viernes, 30 de marzo de 2012

Los Colosos de Memnón


De camino a las necrópolis reales del Imperio Nuevo, se elevan dos grandes figuras desgastadas por el tiempo. Los griegos les dieron el nombre de Colosos de Memnón, el “hijo de la aurora”. La leyenda contaba que, al amanecer, Memnón lloraba su muerte en la guerra de Troya ante su madre.

En la orilla occidental del Nilo, en el camino de Tebas a Medinet Habu y el Valle de las Reinas, se alzan dos imponentes estatuas sedentes del faraón Amenhotep III. Más conocidas con el nombre griego de los Colosos de Memnón, estas estatuas son los últimos vestigios del templo funerario del faraón y precedían al primer pilono que flanqueaba la entrada. La obra se debió al arquitecto favorito de Amenhotep III, Amenhotep hijo de Hapu, a quien el rey en prueba de gratitud por su labor constructora, le permitió edificar, en Deir el-Bahari, su propio templo funerario. La fama de este arquitecto llegó a ser tal que, en épocas posteriores, se le rindió culto como divinidad sanadora, si bien es cierto que su caso no fue el único en la historia de Egipto; en el Imperio Antiguo, el constructor de la pirámide escalonada del Saqqara, Imutes, recibió ese mismo tratamiento. El templo desapareció debido a varios factores, entre otros su ubicación y los materiales empleados. El hecho de que fuera emplazado en la llanura que el Nilo inundaba anualmente hizo que se disgregase paulatinamente el ladrillo crudo que se había utilizado en su construcción. Además, en épocas posteriores. El templo fue utilizado como cantera para otras construcciones.




Los colosos iban tocados con el nemes, las diosas protectoras de la monarquía ceñían la cabeza de Menmnón. En el paisaje del siglo XIX la llanura aparece inundada por el Nilo.

Junto a una de las piernas de Amenhotep III aparece la estatua que representa a su madre, Mutemuya.

Amenhotep III fue uno de los faraones que, a primera vista, no destacó por ningún hecho espectacular. Durante su reinado (1402-1364), Egipto vivió una etapa de esplendor económico y cultural, y un período de paz interior y exterior. De esta época tan tranquila, destacan, en lo religioso, el acercamiento del rey del clero de Heliópolis y al culto solar, aunque continuó respetando el sacerdocio de Amón. En lo civil, desplegó una intensan actividad constructora, centrada en templos y monumentos. Bajo su reinado se fijá definitivamente la planta clásica del templo egipcio, patio portificado, sala hipóstila y capilla del dios. Estableció además, el uso de la escultura colosal para reflejar el carácter divino del rey.


En la construcción de los Colosos se emplearon dos bloques de cuarcita. Por su composición mineral se sabe que no provenían de Tebas, sino de unas canteras situadas cerca del actual El Cairo, y que fueron trasladados hasta su actual ubicación. El sistema de transporte utilizado no es muy conocido. Con todo, si se presta atención a la descripción de un traslado que se realizó durante la Dinastía XII, cabe suponer que se utilizó un barco para llevar los bloques río arriba y que una vez desembarcados, se cargaron en un trineo para arrastrarlos hasta su actual emplazamiento.

Un seísmo en el año 27 destruyó parcialmente el busto del coloso septrentional. Sin embargo, las estatuas siguieron atrayendo a muchos viajeros a pesar de su deterioro. Al salir el sol, las grietas producidas por aquel terremoto se dilataban, provocando un sonido similar al llanto. Este fenómeno, célebre en la antigüedad atrajo a importantes historiadores, geógrafos y emperadores, que dejaron constancia de su visita en libros o estampando su rúbrica en las estatuas. En el siglo II de nuestra era, una restauración acalló ese llanto para siempre, sin restar por ello majestuosidad a los Colosos.





NOTICIA SOBRE EL TERCER COLOSO DE MEMNÓN


Un equipo internacional, a cuyo mando ha estado en los últimos nueve años el arqueólogo español Miguel Ángel López, ha resucitado el tercer coloso de Memnon en el mismo lugar donde la estatua estuvo oculta bajo el agua; en ese sitio un terremoto la destruyó alrededor del año 1200 a.C. mientras que el fango y la lluvia la sepultaron. En este esplendoroso espacio, junto a Luxor, en el sur de Egipto, el ministro egipcio de Antigüedades, Mohamed Ibrahim Alí, recordó ayer los infatigables trabajos dirigidos por la armenia Hourig Sourouzian, que comenzaron en 1998, para conservar el lugar.
«Es una gran satisfacción salvar a los monumentos del abandono, la destrucción y el expolio», señaló a Efe Sourouzian, que abogó por devolver la «dignidad» que en su día tuvieron estas piezas para que en un futuro puedan ser valoradas por los visitantes.
En el caso del templo de Amenofis III, la técnica empleada para erigir estructuras de dimensiones colosales «fue mano a mano con el arte», aseguró la arqueóloga. Levantada en el segundo pilono de los tres que integran el templo fúnebre, esta escultura de cuarcita y unos 15 metros de altura representa a Amenhotep III (Amenofis III, en griego) sentado en un trono y acompañado por la reina Tiye, perfectamente perfilada al lado de la pierna derecha del faraón.






Momentos difíciles

Miguel Ángel López confesó que vivió los momentos más difíciles cuando tuvo que despegar del suelo el cuerpo del coloso —de 250 toneladas— y desplazarlo hasta reubicarlo en su lugar y posición originales. Para ello, hubo que emplear cojines de aire comprimido debajo del cuerpo, al igual que poleas y la fuerza de trescientos obreros para levantar la escultura «al más puro estilo faraónico».
Tras añadir un pie que pesa 14 toneladas, quedaba todavía por colocar la cabeza, las piernas y la espalda de esta agrietada figura que lleva por nombre el del rey a quien los griegos llamaron Memnon, un monarca de Etiopía que luchó en la guerra de Troya. Está previsto que este templo, compuesto por tres patios, un peristilo, una sala hipóstila y un santuario, se convierta en un museo que permita observar la obra de Amenofis III.


