada y evidente mala leche. Hasta ahora se especulaba con la causa de la muerte e incluso un reconocido egiptólogo como Jean Yoyotte apuntaba en 1996 que la momia “no presenta huellas de violencia” (!). Es lo que tienen las momias: no paran de dar sorpresas; recordemos la alegría que nos proporcionó Tutankamón al recobrar su pene. Es cierto que la momia de Ramsés III llevaba el cuello muy tapado (con capas espesas de lino), como para no coger frío.
Los resultados de la nueva investigación los ha publicado el lunes pasado en el British Medical Journal un equipo encabezado por el paleopatólogo y antropólogo molecular Albert Zink, del Instituto para Momias y el Hombre de Hielo (que ya es centro) de Bolzano (Italia). Zink ha estudiado también al (des)congelado Ötzi y, en un contexto mucho menos frío, a las momias de la época de Amarna (Tutankamón y familia).
Los científicos realizaron tomografías computerizadas a los cuerpos de Ramsés III y la Momia Aullante (conocida también de manera menos descorazonadora como Hombre Desconocido E), que se encuentran en el Museo Egipcio de El Cairo, y les extrajeron muestras para análisis de ADN, cuyos resultados, afirman, “sugieren fuertemente” que son padre e hijo.
Ambas momias fueron descubiertas en 1881 en el escondite (cache) de Deir el Bahari, un popurrí de cuerpos embalsamados que los sacerdotes habían resepultado allí piadosamente tras siglos de saqueos (Ramsés III tiene su tumba original en el Valle de los Reyes, la KV11, la famosa de los arpistas ciegos). Maspero, el gran egiptólogo, desenrolló in situ a Ramsés III ya buscando heridas que probaran que no sobrevivió al mencionado complot palaciego.
Las fuentes del coup d’état ramésida son tres papiros: el papiro judicial de Turín y los papiros Rollin y Lee, más cortitos. Los textos nos hablan de una tremenda conspiración para asesinar al rey en la que estarían involucrados una reina secundaria, Tiy, y el hijo de esta, el citado Pentaura —al que se habría querido colocar en el trono en lugar del legítimo heredero—, así como otras esposas y una larga lista de funcionarios, muchos de ellos vinculados al harén real. El papiro de Turín nos proporciona nombres de esos “grandes criminales”, algunos presentados con seudónimos deshonrosos como el mayordomo (siempre hay uno en estas situaciones) Mesedsura, que significa “odiado de Ra”. En la lista de magnicidas hay seis inspectores del harén, un cargo sin duda de confianza. También había escribas, un capitán de arqueros nubio y un heraldo, que parecen ocupaciones menos distraídas.
La conjura incluía un levantamiento popular y el uso, probablemente menos efectivo, de magia negra, con el empleo de imágenes de cera. A los acusados se los juzgó por grupos, y 38 fueron condenados. Varios fueron obligados a suicidarse en el propio tribunal. Por las fuentes no sabemos si el faraón sobrevivió a la conspiración.
Ahora, el tajo del cuello, que no parece resultado de un descuido del barbero, y el complot parecen sumar dos y dos. Además, los científicos han hallado en la herida de la momia un amuleto wedjet (un ojo de Horus) que habría sido colocado para sanar ritualmente al faraón en la otra vida.
En cuanto a la Momia Aullante, cualquiera que la vea no puede dejar de pensar que le ocurrió algo muy grave. Los autores de la nueva investigación señalan indicios de estrangulamiento. El cuerpo además no fue momificado de manera usual, sino bastante cruda (!), y se lo cubrió con una ritualmente impura piel de cabra, lo que se interpreta como evidencia de un castigo eterno.
La idea de que esta fea momia pudiera ser el hijo asesino de Ramsés III ya la había adelantado en 2008 el ínclito Bob Brier (el arqueólogo estadounidense que fabricó una momia moderna con un cuerpo donado a la ciencia). También se había hecho notar que la expresión agónica del rostro podía deberse a que el individuo fue momificado en vida y se le vertió resina por la garganta...
Yo no sé ustedes, pero a mí todo el asunto me recuerda muchísimo al argumento de The mummy, la película de 1999 (aunque no sabemos si Tiy tenía la envergadura de la inolvidable Anck su Namun de Patricia Velásquez).
¿Y en toda esta historia dónde está Zahi Hawass?, se preguntarán. Bueno, la de Ramsés III era una de las investigaciones que se desarrollaban bajo su implacable mirada desde hace años y que, de culminar durante su mandato, él se hubiera encargado de protagonizar con gran despliegue mediático, sombrero incluido. De hecho, el diario egipcio Al Ahram le atribuye al antiguo ministro de Antigüedades el liderazgo del equipo que ha reabierto el viejo caso...
FUENTE EL PAÍS

Feliz Navidad


Os deseo Feliz Navidad a todos, que paséis un gran día con la familia y con vuestros seres queridos.
Gracias por visitar mi blog y por vuestros comentarios.

Un saludo, Isis.

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

martes, 18 de diciembre de 2012

Ramses III murió tras un golpe de Estado en el que le rajaron la garganta

Según un estudio, el destino del faraón, durante años un misterio para los egiptólogos, quedaría de este modo revelado

Ramses III murió tras un golpe de Estado en el que le rajaron la garganta


Miembros del harén del segundo faraón de la dinastía 20, Ramsés III, que se cree que reinó desde 1186 hasta 1155 antes de Cristo, le rajaron la garganta como parte de un golpe de Estado, según una nueva investigación publicada en British Medical Journal. El hallazgo de papiros de documentos del juicio a los conspiradores ha revelado esta teoría de la trama. La conspiración fue encabezada por Tiye, una de sus dos mujeres conocidas, y su hijo, el príncipe Pentawere, quien heredaría el trono, pero no está claro si el complot se realizó con éxito o no.

