lunes, 23 de enero de 2012

Templo de Luxor


TEMPLO DE LUXOR

<<La entrada al Templo de Luxor: que estrepitoso encuentro entre la magnificencia pasada y la miseria actual, qué pasaje de épocas ofrece esta única escena, que síntesis de grandeza y pobreza..., a menudo,vengo aquí a meditar>> Ésta era la opinión de Vivant Denon, miembro de la <<Comisión de Savant>> que acompañó a Napoleón en la expedición a tierra egipcia. El actual nombre deriva de <<El Uqsor>>, plural árabe de <<qasr>> castillo, construcción y se remonta a la época del emperador Diocleciano. El templo de Luxor fe construido casi enteramente durante la XVIII Dinastía por Amenofis III y Ramsés II y se apoya sobre los cimientos de un santuario de época anterior.


Templo de Luxor


Bajo el reino de Amenofis III se convirtió en el centro del poder político y religioso de todo el país. Aquí se desarrollaban las principales manifestaciones religiosas; durante las crecidas del Nilo, la estatua de oro del dios Amón era transportada de Karnak a Luxor en su embarcación sacra. En la mística atmósfera del templo, el faraón ofrecía regalos e incienso a la estatua del dios, cubierto con ropajes de lino. Acabados los sacrificios y las ceremonias, los sacerdotes llevaban a la divinidad afuera, purificando las vías y luego colocaban la estatua en la embarcación y volvían en procesión hacia Karnak. Amenofis III fue el primer faraón del Nuevo Reino que construyó monumentos de medidas excepcionales, con el fin de mostrar las intenciones imperiales de aquel período. Tutmosis III, Hatshepsut y Tutankamón contribuyeron al engrandecimiento del templo, pero fue el gran Ramsés II el que determinó sustanciales añadiduras, mediante la construcción de sus majestuosos pilonos, que él mismo definió como <<el horizonte por el que entra el dios sol>> y del vasto atrio de entrada. Estas obras, de clara propaganda militar, narran como el famoso <<Poema Pentaur>>, la victoria del faraón contra los hititas en la batalla de Qadesh pero los egiptólogos modernos albergan serias dudas acerca del resultado de la batalla. De los dos obeliscos ramesís, de 25 metros de altura, que hasta la primera mitad del siglo XIX adornaban la entrada del templo, solamente uno está colocado en su lugar original; el segundo fue regalado a Francia por Mohammed Alí en 1831 y colocado en la Place de la Concorde de París.




Templo de Luxor



Escena poema de Pentaur


Más allá de los pilonos y del atrio, se llega a las columnas de Amenofis II, con capiteles de papiros de 16 metros de altura. El verdadero templo comienza con la primera antecámara , sostenida por ocho columnas, y luego transformada en camarín de culto imperial por los romanos. En la segunda antecámara se ve a Amenofis III que ofrece regalos e incienso a Amón; inmediatamente después se entra en la cámara-santuario de la sacra embarcación de Amón, reconstruida por Alejandro Magno y cubierta por relieves que muestran al emperador de Macedonia ofreciendo dones a las divinidades, entre las cuales destaca el itifálico Min.



Amenofis II

             

Amenofis III                                     Dios Min


MUSEO DE LUXOR

Inaugurado en 1975, el Museo de Luxor es rico en restos excepcionales: joyas, muebles, vajillas y estelas; asimismo hay estatuas y bustos de grandes soberanos como Sesostris III, Tutmosis III (este último, de basalto negro, es el más bello y mejor conservado que les ha llegado), Amenofis II y Amenofis III. Importante es también una estatua de alabastro que representa a Sobek, esculpida durante el reino de Amenofis III y robada sucesivamente por Ramsés II.
Caracterizada por el cuerpo humano y por la cabeza de cocodrilo, ofrece un ejemplo de maestría del arte egipcio en el período de su máxima expresión. De suma importancia son los relieves murales que representan a Akhenatón y a Nefertiti en su actitud de adoración del disco solar Atón, hallados en Karnak en bloques y aquí hábilmente reconstruidos. Además, se pueden admirar en su extraordinaria unicidad estatuillas de Tutankamón joven y una aljaba suya con una serie de flechas procedentes de su tumba; una inscripción en piedra de granito rosa narra la expedición de la reina Hatshepsut a la tierra de Punt y dos obeliscos de agradecimiento al padre Amón, en el templo de Karnak. En el atrio frente al museo, hay dos grandes estatuas de Amenofis III y Ramsés II.






Espero que os guste el tema, un saludo, Isis.


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