Espero que os guste el tema, un saludo, Isis.

domingo, 25 de marzo de 2012

Encuentran la tumba de una cantante del tiempo de los faraones



La tumba de Nehmes Bastet
El féretro hallado en la tumba contiene una momia intacta.
Arqueólogos que trabajan en Egipto han descubierto la tumba de una cantante en el Valle de los Reyes.
La sepultura fue encontrada por un equipo de la Universidad de Basilea, Suiza, que llegaron a ella de casualidad.
La mujer, llamada Nehmes Bastet, era cantante del templo durante la 22ª dinastía de Egipto (aproximadamente 945 a 712 A.C.), según una inscripción en la tumba.
El féretro hallado en la tumba contiene una momia intacta de hace casi 3.000 años.
La profesora Susanne Bickel, de la Universidad de Basilea, dijo a la BBC que el féretro fue abierto el lunes y que pudo ver la momia "bien envuelta" de la mujer enterrada allí.
Quienes abrieron el féretro fueron la profesora Bickel y su colega de Basilea, la directora de campo Elina Paulin-Grothe, junto con el Inspector en Jefe de Antigüedades del Alto Egipto, el doctor Mohammed el Bialy, y el inspector Alí Reda.
Bickel señaló que el borde superior de la tumba fue encontrado en el primer día de la revolución en Egipto, el 25 de enero de 2011. La apertura fue sellada con una tapa de hierro y el hallazgo se mantuvo discreto.
La semana pasada, después del inicio de la temporada de campo de este año, fue identificada como una tumba; y una de las muy pocas tumbas en el Valle de los Reyes que no han sido saqueadas.

Pintado de negro

Valle de los Reyes
El hallazgo demuestra que en el Valle de los Reyes no fueron sepultados solamente faraones y sus familias, sino individuos comunes y corrientes.
Paulin-Grothe expresó que la tumba no fue construida para la cantante, sino vuelta a utilizar para ella 400 años después del entierro original, según AP.
Hay otras tumbas no pertenecientes a la realeza en el Valle de los Reyes, aseguró Bickel, que datan mayormente de la 18ª dinastía (1.500 a 1.400 A.C.).
La mujer en el féretro era la hija del sumo sacerdote de Amón, dijo a AFP el ministro de Antigüedades de Egipto, Mohammed Ibrahim.
El hallazgo es importante porque "muestra que el Valle de los Reyes también fue usado para enterrar a individuos comunes y corrientes y sacerdotes de la 22ª dinastía", agregó.
El sitio de noticias egipcio Ahram informa que el sarcófago de madera estaba pintado de negro y decorado con jeroglíficos.

Esfinges y un camino Real, nuevos descubrimientos



Egipto es uno de los grandes destinos del turismo arqueológico del mundo, lleno de un invaluable tesoro histórico que fascina a cualquier viajero, y al que ahora se suman los nuevos hallazgos arqueológicos descubiertos hace poquitos días. Se tratan de doce esfinges con cuerpo de león y cabeza humana o de carnero, en la antigua avenida que unía los templos faraónicos de Luxor y Karnak, a unos 600 kilómetros al sur de El Cairo.

Según egiptólogos, estas esculturas datan de la época del último rey de la XXX dinastía faraónica (343-380 a.C.). La avenida flanqueada por una doble fila de esfinges que representaban al dios Amon-Ra, tiene unos 2.700 metros de largo y 70 de ancho y fue construida por Amenhotep III (1372-1410 a.C.) y posteriormente restaurada por Nectanebo I (380-362 a.C.).

Por otra parte, los arqueólogos descubrieron también un nuevo camino de alrededor de 600 metros que une la avenida donde fueron encontradas las estatuas, con el Río Nilo, y del cual hasta ahora sólo han sido desenterrados veinte metros de los seiscientos que componen el nuevo camino. Al parecer, este Camino sería el que se utilizaba para trasladar en procesión a la imagen del dios Amon en su viaje anual al templo de Luxor, para encontrarse con la imagen de su mujer Mut.



FUENTE http://www.eturismoviajes.com/esfinges-y-un-camino-real-los-nuevos-descubrimientos-en-egipto/



Los Egipcios llegaron hasta Australia en tiempos de Keops


De nuevo encontramos pruebas de lo imposible, un gobierno mundial, una Tierra colonizada en su totalidad por una civilización única.

Evidencias de Egipcios en Australia

La imagen más extendida de la navegación de los antiguos egipcios se ha asociado siempre a sus viajes a través del Río Nilo, sin embargo existen gran cantidad de indicios que señalan inequívocamente su presencia sobre los mares. En pinturas murales de más de 3.000 años de antigüedad, aparecen escenas de marineros que desde sus embarcaciones comprueban las profundidades del mar próximas a la costa con una pesa atada a una larga cuerda. En la Piedra de Palermo aparecen datos de tiempos del Faraón Snefru (IV Dinastía), en los que se narra una expedición comercial de cuarenta barcos a la ciudad de Biblos en tierras de Canaán para cargar madera de cedro, un material muy apreciado por los antiguos egipcios, así como de la construcción de un barco de 52 metros de longitud.


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A la izquierda, modelo de barco egipcio utilizado por Ramsés III en una batalla contra los filisteos en el año 1.200 a. C. A la derecha reproducción pictórica de un barco egipcio de altura procedente del templo mortuorio del Faraón Sahure.