El destino de Ramsés III ha sido durante mucho tiempo objeto de debate entre los egiptólogos. Ahora, un equipo de investigadores, dirigido por el doctor Albert Zink, del Instituto de Momias y el Hombre de Hielo de la Academia Europea de Bolzano, en Italia, llevó a cabo detallados análisis antropológicos y forenses sobre las momias de Ramsés III y un hombre E esconocido, que se sospecha que era hijo del rey.

Las tomografías computarizadas de Ramsés III revelaron una herida ancha y profunda en la garganta de la momia, probablemente causada por una cuchilla afilada y que podría haberle causado la muerte inmediata, argumenta los autores. Además, los científicos encontraron en el interior de la herida un amuleto de ojo de Horus, probablemente introducido por los embalsamadores egipcios antiguos durante el proceso de momificación para promover la curación, agregan los investigadores.

El cuello fue cubierto por un collar de capas gruesas de lino. El análisis del hombre E desconocido reveló una edad de 18-20 años, mientras que un tórax hinchado y comprimido con pliegues cutáneos alrededor del cuello de la momia sugiere acciones violentas que condujeron a su muerte, como la estrangulación. Además, el cuerpo no fue momificado de la forma habitual y se cubrió con un "ritualmente impuro" de piel de cabra que los autores dicen que podría interpretarse como evidencia de un castigo en forma de un procedimiento de enterramiento no real.

Los autores creen que el hombre desconocido E "es un buen candidato para ser Pentawere, pero" subrayan que la causa de la muerte "tiene que seguir siendo un tema de especulación." Por último, el análisis de ADN reveló que las momias comparten el mismo linaje parental, "lo que sugiere que eran padre e hijo", dicen los egiptólogos, concluyendo que Ramsés III "fue asesinado durante la conspiración de su harén cortándole la garganta".

FUENTE NOTICIAS MALLORCA


Dos leones en el templo de Soknopaios


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Una misión arqueológica italiana de la Universidad de Salento,  ha descubierto dos estatuas bien conservadas de época grecorromana, de dos leones sentados, trabajados en arenisca, que formaban parte de los elementos del canalón que servía para expulsar el agua fuera del templo en el techo de un templo ubicado en la región de el-Fayum, concretamente en el área de al-Dima Sebaa. Se encontraron en las ruinas del templo de Soknopaios, una forma local del dios Sobek.

FUENTE AEDE

Posible grabado de Narmer


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Se ha redescubierto en un acantilado al noroeste del desierto de la ciudad de Asuán, en un lugar conocido como Nag el-Hamdulab, unos grabados rupestres con una datación de aproximadamente 3200 y 3100 a.C. En la pared está representado un posible monarca, con la corona blanca sobre la cabeza y un cetro en la mano, que piensan pudiera ser Narmer, siendo la primera representación de este tipo de un rey del antiguo Egipto. Ante él hay dos portaestandartes y un portador de abanico y junto al rey un perro. En los grabados, que ocupan unos tres metros de longitud, se aprecian barcos, remeros, cuadrúpedos, etc.

FUENTE AEDE

La segunda barca de Keops resurge de la arena


La misión de la Universidad de Waseda, tras estudiar el segundo barco solar de Keops desde 1987, ha comenzado su excavación.

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Dicho barco desmontado presenta una gran dificultad ya que los tablones de madera son frágiles y algunos se han reducido a polvo. Están apilados en 13 capas que agrupan unas 1224 piezas.
Los análisis previos determinan que se construyó con varios tipos de madera, a diferencia de la primera barca (la que se encuentra expuesta en un museo junto a la pirámide del rey), la cual se construyó enteramente con madera de cedro. Se calcula, que el trabajo en las 13 capas no finalizará hasta abril de 2013. Una vez extraídas, se trasladarán al Gran Museo, cuya apertura que está programada en abril de 2013 y donde se procederá a su reconstrucción

FUENTE AEDE

Nefertiti, la top model del Nilo cumple cien años


El pasado miércoles, a las once y media de la mañana, se producía el hallazgo de un busto enigmático de una reina… ABC La incomparable belleza de la reina Nefertiti Alemania celebra con una exposición de un millón de euros el descubrimiento de una de sus más preciadas joyas arqueológicas: el busto de Nefertiti, de más de 3300 años protagoniza «A la luz de Amarna», que se ha inaugurado en el Neues Museum de Berlín. Hoy también, pero hace cien años, el arqueólogo alemán Ludwig Borchardt (1863-1938) descubría el busto de Nefertiti en el taller de su escultor, Tutmosis. Borchard dirigía excavaciones de la Orient-Gesellschaft en el valle de Amarna, una región situada en la ribera oriental del Nilo, incluyendo también las ruinas de la ciudad de Ajetatón, donde se encontraba el hogar de Tutmosis. Borchardt etiquetó la vivienda como «P47.2» sin saber quién era su propietario. Fue gracias a un caballo de marfil, encontrado en el patio y que tenía inscrito su nombre y título de trabajo –«Favorito del Rey y Maestro de Obras, el escultor Tutmosis»– que se identificó al dueño de la vivienda.

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Borchardt estaba obsesionado con la ciudad egipcia de Ajetatón –gracias probablemente a una mezcla de sus estudios de arquitectura y arqueología–: fue ordenada construir por el faraón Ajenatón hacia el quinto año de su reinado convirtiéndose en un par de años en la nueva capital de Egipto a mediados del siglo XIV a.C. El faraón buscaba un nuevo lugar de culto al dios Atón, representado iconográficamente por un disco solar cuyos rayos acaban en manos portadoras de la llave de la vida. Ajetatón, «El Horizonte de Atón», se localizó a mitad de camino entre Tebas y Menfis, las dos ciudades más influyentes del Antiguo Egipto. Durante las excavaciones en Amarna, los arqueólogos hallaron entre 7.000 y 10.000 objetos, de los cuales 5.500 se encuentran en Berlín.
Ajenatón se mudó a la nueva ciudad junto con su esposa Nefertiti –Neferu Atón Nefertiti (c. 1370 a. C. – c. 1330 a. C.)– , cuyo nombre se traduce como «Bondad de Atón, la bella ha llegado». Su belleza fue legendaria pero también su papel político y religioso ya que se suele hablar de un reinado en colaboración entre Ajenatón y su gran esposa real. Está establecido que el padre de Nefertiti era Ay, quien más tarde alcanzó el rango de faraón, sucediendo a Tutankamón, tras la muerte prematura de éste. Si bien se sabe que Ay estaba casado con una mujer llamada Tey, esta no era la madre de Nefertiti. A partir de aquí las especulaciones: que si de origen nubio que si una princesa del país Mitani. Seguro es que quedó huérfana de madre cuando aún era pequeña y Tey fue su madrastra.
Hitler no quiso devolver el busto porque lo consideraba un «icono»
La expedición de Borchardt estaba financiada por el mecenas, coleccionista y empresario James Simon, quien se encargaría de donar el busto de caliza y yeso de veinte kilos y 47 centímetros de altura que representa a Nefertiti al Museo egipcio de Berlín, que a su vez lo exhibiría hasta 1943, cuando fue trasladado a un lugar seguro a causa de la Segunda Guerra Mundial, en la que el Museo resultó destruido (1945). Durante el régimen nazi, el ministro prusiano Hermann Göring planteó devolver el Busto de Nefertiti; Hitler sin embargo se negó expresando en un discurso que se trata de «un icono»: «Nunca entregaré la cabeza de la reina. Es un obra maestra, una joya, un verdadero tesoro». Tras la guerra, se exhibió en diversos museos berlineses hasta su regreso al Neues Museum en octubre de 2009 tras la rehabilitación del edificio.
Para celebrar los cien años del hallazgo de Borchardt, Simon y la Orient-Gesellschaft, el Neues Museum inaugura hoy una exposición que estará abierta al público hasta el 13 de abril de 2013. «Im Licht von Amarna. 100 Jahre Fund der Nofretete» («A la luz de Amarna. Cien años del hallazgo de Nefertiti») ha sido organizada por el Museo Egipcio y la Colección de Papiros de Berlín, y presenta por primera vez cientos de tesoros egipcios nunca exhibidos, además del diario de excavaciones de Borchardt y el protocolo del reparto de hallazgos que firmaron entonces Berlín y El Cairo.
Visitar la muestra es sumergirse en la vida cotidiana de hace 3300 años. Unos 1300 objetos –entre piezas nunca antes expuestas de los fondos del museo y numerosos préstamos internacionales– ilustran la era de la reina Nefertiti y de su esposo en 820 m2. Vasijas, joyería, artículos de cocina, muebles de piedra e incluso el marco esculpido en madera de una puerta. Conceptualmente, la exposición fue diseñada por el despacho de arquitectos Duncan McCauley, quienes se decidieron por una escenificación lumínica siguiendo la teología del sol: la luz juega un papel trascendental en la muestra, la luz amarilla cual día soleado está omnipresente en todas las paradas de la exposición.

FUENTE AEDE

Abrirá al público el templo ptolemaico de Qasr al-Argouz en Luxor





Situado frente al Templo de Medinet Habu se encuentra el pequeño templo ptolemaico capilla de Qasr Al Agouz, tras siete años de permanecer cerrado por trabajos de restauración.

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Sus orígenes se remontan al reinado de Ptolomeo VIII Evergetes II y dedicado al dios Thot. También se veneran a Imhotep y a Amenhotep de Hapu, los cuales están representados en sus paredes.
Las escenas de Qasr Al Agouz están pintadas, sin esculpir, lo cual es muy raro en los monumentos ptolemaicos y refleja el carácter incompleto de la construcción, tal y como lo demuestra la ausencia de decoración en las paredes exteriores del templo.
Beabesh dijo que las grietas que se distribuíann en las paredes han sido reparadas y las pinturas consolidadas. Se ha protegido el suelo para evitar las filtraciones de agua subterránea y se ha instalado un nuevo sistema de iluminación para que pueda ser visitado en por la noche.
 FUENTE AEDE