LAS GRANDES EXPEDICIONES MARITIMAS

Existe una leyenda que incluso llegó a ser recogida por el historiador griego Heródoto, en la que se relata que, durante el reinado de Necao II (616 a. C.) se emprendió una expedición por mandato del propio faraón, y en la que se empleó a los más expertos marineros de aquellos tiempos, los fenicios. Durante un periodo de dos años, una flota fenicia armada por Necao II realizó un viaje de más de 20.000 kilómetros alrededor del continente africano.
Los griegos recogieron también historias de otros de los mejores navegantes del mundo antiguo junto a los fenicios, los cartagineses. El caudillo cartaginés Hannon recorrió en numerosas ocasiones la costa occidental africana, fundando diferentes colonias como, Karikon, Teichos, Gytte, Akra, Thymiaterión, etc. En una de las ocasiones organizó una expedición desde Cartago en la que participaron unos 60 barcos y en la que a lo largo de su recorrido se llegaron a fundar siete colonias. No se sabe con exactitud hasta donde llegaron en su aventura, pero las descripciones nos hablan de una montaña muy alta que arrojaba fuego y que denominaron “el trono de los dioses”, que ha hecho sospechar a los expertos que la expedición Hannon llegó a alcanzar el Camerún
En el año 330 a. C., Piteas organizó una expedición rumbo al Círculo Ártico, surcando el Mar Báltico a través de los peligrosos témpanos flotantes de hielo. En la narración de sus aventuras aparecen aspectos que confirman completamente la veracidad de esta expedición, como la descripción con todo rigor de las interminables noches polares, un fenómeno desconocido en el mundo mediterráneo.
Egipto fue en su momento toda una potencia política, económica y militar, y dispuso de todo tipo de recursos, bien propios o de pueblos satélites como los fenicios, cartagineses o griegos para realizar grandes expediciones a distintos puntos geográficos del planeta. Pero, ¿hasta dónde llegaron sus límites?


AUSTRALIA DESTINO FINAL


Una de las obras maestras de la literatura egipcia que ha llegado hasta nosotros es la conocida como “Relato del náufrago”. En ella aparecen las aventuras de un desafortunado marinero que naufragó cuando se dirigía en su barco a recoger minerales de territorio nubio. El barco lo formaba una tripulación de 120 marineros y sus medidas eran 60 metros de eslora por 20 de manga. Sucumbió en medio de una fuerte tempestad y ante el empuje de olas de 4 metros de altura.
Algo parecido tuvo que suceder en la narración que nos hace un conjunto de jeroglíficos ubicado en un lugar un tanto extraño y alejado de las correrías de los antiguos egipcios. Nos referimos a Australia, y más exactamente al Parque Nacional del Valle del Cazador, al norte de Sidney. Sobre las rocas de un monte aparecen más de 250 jeroglíficos egipcios, entre los que destaca en un cartucho el nombre de Djedf-Ra (Diodefre), hijo de Keops y nieto de Snefru, lo que sitúa este hecho histórico dentro del Antiguo Imperio y más exactamente durante la IV Dinastía. En estos jeroglíficos se narra la aventura de una expedición al mando de Djes-Djes-Eb, un noble egipcio que junto a su tripulación naufraga en tierras extrañas, y en las que después de pasar muchas calamidades fallece por la mordedura de una serpiente venenosa.


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A la izquierda la conocida como “Piedra de Tjuringa”, localizada en Australia Occidental, un símbolo clásico del arte egipcio durante el reinado de Akenatón, donde los rayos solares eran siempre representados con “pequeñas manos” que tocaban a la humanidad. A la derecha la familia de Akenatón es envuelta por los rayos de Atón (el Sol). Observense las pequeñas manos al final de los rayos del Sol en ambas representaciones.
· En Queensland, otra zona de Australia, fueron encontrados varios escarabajos sagrados egipcios y la estatua de un babuino, un animal desconocido en estos parajes y al que los egipcios usaban al igual que al pájaro ibis, para representar al dios de la ciencia, Thot.
· Otra de estas curiosas estatuas fue localizada en Leura, en las Montañas Azules de Nueva Gales del Sur. En este mismo lugar, cerca de la localidad de Kyogle, la hija de un agricultor encontró en el campo un amuleto de ámbar con forma de obelisco y extrañas inscripciones. Expertos del Museo de Departamentos de Minas dictaminaron que el amuleto era egipcio y que su antigüedad alcanzaba los 5.000 años.
· En una cueva de Tierra de Arnhem existe el dibujo de un Ojo de Horus, e incluso en el Museo de Katoomba se pueden ver diferentes monedas localizadas en distintos punto de Australia de origen egipcio y romano.
· Dos estatuas fueron halladas junto al Río Hawkesbury en Nueva Gales del Sur, y en ellas aparecen las cabezas de dos hombres con unos claros rasgos faciales semíticos.
· En el Museo de Perth se puede ver un plato descubierto en 1972 de origen fenicio, donde aparece una estrella de David junto a caracteres fenicios y egipcios.
· La conocida como “Piedra Tjuringa”, encontrada en Australia central, es una copia idéntica de como los antiguos egipcios representaban el símbolo de Aton (el Sol) allá sobre el año 1.000 a. C.

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Imagen de la entrada a la caverna donde se encontraron todos los jeroglíficos en Australia
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A la izquierda imagen del dios egipcio Anubis del Parque Nacional del Valle del Cazador en Australia. A la derecha recopilación de algunos de los más de 250 jeroglíficos egipcios localizados en este mismo lugar, y que nos narra la llegada accidental de una expedición egipcia en tiempos de la IV Dinastía.

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Dos cabezas desenterradas cerca del Río Hawkesbury con rasgos semíticos. La primera de ellas (a la izquierda) de 75 centímetros de altura representa a un hombre con barba y un gorro. La de la derecha alcanza los 60 centímetros y parece una mujer con los cabellos rizados.

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A la izquierda el pequeño obelisco de ámbar encontrado por la hija de un campesino en Kyogle. A la derecha la estatua de un babuino. Este animal representaba al dios de la ciencia egipcia Thot.