Asesinato de Ramsés III e identificación del desconocido hombre E


Madrid (Europa Press).- Miembros del harén del segundo faraón de la dinastía 20, Ramsés III, que se cree que reinó desde 1186 hasta 1155 antes de Cristo, le rajaron la garganta como parte de un golpe de Estado, según una nueva investigación publicada en British Medical Journal.mummy_of_Ramesses_III
El hallazgo de papiros de documentos del juicio a los conspiradores ha revelado esta teoría de la trama. La conspiración fue encabezada por Tiye, una de sus dos mujeres conocidas, y su hijo, el príncipe Pentawere, quien heredaría el trono, pero no está claro si el complot se realizó con éxito o no.
El destino de Ramsés III ha sido durante mucho tiempo objeto de debate entre los egiptólogos. Ahora, un equipo de investigadores, dirigido por el doctor Albert Zink, del Instituto de Momias y el Hombre de Hielo de la Academia Europea de Bolzano, en Italia, llevó a cabo detallados análisis antropológicos y forenses sobre las momias de Ramsés III y un hombre E esconocido, que se sospecha que era hijo del rey.
Las tomografías computarizadas de Ramsés III revelaron una herida ancha y profunda en la garganta de la momia, probablemente causada por una cuchilla afilada y que podría haberle causado la muerte inmediata, argumenta los autores. Además, los científicos encontraron en el interior de la herida un amuleto de ojo de Horus, probablemente introducido por los embalsamadores egipcios antiguos durante el proceso de momificación para promover la curación, agregan los investigadores.
El cuello fue cubierto por un collar de capas gruesas de lino. El análisis del hombre E desconocido reveló una edad de 18-20 años, mientras que un tórax hinchado y comprimido con pliegues cutáneos alrededor del cuello de la momia sugiere acciones violentas que condujeron a su muerte, como la estrangulación. Además, el cuerpo no fue momificado de la forma habitual y se cubrió con un “ritualmente impuro” de piel de cabra que los autores dicen que podría interpretarse como evidencia de un castigo en forma de un procedimiento de enterramiento no real.
Los autores creen que el hombre desconocido E “es un buen candidato para ser Pentawere, pero” subrayan que la causa de la muerte “tiene que seguir siendo un tema de especulación.” Por último, el análisis de ADN reveló que las momias comparten el mismo linaje parental, “lo que sugiere que eran padre e hijo”, dicen los egiptólogos, concluyendo que Ramsés III “fue asesinado durante la conspiración de su harén cortándole la garganta”. Así, resumen que la relación genética del desconocido E y Ramsés III y su proceso de momificación inusual, incluyendo el uso ritualmente impuro de una piel de cabra para cubrir el cuerpo, lo convierte en un buen candidato a ser.

FUENTE AEDE

El trabajo de restauración más chapucero hecho nunca sobre la momia de un faraón



El dedo gordo del pie derecho del faraón Amenhotep II (1427-1401 a.C.) ha vuelto a su lugar natural tras un azaroso viaje de ida y vuelta causado por una monumental chapuza.88223-620-282

Los responsables de las antigüedades egipcias descubrieron, después de una reciente restauración, que el dedo se había caído de la milenaria momia, que se exhibe en el Museo Egipcio. ¿La razón? Alguien había pegado el apéndice al pie de la momia con un viejo adhesivo en un trabajo anterior de restauración, según explicó esta semana Hala Hasan, miembro del comité de expertos encargado de su mantenimiento.
Los restauradores pudieron abrir la caja transparente y pegar el dedo con “un material natural que se utilizaba en la Antigüedad”El pasado mes de agosto, los arqueólogos abrieron la vitrina en la que descansa Amenhotep II (también conocido como Amenofis II) para limpiar y mantener la momia, y posteriormente volvieron a cerrarla.Después de clausurar la vitrina, los expertos comprobaron con horror que el dedo gordo de su pie derecho se había desprendido del cuerpo, y que se encontraba al lado de la momia, al tiempo que presentaba un sospechoso material brillante y desconocido.
Tras analizar la sustancia, descubrieron que se trataba de un pegamento muy poco científico que se había utilizado hace ya tiempo.
Hasan explicó que, tras constatar el desaguisado, los expertos no pudieron abrir la vitrina, ya que necesitaban un equipamiento de repuesto para la ventilación en su interior, que debía llegar de Alemania. Afortunadamente, la arqueóloga anunció que, esta semana, los restauradores pudieron abrir la caja transparente y pegar el dedo con “un material natural que se utilizaba en la Antigüedad”, según Hasan. “El dedo se encuentra en buen estado y ahora está pegado de forma científica y correcta. Ya está todo arreglado”, explicó la experta.
Hasan agregó que el conjunto de la momia de Amenhotep II no ha sufrido ningún daño, y que los arqueólogos han puesto en la vitrina gel de silica, un desecante que elimina la humedad del aire, para sustituir el nitrógeno de la momia cuando se abrió la vitrina. “Los técnicos de la compañía que se encarga de la ventilación colocarán ahora la parte que todavía falta en el equipo”, agregó.
Amenhotep II es el séptimo faraón de la dinastía XVIII y llegó a convertirse en monarca después de la muerte de su padre, Tutmosis III. Su reinado fue escenario del cese de las hostilidades entre Egipto y la monarquía antigua de Mitani, en el actual Siria.Su tumba se ubica en el Valle de los Reyes, en Luxor, en el sur del país, y fue descubierta en 1898. La momia de Amenhotep descansa en una sala situada en la segunda planta del Museo Egipcio de El Cairo, que acoge 53 momias reales, que datan de entre las dinastías XVII y XXI, en dos espacios diseñados como las tumbas faraónicas.
En uno de los espacios se encuentran juntas las momias que datan de entre las dinastías XVII y XIX, cuyos reyes liberaron Egipto de la ocupación de los hicsos, un pueblo guerrero semítico procedente de Asia que dominó el país del Nilo durante 150 años desde 1730 a.C. Mientras que en la otra habitación se muestran las momias de las dinastías XX y XXI, como la del famoso faraón Ramsés II.

FUENTE http://www.aedeweb.com

lunes, 17 de diciembre de 2012

Encuentran la tumba de la princesa egipcia Shert Nebti


El Ministro de Antigüedades de Egipto anunció el pasado viernes el descubrimiento de la tumba de la princesa egipcia Shert Nebti, de la quinta dinastía (alrededor del año 2.500 a.C.) en Abu Sir, al sur de El Cairo.