HUELLAS EN EGIPTO



Pero no sólo existen vestigios de la visita de antiguos egipcios a Australia. También en el propio Egipto podemos hallar huellas que nos indican que en algún momento de la historia los pobladores de Egipto y Australia cruzaron sus destinos.
En 1.984 el periódico “Cairo Times” publicó la noticia del hallazgo de fósiles de canguros cerca del Oasis de Siwa. En la necrópolis de Sakkara, en el conjunto funerario del Faraón Unas (VI Dinastía), se han localizado escenas de caza de distintos animales, entre los que increíblemente aparecían canguros. También en Tellal-Amarna, la capital que mando construir Akhenatón se han encontrado dibujos de estos animales. La presencia de “boomerangs” en relieves egipcios que ya en su momento aparecieron en la tumba de Tutankamon constituye uno de los mayores misterios, ya no sólo por su presencia en tierras del Nilo, sino incluso por su utilización por parte de los aborígenes australianos.

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A la izquierda imagen de un canguro aparecido en el complejo funerario del Faraón Unas en Sakkara (VI Dinastía) entre otras escenas de animales. Más a la derecha, la misma imagen pintada de negro para resaltar las formas de este animal típicamente australiano.
A finales del siglo XVIII fue descubierta la existencia de este extraño artilugio con increíbles capacidades aerodinámicas producto de muchos años de estudio y que no deja de representar todo un anacronismo histórico dentro de estos pueblos primitivos.
Sin embargo no todos los “boomerangs” utilizados por los aborígenes tienen la propiedad de regresar a su punto de partida una vez lanzados, e incluso esta característica era desconocida para muchos de ellos. Sólo algunas tribus eran poseedoras de introducir esta capacidad en la construcción de los “boomerangs” que fue heredada en tiempos remotos.
Esta circunstancia nos ha hecho pensar que, la fabricación de los “boomerangs” estaba en pleno proceso involutivo a la llegada de los descubridores europeos a Australia, y que sólo algunas tribus de aborígenes conservaban una técnica, una estética y una calidad de acabado capaces de obtener la forma aerodinámica perfecta para ser dotados de la capacidad de regresar de nuevo una vez lanzados.
El uso que hicieron los egipcios de los “boomerangs” parece que fue el de arma de mano, y ocasionalmente como arma arrojadiza para la caza. A pesar de ello se han encontrado “boomerangs” perfectos, capaces de volver de nuevo al punto de lanzamiento, una característica que desconocían y que es sinónimo del origen exterior de esto artefactos.


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A la izquierda colección de boomerangs del Museo Egipcio en El Cairo. A la derecha un aborigen australiano prepara su boomerang para ir de caza.


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A la izquierda escena de caza de aves en el antiguo Egipto con boomerangs. A la derecha boomerangs encontrados por HowardCarter en la Tumba de Tutankamon.
¿El Boomerangs es originario de Egipto llevado a Australia o es traido de Australia ? En el primer caso se explicaría que tribus de la edad de piedra sean poseedores de un instrumento aerodinámico extraordinario, en el segundo supuesto, es incomprensible.


OTROS JEROGLÍFICOS ENCONTRADOS


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PIRAMIDES AUSTRALIANAS


Son varias las noticias que apuntan a la presencia de construcciones piramidales en Australia, algunas de ellas aprovechando accidentes geográficos naturales para su realización. Naturalmente esta posibilidad ha sido completamente desechada por los arqueólogos. Una de las más famosas “pirámides” se puede localizar en Gympie, al norte de Queensland, una construcción escalonada de unos 40 metros de altura, dónde curiosamente se encontraron numerosas piezas con representaciones de escarabajos sagrados y la estatua de uno de los “babuinos” a los que hacíamos referencia anteriormente. Según las tradiciones aborígenes, esta y otras construcciones megalíticas existentes en toda Australia fueron realizadas por una raza de gigantes (se pueden ver huellas de pisadas fósiles de un tamaño gigantesco de fisonomía humana en estratos de esquisto en las Montañas Azules, Nueva Gales del Sur). Oficialmente esta construcción es achacada a agricultores inmigrantes llegados a Australia en el siglo XIX, que levantaron terrazas para el cultivo, pero que la mala calidad del terreno les hizo abandonar. Otra de estas construcciones piramidales más famosas se localiza cerca de Port McQuarie, en Nueva Gales del Sur. Para su construcción se emplearon bloques de piedra que en algunos casos alcanzaban las 40 toneladas. También cerca de Gordonvale, al sur de Cairns existe otra construcción de tipo escalonado.
En cualquier caso, todas estas evidencias de un pasado desconocido son completamente ignoradas y desechadas por quienes de una forma interesada han escrito la historia.

FUENTE http://maestroviejo.wordpress.com/2011/02/01/los-egipcios-llegaron-hasta-australia-en-tiempos-de-keops/

Alerta roja para proteger el patrimonio egipcio del contrabando


Estatua de Kaemheset con su esposa e hijo. Dinastía 6 (2323 - 2200 a.C), | Museo del Cairo/A.Amin.Estatua de Kaemheset con su esposa e hijo. Dinastía 6 (2323 - 2200 a.C), | Museo del Cairo/A.Amin.



Cuentan que Isis emprendió una azarosa búsqueda de su esposo y hermano Osiris cuando el dios de la resurrección murió, sumergido y ahogado en un sarcófago regalado por su enemigo y también hermano, el tenebroso Set. El heroico viaje de una viuda inconsolable en busca de los restos de la divinidad resuena en la aventura de la recién publicada Lista Roja de objetos del patrimonio egipcio en peligro de sucumbir a manos de ladrones astutos, marchantes desalmados y autoridades negligentes.
En sus 11 páginas, el catálogo publicado por el Consejo Internacional de Museos (ICOM, por sus siglas en inglés) exhibe las piezas que con mayor frecuencia están en el punto de mira de los modernos seguidores de Set, como solía denominarles el mediático arqueólogo Zahi Hawas durante sus años al frente del Consejo Supremo de Antigüedades egipcio. Su sucesor, Mustafa Amin, explica a ELMUNDO.es que el documento no contiene las piezas expoliadas sino "ejemplos de objetos similares que pueden circular por los aeropuertos del planeta".
Como la tarea de Isis -que debió reconstruir el cuerpo de su esposo despedazado y esparcido por todo el país-, el patrimonio de la tierra de los faraones afronta su propia hazaña: Reunir los fragmentos expoliados al calor de la revolución de principios de 2011 y reactivar la campaña internacional inaugurada hace una década que permitió recuperar más de 5.000 objetos robados.