Estatuillas encontradas en la tumba de la princesa egipcia Shert Nebti
Hemos descubierto la antecámara de la tumba de la princesa Shert Nebti, y contiene cuatro pilares de piedra caliza”, dijo Mohamed Ibrahim, afirmando que las columnas “tienen inscripciones jeroglíficas donde mencionan el nombre de la princesa y sus hijos”.
El descubrimiento de esta tumba marca el comienzo de una nueva era en la historia de los sepulcros de Abu Sir y Saqqara”, añadió el ministro, quien confirmo que las excavaciones han sido realizadas en conjunto con la Universidad Charles de Praga (República Checa), quienes además excavaron en el sureste de la antecámara donde se encontraron cuatro tumbas más, de las cuales dos pertenecen a funcionarios de alto nivel, uno de ellos “un gran defensor de la ley” y otro “un inspector de los criados del palacio”, de acuerdo con sus inscripciones.
Los descubrimientos han sido realizados durante la temporada de excavaciones que se inició en octubre, expresó Osama al-Shini, Director del Consejo Supremo de Antigüedades de Giza, donde también se han hallado estatuillas de un hombre acompañado por su hijo, y otra de dos hombres con una mujer.

FUENTE REDHISTORIA

Un siglo de belleza egipcia


                                                               Busto de Nefertiti en el Neues Museum.


                                      Modelo de la cabeza de la estatua de Nefertiti.

                                                                     Figura de Nefertiti.

Rey arrodillado con corona azul.

Fragmento de una baldosa con un dibujo de un pez.

Ejemplos de piezas de baldosas de colores.

Relieve del rey Akhenaten, la reina Nefertiti y tres hijas.


Excavación alemana en Amarna. Presentación del busto de Nefertiti. (Visita del príncipe Johann Georg de Sajonia y la princesa Mathilde)


FUENTE EL PAÍS

domingo, 9 de diciembre de 2012

La gloria de Tutmosis III



Poco a poco emerge de la arena de Lúxor el templo funerario de Tutmosis III, conocido como el Napoleón egipcio y quizá el más importante de los faraones.

La arqueóloga española Myriam Seco dirige el equipo que desde 2008 rescata del olvido este fascinante tesoro histórico y artístico.

Bajamos a lo más hondo del misterio que ha permanecido casi intacto más de 3.000 años.

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¡Ya raies!”. La poderosa voz de Myriam Seco recorre de punta a punta las ruinas del templo de Tutmosis III, que resurge lenta y majestuosamente bajo la arena. El rais, el capataz de la excavación, Nagdi, levanta la cabeza y responde desde las piedras de la capilla de Hathor. La mudira, la jefa, quiere que dispongan una escalera en una de las tumbas de pozo halladas bajo el pavimento. Vamos a bajar. ¡Oh, Dios! No puedo impedir tragar saliva. El cielo de Egipto se extiende infinito sobre mi cabeza hasta chocar, diríase, como un mar contra el farallón de la montaña sa­­grada perforada de tumbas y secretos. Miro a lo alto a la familiar pirámide natural de la cima, El Qurn, y musito una oración a la diosa cobra Meretseger, patrona del lugar (esperemos no encontrar a ninguna de sus escamosas encarnaciones).
Ayer aún estaba en Barcelona, y esta mañana, sin apenas más transición que un alucinado trayecto nocturno en coche en el que pasamos junto a un pobre perro atropellado que aullaba como Anubis, ya estoy metido en el ajetreo de las excavaciones en el margen oeste del Nilo, en plena necrópolis tebana (Lúxor). El de Seco es uno de los grandes proyectos de la arqueología española: desvelar, estudiar y recuperar el templo funerario de uno de los más grandes faraones de la historia –para algunos, el mayor–, Tutmosis III, el vencedor de Meggido, el hombre que llevó a su cénit el imperio y trastatarabuelo de Tutankamón. De momento no hallo la clave para comprender esta vorágine de fragmentos cubiertos de tiempo y jeroglíficos. Me aferro a la libreta y al bolígrafo y echándole oficio sigo a Myriam hacia la amenazante boca de la tumba. La arqueóloga sevillana no para de suministrar información, y las épocas, faraones, divinidades y materiales se me mezclan con el sudor, el polvo y el miedo en una pasta que parece taponarme la garganta.
Bajamos por una escalera de mano de aspecto precario. Llegados al fondo, Myriam señala una cámara lateral excavada en la roca. Ahí aparecieron restos humanos y cerámica. Gente pobre, sin momificar, que reaprovechó el sepulcro, construido antes de que se levantara el templo. A la arqueóloga le parece una tumba “muy bonita”. No sabría qué decirles. Sale uno con un reconfortante sentimiento de resurrección y vivificado, incluso audaz. Hasta que la directora sugiere meternos en otra. Y esta es la pièce de résistance del yacimiento, la número 8, un pozo tan profundo que da cosa hasta mirar. Está aún en excavación: a casi nueve metros de profundidad todavía no han encontrado la cámara sepulcral. En la boca de la tumba se ha instalado una estructura digna de una película de Indiana Jones de la que pende una polea y una cuerda. Cuando me asomo, aferrado a la túnica de un trabajador, sube un capazo lleno de tierra fresca. No alcanzo a atisbar el fondo. Con una agilidad envidiable, Myriam se agarra a la escalera y desaparece en las profundidades. Sigo a la mudira encomendándome a Osiris. No sé dónde acaba el temblor de la escalera y empieza el mío. De repente ya estoy en el fondo. Al acostumbrarme a la penumbra distingo a dos egipcios vestidos con galabiyas y turbantes. Myriam me señala unas precarias vigas en las paredes y resalta el trabajo de ingeniería que se ha hecho, dice, para que la tumba ¡no se hunda! Para conjurar mi espanto trato de entrevistar a los dos obreros. Dicen que preferirían trabajar fuera.

Lo que parecía un descampado se está convirtiendo en un monumento con todas las de la ley
La directora cree que esta tumba podría estar inviolada. “Me da buena impresión, llevamos un mes cavando y aún no hay indicios de la cámara, a lo mejor nos das suerte y aparece hoy”. El dintel surgirá un metro más abajo, al día siguiente. “Me encanta este yacimiento, es como tener dos concesiones, el templo del Imperio Nuevo arriba y las tumbas del Segundo Periodo Intermedio debajo”, dice la arqueóloga. “¡Me gustan mucho las tumbas!”, exclama. Llevan nueve, de pasillo y de pozo, una de ellas apareció con la cámara funeraria sellada. Han encontrado huesos humanos y fragmentos de ataúdes. Le comento que es como una enfermedad lo de las tumbas, también le gustan –¡y me ha hecho meterme en ellas!– al madrileño José Manuel Galán, el director de las excavaciones en las de Djehuty y Hery. Galán y Seco han accedido por propio derecho a la crème de la arqueología mundial. Excavan en la necrópolis tebana, lo más en el universo de la egiptología. Baste con decir que Myriam tiene a su derecha (mirando al Nilo) el Ramesseum; a la izquierda, la entrada a Deir el Bahari, y detrás, pasando las tumbas de los nobles en Abd el Qurna, al otro lado de la montaña, el Valle de los Reyes. La campaña de este año, con 130 obreros egipcios y un equipo científico de una treintena de miembros, la mayoría españoles, se desarrolla desde el 15 de septiembre hasta el 18 de diciembre.


Myriam Seco y otros miembros de la expedición que dirige en la entrada de la tumba más profunda excavada hasta ahora en el templo de Tutmosis III.
El templo de Millones de Años de Tutmosis III (así se denominaba a los templos funerarios del Imperio Nuevo) era un lugar de culto del rey divinizado y asociado con Amón. Construido sobre una necrópolis de época anterior (un “gruyère de tumbas”, en palabras del arqueólogo libanés Ibrahim Noureddine), es una vasta extensión de ruinas cuya comprensión dificulta aún más el hecho de que parte de su superficie está atravesada por la carretera de acceso a la zona arqueológica del West Bank, la ribera oeste de Lúxor. El proyecto que dirigen Myriam Seco y, por parte egipcia, Nur Abd el Gafar Mohammed, y que pretende que el templo sea visitable como un museo al aire libre, es fruto de la cooperación entre el Servicio de Antigüedades egipcio y la Academia de Bellas Artes de Sevilla, y lo financian CEPSA y la Fundación Botín. Los trabajos comenzaron en 2008, con una temporada dedicada prácticamente a quitar escombros. Lo que se ha hecho desde entonces, en cinco campañas, es portentoso. Lo que parecía un descampado se está convirtiendo en un monumento con todas las de la ley. Todavía hace falta que te lo detallen, pero la estructura es comprensible y parte de ella, tras una concienzuda labor de excavación y reconstrucción, resulta visible. Los arqueólogos han sacado a la luz los pilonos de entrada del templo, de los que se conserva una parte importante, aunque quedan incongruentemente al otro lado de la carretera por la que transita el tráfico rodado, incluidos los pocos autocares de turistas que visitan Lúxor desde la revolución. Todo el recinto del templo, dispuesto en terrazas unidas por rampas, estaba amurallado e incluía diferentes patios. El templo funerario de Tutmosis III estaba dedicado a Amón aunque englobaba también una capilla consagrada a la diosa Hathor.
La zona ha cambiado mucho en los últimos años al decidir el Gobierno echar abajo las viviendas de la gente que desde hace generaciones vivía en la zona. Un desahucio realmente faraónico. El paisaje ha recuperado su autenticidad y sobriedad. Resulta hermoso y misterioso. Solo faltan los chacales y las patrullas de policía Medjay con babuinos. Quedan varias casas en pie. Myriam explica que tras la revolución, aprovechando el caos, algunas de las familias trasladadas fuera del área arqueológica han regresado y las usan como segunda residencia. La mudira, que viste vaqueros y camisa de cuadros y se toca con un sombrero de paja con una cinta en la que se lee “Banco de Santander”, traza sobre el polvo junto a la carretera un somero plano del templo, ajena al paso de un tractor.