El legado de siete milenios, en peligro

El inventario –similar al empleado en Irak, Afganistán, Perú o Haití- transita la fértil historia egipcia. Las épocas predinástica, faraónica y nubia (5.200-332 a.C.), grecorromana (332 a.c. – 395 d.C.), copta (Siglo IV-VII d.C) e islámica (640 – 1805 d.C.) se suceden con una concisa presentación de sus tesoros.
En sus páginas –destinadas a profesionales del arte y la policía-, hay espacio para pequeñas estatuas de divinidades en bronce, cuarzo, granito o cerámica; momias humanas y animales envueltas en vendas, en papel maché decorado y ataúdes de madera o estelas pintadas con la vida diaria y el boato de ceremonias reales.
En el apartado dedicado al período de conquistadores griegos y romanos, los expertos destacan las vasijas de cerámica, loza o calcita, las monedas de bronce, plata y oro acuñadas con la efigie de emperadores o dioses y las mascaras funerarias. Un legado que hereda la era cristiana copta y talla en relieves con motivos florales, cruces o figuras humanas y perfecciona en cuadros que relatan escenas bíblicas o estampas de santos. La lista también menciona manuscritos en árabe o copto, una lengua casi extinguida que fue clave para descifrar los jeroglíficos y reducida hoy a la liturgia cristiana.


[foto de la noticia]

Con su cerámica de motivos geométricos, sus joyas a base de piedras preciosas y su caligrafía tallada en espadas y jarrones, la época islámica cierra el itinerario a través de un patrimonio amenazado por el mercado negro, las excavaciones clandestinas, el robo de almacenes y museos públicos y la existencia de antigüedades que aún no han sido inventariadas. "Esta lista roja de urgencia ayudará a todos aquellos que, dentro y fuera de Egipto, están involucrados en la protección del patrimonio cultural egipcio, aumentando la prevención y reduciendo el tráfico ilícito y la exportación de bienes culturales", sostiene Julien Anfruns, director general del ICOM.

Lucha para recuperar el patrimonio

En el relato mitológico, Isis logra reanimar a su esposo para concebir a Horus, su heredero. En el mundo de los mortales, las autoridades egipcias –que administran una complicada transición- tratan de hallar las varias miles de piezas que desaparecieron durante las hogueras revolucionarias. "Se han encontrado hasta 700 objetos en un almacén propiedad de un comerciante turco en una ciudad cercana a El Cairo", ilustra Amin, tranquilo con la tecnología que protege los espacios museísticos del país. "El expolio se produjo en ataques puntuales", precisa.
Uno de los éxitos recientes del Gobierno egipcio ha sido conseguir la devolución de ocho piezas faraónicas que la policía de Barcelona requisó en septiembre de 2010 en varios anticuarios de la ciudad. El material, de piedra caliza, procede de la tumba de Eimb Hur, uno de los funcionarios más notables de la VI dinastía, en Saqara, la gran necrópolis de la antigua capital de Egipto, Menfis. Según Amin, el regreso de las antigüedades –sustraídas ilegalmente en 1999- será realidad muy pronto. "Acudiré personalmente y haremos una ceremonia de entrega en Barcelona". ELMUNDO

viernes, 23 de marzo de 2012

El toro sagrado Apis


Los egipcios adoraron a varios animales, entre ellos el buey Mnevis de Heliópolis, el buey Buquis de Ermant y el toro de Menfis. El culto al toros Apis es muy antiguo, ya que se remonta a las primeras dinastías. El toro entonces era un símbolo de fertilidad animal y, bajo ese aspecto, se celebraban unas fiestas agrícolas en su honor. También estaba relacionado con el dios Sol, razón por la cuál llevaba entre sus cuernos el disco solar y, aveces, el ureo. A partir del Imperio Nuevo, quedó vinculado al dios Ptah; el toro Apis era el bai o alma magnífica de Ptah y, como tal, era adorado en su templo de Menfis. Cerca de esta localidad, en Saqqara, se construyó un cementerio para los toros Apis. A partir del reinado de Psamético I, durante la dinastía XXVI, la devoción a Apis renació y se estableció en torno a él un culto oracular, como demuestran los numerosos textos de interpretaciones de sueños hallados junto a sus momias. Apis estuvo vinculado a Osiris, como su alma. Y durante la época de dinastía Lágida, nació el dios Serapis (unión de Apis y Osiris) cuyo centro de culto fue Alejandría, ejemplo de la fusión de las culturas griega y egipcia.















LA NECRÓPOLIS DE DIOS APIS

El toro Apis, como dios viviente, debía recibir las mismas atenciones que cualquier dios o faraón. La ingestión de su carne estaba prohibida y, en su palacio de Menfis, recibía los cuidados y la adoración de sus sacerdotes. Como dios que era, a su muerte se le embalsamaba y se le enterraba igual que a los propios soberanos. Sus órganos no debía ser retirados, pero tal y como cuenta Herodoto, se le practicaba el ritual de embalsamamiento, después del cual era introducido en un sarcófago y conducido al Serapeo, su necrópolis cerca del Saqqara.
Una avenida de esfinges según cuenta el geógrafo griego Estrabón, conducía a la entrada del templo y, por un pasadizo se accedía a las cámaras que flanqueaban el pasillo.
En cada cámara había un enorme sarcófago de granito para cada Apis, junto con su ajuar funerario, que constaba de pequeños ushebtis en forma de vaca. Las madres de los toros también tenían su necrópolis, el Iseo, cerca del Serapeo. Desgraciadamente el descubridor del Serapeo, Mariette, encontró saqueadas prácticamente todas las tumbas.



LA ELECCIÓN DEL APIS

No todos los toros podía ser adorados como toros Apis. Se creía que este animal era engendrado por un rayo de sol y que, a su muerte, debía ser reemplazado por un animal exactamente igual. Su elección como toro Apis venía marcada por una serie de rasgos especiales. Heródoto vio un toro Apis y relata las 29 marcas que debía tener. Las principales eran dos manchas, una en forma de buitre, en el lomo y otra en forma de escarabajo, en la lengua. Las patas del Apis debían ser blancas al igual que su vientre. Otra característica es que la cola debía tener pelos dobles, estar partida en dos. En la frente debía tener una mancha blanca en forma de triángulo o de diamante.

Baja época. Museo del Louvre

















EL DESCUBRIMIENTO DEL SERAPEO

Cuando Auguste Mariette se dirigió a Egipto para comprar papiros por encargo del Louvre, poco se imaginaba que acabaría descubriendo la necrópolis de los toros sagrados Apis.


Espero que os guste el tema, un saludo, Isis.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Nuevo descubrimiento de 83 momias de animales en Egipto



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Siempre que puedo me gusta hacerme eco de nuevos descubrimientos arqueológicos en Egipto. Esta vez voy a escribir sobre 83 momias de animales que han sido descubiertas en Abydos.
El descubrimiento fue realizado por un equipo de la Universidad de Toronto el pasado verano y fue anunciado en unos días. Abidos fue el lugar de entierro de los primeros faraones y sigue siendo un lugar sagrado en la historia del antiguo Egipto. La tumba de Osiris, se creía que estaba aquí.
Debido a este dato, los egipcios querían ser enterrados allí y numerosas tumbas se han encontrado en dicho lugar. El equipo canadiense descubrió un misterioso edificio que contenía un montón de momias de animales. Estos animales podrían haber servido varios propósitos. Por lo general no eran sólo ofrendas a los dioses, sino que también podrían actuar como alimento para el más allá o incluso mascotas post-mortem.
Muchas de las deidades de Egipto tenían cabezas de animales y aspectos, y los animales que fueron momificados como ofrendas eran de la misma especie que el dios asociado. Halcones se dedicaron a Horus, ibis, gatos a Thoth, etc…




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La mayoría de las 83 momias de animales encontrados en Abydos son perros, y puede haber sido ofrendas a Wepwawet, el dios con cabeza de lobo, asociada con Osiris. Wepwawet era el dios de la guerra y un “abridor de las formas” que protegían a los muertos en su viaje al inframundo. El equipo también descubrió momificado ovejas, cabras y dos gatos.
La función del edificio en el que las momias se encontraron no está claro, aunque puede haber sido un templo. No se sabe exactamente cuando fue construido. Algunas inscripciones encontradas se refieren a Seti I, quien gobernó de 1290-1279 a.c. El equipo también encontró una estatua de madera que pueden representar a Hatshepsut, una faraona que reinó de 1479-1458 a.c.
Casi todos los museos con una colección egipcia suelen tener por lo menos algunas momias de animales. Cuentan con momias de animales por ejemplo colecciones de los siguientes museos: el Museo Británico (Londres), el Museo Nacional (El Cairo), el Museo del Louvre (París), el Museo Real de Ontario (Toronto), el Ashmolean (Oxford), y el Met ( Nueva York).




vía http://www.diariodelviajero.com

Los obeliscos


Los obeliscos egipcios surgieron del culto predinástico a una gran piedra sagrada que se elevaba en el templo de Heliópolis, la “Ciudad del Sol”. Durante la V Dinastía, los obeliscos se erigieron en el centro de los patios abiertos de los templos solares. Lo mismo que las pirámides, este monumento tenía primitivamente relación con el culto solar. El obelisco se compone de dos partes: el cuerpo y el piramidón. El cuerpo es un largo bloque mientras que el piramidión es la punta piramidal que corona el monolito. El obelisco se asentaba sobre un basamento. Las líneas verticales del monolito, así como el vibrante destello de su piramidión, que estaba recubierto de oro, reflejaban pues, el culto solar que les dió el nacimiento. Los obeliscos procedían de las canteras de granito de Assuan. En este lugar se conserva todavía uno de ellos sin extraer del lecho rocoso; hubiera sido el más alto de todos, pero la aparición de unas fisuras hizo que se abandonase el proyecto. Llevan varias inscripciones en las cuatro caras y en algunos de ellos se ha esculpido también el piramidión. Este monumento simbolizaba la estabilidad, la permanencia, los poderes del renacimiento, la fertilidad y la fuerza creadora que poseía el dios solar Re. Los egipcios creían que los rayos del sol llevaban hasta la tumba un gran poder vivificante que tenía algún tipo de efecto en la posterior resurrección del difunto.


OBELISCO SESOSTRIS I

El monolito más antiguo que se conserva fue erigido por Sesostris I en Heliópolis, centro de la doctrina solar. El obelisco data del Imperio Medio y estaba delante de un templo hoy desaparecido. Se hizo de granito rosa de Assuán y tiene inscripciones en las cuatro caras.




OBELISCO ERIGIDO POR RAMSÉS II ANTE EL TEMPLO DE AMÓN

Las caras del monolito tienen una convexidad de 3 cm. Quizás se intentaba corregir el efecto que habrían producido si hubieran sido planas; de haber sido así, habrían parecido cóncavas por la oposición de la sombra y la luz a los ángulos. En el basamento del obelisco están representados babuinos sagrados.