Cada miembro del equipo sueña con encontrar en el templo de Tutmosis respuestas a sus preguntas
Se empezó a construir en los primeros años de reinado de Tutmosis III y acabó en época de su hijo Amenofis II. Está excavado en la roca y rodeado de un potente muro de adobe. Tras la entrada con pilonos, se accedía por una rampa a un primer patio, otra rampa llevaba a un pórtico con pilares y estatuas osiriacas del faraón, y de ahí se accedía a un peristilo (patio descubierto con columnas) y a la sala hipóstila. Al fondo estaba el santuario, con las capillas dedicadas a la barca de Amón, a Ra Horajti y al difunto faraón. Una de las capillas era abovedada. “Una de las grandes atracciones del templo”, insiste Seco, “son los pilonos; es excepcional que se conserven pilonos de adobe como estos de la 18ª dinastía”.
Le pregunto por los grandes agujeros que parecen pozos y pueden verse en varios lugares del templo. “Eran maceteros gigantes en los que se habían plantado árboles que creaban zonas verdes”. Como parte del proyecto de museización se quiere replantarlos. Y es verdad que uno agradecería su sombra. El templo fue excavado antes por Weigall, rival de Carter, en 1907 (un mes), en el curso de su frenética actividad en Lúxor, y luego, en los años treinta, por el suizo Herbert Ricke, que, como arquitecto, estaba interesado en dilucidar la planta, pero nunca en toda su extensión.
El entusiasmo de Myriam es contagioso –“tienes que imaginarte todo esto imponente, con los muros encalados y los estandartes flameando”– y pronto me encuentro disfrutando de lo lindo. Los materiales de construcción y decoración, me recalcan, son de primera, como corresponde a un monumento consagrado a un faraón. “Aquí trabajaron los mejores artesanos de la necrópolis tebana, los tipos de Deir el Medina se ganaron el sueldo”, subraya Javier Martínez Babón, que, como especialista en historia militar del antiguo Egipto, está encantado de excavar el templo del gran faraón guerrero. La arquitectura demuestra también que la calidad era máxima: todo es de una exactitud y pulcritud increíbles. “¡Qué tíos, cómo controlaban, trabajaban al milímetro!”. Myriam señala la casa de los sacerdotes y otras dependencias halladas este año y que podrían estar relacionadas con quienes se dedicaban al mantenimiento del templo. Le pregunto si los constructores sabían que estaban en un cementerio. “Probablemente. En otros templos también se han encontrado tumbas debajo. Eran muy pragmáticos”.


Los arqueólogos calculan que se usaron diez millones de bloques de adobe para levantar el muro que rodea el templo. Cada cuadrilla marcaba sus piezas con un símbolo.
El muro perimetral, que fue imponente, con diez metros de altura, está siendo excavado y reconstruido con adobes que se hacen junto al yacimiento como hace 3.500 años, con la misma tierra, y paja. Lo de los adobes es un mundo. Agustín Gamarra me explica cómo han descubierto que muchos presentan la marca del adobero, para cobrar. Ya han detectado una veintena de esas marcas –líneas, agujeros hechos con los dedos–, que les permitirán determinar la forma de trabajar de los constructores. Inmaculada Lozano se dedica a consolidar parte del encalado que aún se conserva en el muro. En un sector, parte de ese muro se derrumbó en la antigüedad, posiblemente por un terremoto, y ha aparecido así, congelado en el tiempo. ¿Cuántos adobes se utilizaron en el templo? “Uf, calcula unos diez millones solo en el cerramiento “, dice Gamarra.
Al fondo del enorme yacimiento se encuentra el viejo almacén empleado por Weigall y Ricke. “Había quedado tapado por escombros y una de nuestras primeras sorpresas fue redescubrirlo: estaba lleno de piezas interesantísimas, sin publicar, que aún estamos estudiando”. Dentro, la arqueóloga canadiense Erin Wilson, que se encarga de los restos humanos y animales, está trabajando en el esqueleto de un perro momificado. Junto a él me enseña unas trenzas que aparecieron con el can y que han resultado ser de un niño y no de un perro rasta. “Probablemente se las cortó y las enterraron con la mascota como muestra de pena”. La misión española tiene su propia mascota, la perrita Lucky, hallada desnutrida en el templo. En el yacimiento han aparecido también huevos momificados. En un pote veo huesos humanos. Y una vasija llena de paquetitos. “Puede que sean comida”, dice Wilson, “o quizá órganos”, añade con un brillo de ilusión en sus bonitos ojos de color celeste.