LOS MONOLITOS DE LUXOR

El faraón Ramsés II erigió dos monolitos delante de los pilonos de entrada del templo de Luxor. Uno de los monumentos fue transportado a París con ocasión de las campañas llevabas a cabo por Napoleón Bonaparte en Egipto.



OBELISCO DEL IMPERIO NUEVO

Tras el tercer pilono de Karnak había cuatro obeliscos de Tutmosis I. Sólo queda éste.



CLEOPATRA, EXPROPIADORA DE OBELISCOS

La reina Cleopatra hizo trasladar a Alejandría los dos obeliscos que mandó construir Tutmosis III en el antiguo templo del dios Re en Heliópolis. Por ello fueron denominados “las agujas de Cleopatra”. Ambos obeliscos fueron construidos con motivo de las fiestas Sed de Tutmosis III. Algo más tarde, Ramsés II añadió nombres y títulos a las inscripciones. Uno de ellos se derrumbó en 1311. Posteriormente fue trasladado por John Dixon a Londres, donde fue erigido en 1878; ahora se encuentra en el Embankment. El otro permanecería en pie hasta que en 1879-1881 fue trasladado a Nueva York.


El uso arquitectónico del obelisco se fue extendiendo desde Heliópolis a todo Egipto. Por todas las inscripciones se sabe que estos monolitos ya existían en el Imperio Antiguo. El obelisco más antiguo que se conserva es el de Sesostris I, que data del Imperio Medio.
Durante el Imperio Nuevo se situaban a pares ante los pilonos de entrada de los templos. Sus dimensiones eran monumentales. Se erigían con ocasión de acontecimientos de relevancia. Los obeliscos de los templos solían llevar inscripciones acerca de los títulos reales y también otras que aludían a Re y a otras divinidades solares. El cuerpo del obelisco representaba una ofrenda al dios sol extendiéndose sobre todo el país de Egipto. El obelisco más alto es el que erigió la reina Hatshepsut en Karnak y mide 33 metros. Los obeliscos fueron una ambicionada presa para los insaciables conquistadores de Egipto. Asurbanipal se llevó dos a Asiria. Los emperadores romanos se llevaron varios a Roma y también a Constantinopla. Otros fueron extraídos de su emplazamiento ya en los tiempos modernos.


OBELISCO CAÍDO

Entre los pilonos IV y V de Karnak, ambos de Tutmosis I, se conservan dos obeliscos. Uno sigue en pie, el otro ha caído. Las caras del piramidión tienen forma triangular.


OBELISCO DE SETOS II

A diferencia de los otros obeliscos, el tamaño y altura de éste son reducidos. Se ha perdido ya la monumentalidad que caracteriza a estas obras de arte.


Espero que os guste el tema, un saludo Isis.

viernes, 16 de marzo de 2012

La momificación de los animales




Los antiguos egipcios momificaron perros, gatos, monos, pájaros, toros, halcones, cocodrilos y hasta insectos, que después depositaban en sarcófagos. La momificación de estos animales se debía, en gran parte, a motivos religiosos, aunque el cariño por las mascotas les llevó a embalsamarlas y enterrarlas juntos a sus propietarios.

A los antiguos viajeros griegos y romanos que visitaron Egipto les llamó la atención la gran cantidad de animales momificados que tenían.
Incluso creyeron que todos los animales momificados eran sagrados. Uno de los animales del que se han encontrado más momias es el gato; tantas que muchas sirvieron como fertilizantes. La mayoría de los gatos eran mascotas que, una vez muerto el propietario, eran enterradas en la tumba de éste para que el difunto disfrutara de su compañía en el Más Allá. Otros animales momificados servían como comida que formaba parte de las ofrendas del ajuar funerario. Sin Embargo, la mayoría de estas momias tenían un significado religioso.

El Chacal Embalsamador:

Como divinidad que ayuda en las tareas de momificación, el dios Anubis aparece en los relieves de algunas tumbas embalsamando animales. Para algunos de estos animales, los egipcios seguían el mismo procedimiento que con la embalsamación humana.
Anubis como guardián de las necrópolis, tenía un animal sagrado, el perro, del cual se han hayado numerosas momias.




El Halcón sagrado:

El halcón siempre estuvo ligado al dios Horus y, en consecuencia, con el propio faraón en vida. Los halcones eran los animales sagrados de Horus, además de formar parte de uno de los títulos del protocolo faraónico. En el período Ptolemaico, cuando el culto a los animales se hizo más popular, y en la época romana, se momificaron miles de halcones, que fueron enterrados en necrópolis..


Bastet, la Gata Divina:

Algunos animales especiales eran considerados divinos, otros representaban a una divinidad en general. La diosa Bastet se representaba como una mujer con cabeza de gato o como un gato. Estos felinos eran adorados en la ciudad de Bubastis. Muchos gatos eran llevados allí para ser enterrados en la necrópolis de gatos.


Halcón momificado:

Los halcones se momificaban sin sacar de ellos los órganos internos y se vendaban con trozos de lino. Después se aplicaba natrón o resina, y en ocasiones se pintaba algún rasgo del animal en las vendas. Si la cola era larga se vendaba hacia delante, en forma de garfio. El sarcófago se fabricaba de madera o cartonaje y se decoraba como los humanos.



Las vendas del gato:

Las momias de los gatos del Período Saíta se distinguen por las vendas exteriores de lino, que aparecen formando motivos geométricos complejos.



La máscara felina:

Sobre la momia de un gato es frecuente que aparezca una máscara de yeso en la que se reproduce la cara del gato, a veces se pintaba de verde, imitando al bronce.


Los Babuinos de Tot:

Uno de los animales sagrados del dios Tot era el babuino. En ocasiones el dios aparecía bajo la apariencia de este animal. Tot era adorado en la ciudad de Hermópolis Magna. Muy cerca de allí, en Tuna-el-Guebel, se encuentra la necrópolis de sus animales sagrados, el babuino y el ibis. Los babuinos sagrados eran momificados y enterrados en los nichos habilitados para estos animales.