El templo es como un gran puzle que los arqueólogos tratan de recomponer con paciencia infinita
Todo está lleno de fragmentos arquitectónicos, trozos de caliza y arenisca, el granito de alguna columna o estatua; muchos, con bajorrelieves e inscripciones, y algunos, con restos de pintura. Una cosecha maravillosa. Observo una diosa mutilada, un texto con jeroglífico, una piedra con un ojo pintado que parece mirarme desde un abismo de tiempo. Un trozo de cerámica muestra una preciosa decoración en rojo y azul. El templo es un enorme puzle que los arqueólogos tratan de recomponer clasificando con paciencia infinita los fragmentos e introduciéndolos en una base de datos que permita dilucidar el lugar que ocupaban. Deambulo tranquilo porque me han dicho que no hay serpientes (aunque sí escorpiones, a los que Khalabi, el bromista aguador, atrapa y arranca el aguijón antes de tirártelos por encima). Por todas partes se ven apiladas jaulas como para gallinas rellenas de trozos de materiales arqueológicos. Martínez Babón me señala inscripciones en un bloque de caliza en las que se percibe la damnatio del nombre de Amón, borrado por los herejes de Akenatón, y que ejemplifica la inquina de Amarna contra el dios y sus seguidores. En otro bloque muestra el cartucho con el nombre de Tutmosis III. Y en otro más, un escarabajo con las alas abiertas, el sol en las patas delanteras y en las traseras el símbolo shen de protección eterna. Un fragmento de bóveda conserva un cielo tachonado de estrellas.
En el lugar han aparecido fragmentos de estatuas, pero ninguna completa. Le digo a la directora, para animarla, que cualquier día les va a aparecer una. “Claro”, responde con una mueca de feroz seguridad que me hace pensar en Sekhmet, la diosa león. Myriam dice que en el equipo cada uno tiene su propia carta a los Reyes Magos. Todos sueñan con encontrar respuesta a sus preguntas. Nos acercamos al lugar donde María Antonia Moreno, bajo un parasol, realiza restauración de urgencia. “Tenemos muchos frentes abiertos”, dice, y muestra unos collares de fayenza, un vaso de cerámica precioso que salió entero y que me deja coger. Un fragmento de ataúd pintado presenta un resto de lino pegado: ¡la sombra de la momia! En un relieve se ven unos remeros. “Creemos que el templo contenía imágenes de las campañas militares de Tutmosis III, hay que encontrarlas aún, y de expediciones ordenadas por él, como las del templo de Hatshepsut”. Entre lo más sensacional está el pequeño relieve polícromo de una abeja, parte del nombre nesut-bity del faraón. ¿Con tanta delicia no hay hurtos en la excavación? “No, en general nunca he oído de nadie que robe", reflexiona Myriam; sería un problema gordo, se nos caería el pelo si aparece material nuestro en el mercado. Empleo siempre gente de confianza, llevo años trabajando en Lúxor y eso crea lazos”.
Después de una jornada intensa y emocionante, el equipo regresa a casa, un edificio frente al templo de Medinet Habu. Tras la comida se enfrascan en sus ordenadores. Resulta curioso contemplar las impresionantes ruinas vecinas desde la terraza en la que los arqueólogos han tendido su ropa, incluido un bonito sujetador azul.
Al día siguiente, Seco me lleva a comer a Al Baeirat, un lugar precioso tan cerca del Nilo que casi podrías recoger la cesta de Moisés en la orilla. Hablamos de cómo llegó ella aquí y cómo consiguió el templo de Tutmosis. Se ha puesto cómoda y bebe una cerveza. “Desde niña he soñado con el Próximo Oriente y siempre he tenido claro que quería ser arqueóloga. Ha sido duro, he tenido que luchar mucho, y en solitario". La investigadora llegó a apuntarse en una misión estadounidense de arqueología subacuática en el mar Rojo ¡sin saber bucear! Hizo un curso y se lanzó a la piscina, literalmente. Pasó tres meses haciendo dos inmersiones diarias en un pecio del XVIII con porcelana china y aprendió el oficio. Luego trabajó con el equipo de buceadores de Empereur en Alejandría, entre los restos del viejo faro. Desembarcó en Lúxor en 2000 con los alemanes para colaborar en el proyecto de los colosos de Memnon.
¿Cómo te cae un templo, y nada menos que el de Tutmosis III?, le pregunto. “Buscaba una excavación y me encantaba la idea de un templo, pedí excavarlo a través de la Academia de Bellas Artes de Sevilla. Aquí me conocían después de tantos años. La Embajada española tuvo un papel muy importante. Este templo es el regalo de Egipto después de tantos años de esfuerzos. Habíamos pensado también en Malkata, el palacio de Amenofis III, pero es un yacimiento inabarcable y me alegro de que no nos lo dieran. Hawass me dijo: ‘Búscate otra cosa, Myriam”. Asiento, recordando la excursión anoche para cenar al hermoso hotel Al Moudira, un lugar digno de Justine y Nessim, y para el que tuvimos que atravesar la enorme extensión del viejo palacio, inundado por el desierto. “El templo de Tutmosis III es difícil, pero abarcable”.

Poder trabajar aquí es un regalo de Egipto después de tantos años de esfuerzos", reconoce Myriam Seco
Myriam tiene grandes planes. “No podemos convertirlo en Karnak, remontarlo, pero sí poner en valor el yacimiento, hacerlo visitable y exponer in situ todo lo que hay de interés; tenemos relieves de una gran belleza, y las tumbas. Un museíto sería fundamental”. La egiptóloga admite que con el templo la arqueología española ha dado un salto de escala. “Claro, como con las excavaciones de Galán; Lúxor es el centro, un sitio de primera, como Guiza o Saqqara”. Este proyecto le viene como anillo al dedo. “Me encanta, implica coordinar a mucha gente, estar atenta a mil cosas, tumbas, capillas, bloques de adobe, inscripciones, una gran variedad. Va con mi carácter, la propia personalidad de Tutmosis es multifacética, el guerrero, sí, el Napoleón egipcio, pero también compasivo, hombre de cultura y organizador de expediciones de las que hacía traer especies exóticas para sus jardines y zoos”. Tenía sus defectillos, como todo monarca. Le gustaba cazar elefantes. “Una crónica informa que de regreso de una campaña en Siria se desvió para ello y durante la cacería un oficial hubo de salir en su auxilio al ser embestido por un paquidermo. El soldado le cortó la trompa”.
¿Se lo merece ella, el templo? “¿Crees en la justicia? Quizá es que uno tiene lo que busca”. ¿Cómo es ser jefa de hombres en un país islámico? “No he tenido problema por ser mujer. Tengo 300 hombres. Les mando y les pago. Siempre me han aceptado. Entiendo sus problemas –la crisis del turismo, que deja a tantas familias sin recursos– y les ayudo en lo que puedo. Marca mucho poder hablarles en árabe, conversar con ellos”. ¿Puede haber cambios en el país? “Va a haber un cambio sin duda, todo el mundo espera un no sé qué, hay un anhelo en el aire. El futuro de Egipto es una incógnita. Tienen que resolver tantos problemas, educación, sanidad, exceso demográfico”. La luz va decayendo. Le pido que se permita soñar qué pueden encontrar en el viejo templo. “Egipto siempre te da sorpresas. Tumbas con ajuar intacto. Quizá un escondite con estatuas. Inscripciones que aclaren aspectos del reinado de Tutmosis, su relación con su poderosa tía Hatshepsut, sus campañas, asuntos internos. Nunca imaginé que el templo iba a darnos tantas alegrías. Nos esperan 15 años de trabajo. ¡Piensa en todo lo que puede aparecer!”.

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