Las Percas Sagradas:

Los peces también fueron momificados aunque de manera más rudimentaria. No se extraían sus órganos, solo se deshidrataban, de modo que los insectos atacaban los tejidos. Sobre las vendas se les dibujaba la cara y otras partes del cuerpo.



Las Necrópolis de Ibis:

Los recipientes que contienen a estos animales son de arcilla común, se hallaron un gran número en Saqqara, en cámaras subterráneas. Son cámaras tan secas que los recipientes al secarse parecen nuevos.




Sobeck y los cocodrilos:

Desde el tercer milenio se consideraba el cocodrilo como un animal sagrado, ligado al dios Sobeck. Se momificaban grandes o pequeños.




Las divinidades tenían un animal que era sagrado y con el que podían identificarse. La muerte de éste animal suponía una gran perdida. Había animales que eran divinos por sí mismos como el toro Apis o el buey Buquis. Al principio solo se momificaban a estos animales pero a partir del período Saíta se incrementó el número de momias. Ofreciendo una estatua del animal o una momia se conseguía un contacto directo con la divinidad.

Espero que os guste el tema, un saludo, Isis.

lunes, 12 de marzo de 2012

La momificación




La palabra momia proviene del término arábico mumia (o mumiya), que significa brea o betún. Ello, originariamente, se refería a una sustancia negra, similar al asfalto, que se creía que tenían propiedades medicinales como cura de numerosas enfermedades, y que rezumaban del monte Mumia en Persia. En Egipto se usaba al creer que el cuerpo, al ser impregnado con dicha sustancia, mantendría esas propiedades en el otro mundo, de ahí el color negruzco de las momias y de ahí también que dicho nombre haya perdurado hasta nuestros días.



La palabra momia proviene del nombre de una montaña donde rezumaba una sustancia similar al betún o la brea, a la que se atribuían innumerables propiedades medicinales...

Durante el periodo predinástico los enterramientos eran muy sencillos, con excavaciones en la arena donde se depositaba el cuerpo. El contacto de este con la arena caliente del desierto provocaba una rápida deshidratación del cuerpo, incluso antes de que los tejidos pudiesen descomponerse. El descubrimiento de los cadáveres así mantenidos pudo ser lo que inspirase a los egipcios en mantener el cuerpo después de la muerte. Cuando las tumbas se comenzaron a colocar en construcciones bajo tierra, se hizo necesario un proceso especial para mantener el cuerpo y ahí surgió el proceso de momificación artificial.




Los antiguos egipcios creían en la vida después de la muerte. Pensaban que el alma del difunto viajaba hacia el Más Allá, por lo que debían prepararse para el viaje. En época del historiador griego Herodoto se realizaban, básicamente, tres técnicas de embalsamamiento, dependiendo del poder económico del difunto o de sus familiares. El método más elaborado y caro, utilizado para la clase más rica, requería de la licuefacción del cerebro a través de los pasajes nasales y la extracción de los órganos internos, excepto por el corazón y los riñones, a través de incisiones regulares. La cavidad craneal era rellenada con resina caliente y la cavidad abdominal, después de haber sido limpiada con vino de palma y aromatizantes, era rellenada con alguno de varios tipos de elementos, incluyendo especias, resinas, o aserrín empapado en resina. El cuerpo era entonces colocado en natrón, un carbonato de sodio encontrado en el Desierto Libio.





Tras la completa desecación (deshidratación o secado), que tomaba alrededor de setenta días en lograrse, tiempo equivalente a la duración que la estrella Shotis (o Sirio) tardaba en salir de nuevo por el horizonte tras desaparecer previamente por él, el cuerpo era limpiado con varias especias y aceites. Entonces seguía la elaborada envoltura de cada dedo, cada miembro, y el cuerpo entero con al menos trescientos cincuenta metros de algodón o lino, dentro del cual se envolvían brazaletes, collares, anillos, y finos amuletos, con la intención de que sirvieran para el uso del espíritu en su riesgoso viaje. Después de que el lino era sellado con resina o goma de árbol, el cuerpo era retornado a sus parientes para el almacenamiento en sarcófagos, lo que nos es familiar en el caso de los egipcios.
Como curiosidad, la momia de Tut-anj-Amon, que murió misteriosamente a los 19 años, tenía el pene en posición erecta y envuelto entre las vendas del abdomen, al modo de algunas representaciones del dios Osiris, mientras que la de Ramsés II destaca por la ausencia de dicho miembro, hecho notablemente curioso en un faraón del que es harto conocida su tan prolífica descendencia (al menos 152 hijos e hijas).
Muchas momias egipcias han sobrevivido hasta los tiempos modernos en notables estados de preservación, pero muchas se redujeron a polvo durante los exámenes científicos, o se pudrieron rápidamente cuando el vendado fue retirado. El arte de la momificación, en Egipto, sobrevivió hasta el año 392 d.C., cuando el emperador Teodosio lo prohibió…Diversas Civilizaciones.




La palabra catacumba procede del griego "katá kumbim" (junto a la cavidad). Los romanos llamaban así a la depresión existente en la Vía Apia, frente al circo de Majencio en donde, a principios del s. III, se excavó un hipogeo (sepulcro subterráneo) que se llamó por ello "ad catacumbas", denominación que se dió, posteriormente, a todos los cementerios bajo el suelo. En este tipo de necrópolis los capuchinos de Palermo descubrieron en el s. XVI que los restos óseos se conservaban con la carne flexible aunque momificada. Esto motivó que siguieran excavando nuevas galerías para depositar a los muertos y desarrollando otras técnicas de embalsamamiento.
FUENTEhttp://www.cienciapopular.com/n/Historia_y_Arqueologia/Momificacion/Momificacion.php